5 Jan 2021 - 4:45 p. m.

Moteles en Bogotá estarían al borde de la quiebra por la nueva cuarentena

El confinamiento en Suba, Engativá y Usaquén impacta a por lo menos 82 moteles, los cuales emplean a unas 1.000 personas. El presidente de la asociación que los agrupa, dice que es injusto que siempre el sector formal sea el que “lleve el bulto”.
Diego Ojeda

Diego Ojeda

Periodista

La industria de los moteles en Bogotá fue de las más afectadas durante 2020. El Espectador registró la difícil situación económica por la que atravesaron estos establecimientos, y la presunta competencia desleal que le estarían jugando los hoteles que prestan servicio de alojamiento por horas.

Fue gracias a los diálogos que adelantaron con la Secretaría de Desarrollo Económico y las autoridades de salud, que lograron obtener un protocolo de bioseguridad que les permitió unirse a la reactivación económica. Y la cosa iba bien, pues en noviembre y diciembre, según cifras de Inhotelcol, alcanzaron ventas superiores, en un 34 %, a las que se registraron en febrero del mismo año.

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Los planes para 2021, como el de todas las industrias afectadas por el coletazo económico del COVID-19, era comenzar a transitar una senda de recuperación, recontratando personal, invirtiendo en mejoras, actualizando su inventario y velando por el cumplimiento de las medidas de bioseguridad.

No obstante, como lo expresa el presidente de esta asociación, Jhon Alexander Alvarado, la nueva cuarentena por localidades les llegó de sorpresa. Al menos 82 moteles presentes en Suba, Engativá y Usaquén se vieron obligados a cerrar y a suspender los contratos de sus trabajadores.

“Entendemos que la situación es difícil. Yo mismo padecí la enfermedad durante tres semanas. Pero también hay que mirar al sector económico, porque quedamos en una situación compleja”, dijo Alvarado.

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Y sí, la situación es cuanto menos preocupante, pues en Bogotá las camas UCI destinadas a pacientes COVID-19 amanecieron con una ocupación del 79,6 %, y la cifra va en aumento, pues en las últimas 24 horas este indicador creció casi dos puntos porcentuales. La capital ya registra 485.000 casos confirmados, teniendo 455,2 casos activos por cada 100.000 habitantes. Todas estas cifras son las que usa el Distrito para argumentar estas medidas que los empresarios consideran agresivas.

El problema, según lo explicado por Alvarado, es que muchos de estos moteles en Bogotá se encuentran al borde de la quiebra, pues hay que recordar que su inactividad en 2020 se contó en meses y algunos tuvieron que prescindir de ahorros para mantenerse a flote, o endeudarse.

“Enero es un mes complejo, porque se pagan impuestos. Tenemos un panorama desolador alimentado por la incertidumbre de qué va a pasar con el resto de las localidades”, manifestó el directivo.

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Sobre esa pregunta, el alcalde encargado Luis Ernesto Gómez explicó que, de momento, no se planea aumentar la cuarentena estricta a otras localidades de la capital, pues se espera que ese cierre, junto con las otras medidas aplicadas en la ciudad, surta efecto y mitigue la velocidad de contagio. Hay que tener en cuenta que este incremento de casos se debe al descuido de muchos en medio de las celebraciones de fin de año, razón por la cual Claudia López previó que para enero estas cifras iban a retroceder, pasando así la segunda ola de la pandemia.

Sin embargo, Alvarado considera injusto que siempre el sector formal sea el que deba pagar por este tipo de situaciones, ya que, asegura, a los informales se les ve en las calles y en los andenes sin ningún tipo de control.

También hay que recordar que en 2020 este directivo denunció lo que sería una red de operadores de moteles pirata. Personas que en camionetas se parqueaba en frente de estos establecimientos (cerrados por la cuarentena) y ofrecían el servicio a parejas que pasaban por el sector. Lo que hacía era que se los llevaban a casas, las cuales no tenían ningún tipo de regulación.

Los moteles tienen a ser uno de los negocios más estigmatizados de la ciudad, pero lo cierto es que su aporte en la economía es significativo, no solo por los billones de pesos que aportan en predial cada año, sino por la cadena que de ellos se desprenden como las plazas de mercado (que surten sus restaurantes), las lencerías, lavanderías y restaurantes.

Una pequeña muestra del impacto económico que, por la pandemia, están viviendo muchos establecimientos comerciales en Bogotá, los cuales iniciaron 2021 con la esperanza de avanzar en su recuperación. Pero, como lo dijo la alcaldesa Claudia López, en esta administración no se ha puesto por encima de la salud, la economía.

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