3 Oct 2019 - 3:00 a. m.

Metro de Bogotá: a definir el constructor

Con la presentación de propuestas, hoy se conoce cuántos consorcios, de los cinco en carrera, pujarán por el contrato, ubicando el proceso en la etapa más avanzada en su historia. En tres semanas se evaluarán las propuestas y, si no hay líos, el 21 de octubre se conocerá el ganador.

Alexánder Marín Correa (@alexmarin55)

Si todo sale como está previsto, la licitación del metro elevado llega hoy a su recta final: definir el consorcio que se encargará de los diseños, la construcción y la operación durante 25 años del principal proyecto de movilidad de la ciudad. Hasta las 10:00 de la mañana tendrán plazo los cinco consorcios precalificados para radicar oficialmente sus propuestas y competir por el multimillonario contrato.

Aunque estaba programado para el pasado 28 de septiembre, debido a las solicitudes de tres de los interesados, el Distrito amplió el plazo cinco días. Cumplida la prórroga, y más allá de los cambios, los aplazamientos, las críticas y las demandas en contra el proceso (que sus detractores han llegado a calificar de ilegal y fraudulento), hoy llegará a una etapa que parece no tener reversa, salvo que alguna autoridad competente diga lo contrario.

Desde que arrancó el trámite, 73 empresas mostraron interés. No obstante, a la recta final llegaron siete consorcios, de los cuales uno fue descartado, por incumplir requisitos, y otro se marginó sin mayores explicaciones. Fue así como hasta ayer quedaban cinco grupos: Consorcio Metro de Bogotá, Apca Metro Capital, Apca Transmilenio, Consorcio Sunrise y Unión Metro Capital, que reunían 29 empresas de 12 países.

Todos conocieron en detalle el pliego de condiciones, la minuta del contrato y los 22 apéndices técnicos con las especificaciones obligatorias de la obra civil, edificios, trenes, suministro eléctrico, talleres, centro de control y redes. Es decir, tuvieron la información suficiente para estructurar sus propuestas económicas, que incluyen tres valores correspondientes a la retribución del concesionario, y con ellas competirán por el contrato de $12,9 billones.

La calificación

Los tres componentes de la propuesta se dividen en: A, que es la suma de pagos en pesos durante la obra y que tendrá un puntaje máximo de 50; el B, que consiste en la suma de pagos en dólares en la etapa de construcción, con un puntaje máximo de 31, y el H, que consiste en los pagos trimestrales en pesos durante la operación, con un puntaje de 19, para un total de 100.

Pese a esto, nada garantiza que los cinco consorcios presenten ofertas. En caso de que sean dos o más, el criterio de evaluación premiará la propuesta con el menor valor presente, es decir, la que minimice el costo de las inversiones. Con apoyo de un grupo evaluador, la Empresa Metro á finalmente adjudicará la concesión el 21 de octubre, a seis días de las elecciones.

Sin embargo, también es posible que solo se presente un oferente. En tal caso, según la Empresa Metro y la política del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el proceso se podrá considerar válido y adjudicarse. Finalmente, si nadie se presenta, se declara desierta la licitación y el Distrito tendrá que presentar a la banca multilateral un análisis de las razones, ajustar los documentos y empezar de nuevo.

Hoy, cuando se cierre el plazo de presentar las propuestas, se empezará a decantar un proceso de cuatro años que podría terminar en diciembre con la firma del contrato que dará vía libre a partir de abril al inicio de las obras de la primera línea del metro, que irá desde el portal de Las Américas hasta la calle 72, tendrá una extensión de 23,96 kilómetros, 16 estaciones, 23 trenes y una capacidad para 72.000 pasajeros cada hora por sentido.

Aunque en 50 años, el proceso para la construcción de la primera línea del metro de Bogotá no había llegado tan lejos, vale resaltar que de las siete demandas que se presentaron contra el proyecto por presuntas ilegalidades todavía hay dos activas. En caso de que los jueces no tomen una decisión que frene el proyecto, y si todo sale como está previsto, el anhelado proyecto férreo empezaría a operar en 2025.

Los consorcios

- Consorcio Metro de Bogotá: lo integran la firma mexicana Promotora del Desarrollo de América Latina y las empresas FCC Concesiones y Carso Infraestructura. La de mayor experiencia es FCC, que participó en la obra del metro de Lima, el de Panamá, el de Riad, en Arabia Saudita, y el de Doha, en Catar. Entre los reparos está que tardó 13 años haciendo el túnel de Coatzacoalcos, el primero sumergido de Latinoamérica, por sobrecostos y criticado por la aparición de goteras.

- Consorcio Sunrise: están las firmas italianas Impregilo, Ansaldo STS e Hitachi Rail, y la colombo-española Acciona Construcción S.A. Esta última participó en obras como el metro de Medellín, el de Quito y el de Dubái. Fue investigada por posibles maniobras en licitaciones. Respecto a Impregilo, estuvo en la Ruta del Sol sector III y la investigó la ANI. Por su parte, Hitachi tiene denuncias por líos técnicos y retrasos en la entrega de trenes en EE.UU., Holanda, Suecia y Noruega.

- APCA Transmimetro: este consorcio chino lo conforman China Harbour Engineering Company Limited y Xi’an Metro Company Limited. Entre su experiencia está la construcción de un metro urbano en su país y la participación en múltiples proyectos de ingeniería naval y recuperación, carreteras y puentes, ferrocarriles, aeropuertos, proyectos de desarrollo inmobiliario e importación y exportación de negocios de bienes y tecnología.

- Unión Metro Capital: hacen parte Sacyr Concesiones, Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles - CAF (España), Hyundai Construction (Corea del Sur) y STOA (Francia). La de más experiencia es CAF, que estuvo en la obra de los ferrocarriles suburbanos de México, el metro de Helsinki y de Santiago de Chile, un tren en España y dos más en Brasil. Como lunar, Sacyr participó en la construcción de los puentes Pumarejo e Hisagura, cuestionados por posibles fallas técnicas.

- APCA Metro Capital: lo conforman dos empresas mexicanas, dos europeas y una china, con experiencia en el metro elevado en India, un parque eólico en Reino Unido, los ferrocarriles de Venezuela y los metros de Quito y Dubái. Se destaca la mexicana ICA Constructora S.A., que obtuvo el contrato para las losas de la segunda fase de Transmilenio y lo abandonó en el 60 %.

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