La Agencia Nacional de Minería confirmó en las últimas horas que la emergencia en la mina La Ciscuda, en Sutatausa, dejó nueve trabajadores muertos y seis rescatados con vida. El hecho, atribuido a una explosión al interior del socavón, volvió a poner sobre la mesa las condiciones de seguridad en este tipo de explotaciones.
Bajo esta misma línea, la autoridad nacional de minería confirmó que el socavón había recibido una visita de inspección el pasado 9 de abril, en la cual se evidenciaron problemas de operación relacionados con la tragedia ocurrida en las últimas horas.
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Las advertencias previas
Documentos de inspección técnica, realizados semanas antes de la emergencia, evidencian que la operación ya tenía observaciones concretas relacionadas con acumulación de gases, manejo de polvo de carbón y condiciones de ventilación.
El 9 de abril de 2026, funcionarios de la Agencia Nacional de Minería realizaron una visita técnica a la operación minera ubicada en la vereda Peñas de Boquerón, en Sutatausa. Allí, tras recorrer bocaminas como La Grande, Depósito, Viciosa y Ciscuda, se emitió un listado de recomendaciones con plazos de cumplimiento de 30 días.
Entre los puntos más relevantes:
- Se ordenó actualizar los procesos de inertización, debido a la presencia de polvo de carbón en zonas críticas como tolvas y puntos de transferencia.
- Se solicitó la hermetización de labores abandonadas, donde ya se habían detectado emanaciones de gases, especialmente metano.
- Se exigió incluir en la matriz de riesgos la exposición a derrumbes, explosiones y acumulación de polvo de carbón.
- También se pidió reforzar la ventilación y los controles permanentes de gases en el interior de la mina.
Estas observaciones no eran menores, ya que en minería subterránea de carbón, la acumulación de metano y polvo en suspensión constituye uno de los principales detonantes de explosiones.
Lo que faltaba por ajustar
El informe también incluyó medidas técnicas específicas como:
- Capacitación obligatoria en primeros auxilios para todo el personal.
- Formación de socorredores mineros según el número de trabajadores.
- Adecuación de refugios de seguridad con condiciones estructurales, aire, comunicación y equipos de medición de gases.
- Mantenimiento de nichos de seguridad y señalización.
A pesar de este listado, en la sección de medidas más drásticas —como suspensión de actividades o clausura temporal— no se aplicaron restricciones durante la visita, por lo cual la mina continuó operando.
El punto crítico: gas y polvo
El propio comunicado oficial de la Agencia Nacional de Minería, emitido tras la emergencia, reconoce que los depósitos de carbón pueden presentar acumulaciones de gases como metano y concentraciones de polvo, lo que exige sistemas de ventilación adecuados y monitoreo constante.
La coincidencia entre lo advertido en la inspección y la causa probable del accidente abre preguntas inevitables: ¿Se alcanzaron a implementar las recomendaciones?; y ¿En qué estado estaban las condiciones al momento de la explosión? Por ahora, esas respuestas no han sido detalladas públicamente, aunque ya se anunció una investigación.
Una zona marcada por emergencias mineras
Sutatausa no es ajena a este tipo de tragedias. En marzo de 2023, una explosión en minas de carbón del mismo municipio dejó 21 trabajadores muertos, en uno de los accidentes más graves del sector en los últimos años en Colombia. Ese evento también estuvo relacionado con acumulación de gases en minas subterráneas, un problema recurrente en este tipo de socavones.
Asimismo, a nivel nacional, según datos de la Agencia Nacional de Minería, Colombia registra cada año un promedio anual de 121 emergencias mineras, siendo el carbón uno de los sectores con mayor número de incidentes, especialmente en explotaciones subterráneas.
De hecho, solo entre enero y marzo de 2026 se reportaron 22 accidentes mineros, según la Agencia Nacional de Minería, una cifra que representa una reducción respecto al mismo número de incidencias en 2025, cuando se notificaron 36 de siniestros mineros.
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