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10 Jul 2020 - 1:13 p. m.

Moteles en Bogotá: otro negocio en cuidados intensivos que busca reactivarse

La asociación que agrupa a estos establecimientos denuncia que ha recibido un trato discriminatorio por parte del Gobierno y que cadenas hoteleras, como Hoteles Dann, aprovechan la situación para prestar servicio de alojamiento por horas.
Diego Ojeda

Diego Ojeda

Periodista
En las fachadas de algunos moteles hay avisos en los que se reclama al gobierno nacional y distrital por el impacto económico del gremio.
En las fachadas de algunos moteles hay avisos en los que se reclama al gobierno nacional y distrital por el impacto económico del gremio.
Foto: Cortesía

La situación es compleja. Los moteles en Bogotá, antes de ordenarse su cierre por cuenta de la cuarentena, facturaban en promedio $20.000 millones al mes, lo cual les permitía generar unos 34.000 empleos directos y tener una presencia de más de 500 establecimientos en la ciudad. Hoy se encuentran en cuidados intensivos, ya que el 35 % ha tenido que cerrar de manera definitiva, mientras que el restante batalla para mantenerse a flote depositando sus esperanzas en una eventual reactivación.

Jhon Alexander Alvarado, quien es el presidente de la Asociación Nacional de Propietarios de la Industria Hotelera en Colombia (Inhotelcol), manifestó en su entrevista con El Espectador que los moteles en Bogotá han recibido un trato discriminatorio si se comparan con los hoteles. Esto, asegura, a pesar de estar en el mismo sector económico, el de alojamiento.

Para argumentar lo anterior, Alvarado asegura que el Instituto Distrital de Turismo no ha emitido ayudas para los moteles, acciones que sí han hecho con la industria hotelera. Esto, a pesar de que en localidades como Chapinero, el negocio del alojamiento por horas representa una de las principales actividades económicas. “Entonces, para unas cosas pagamos impuestos desbordados - como el predial, cuya tributación la estiman en cerca de $1 billón - pero para otras somos olvidados por la administración y por el estado”, comenta el líder gremial que cree que esta distinción se debe a que “vivimos en una sociedad tan mojigata que siempre ha categorizado de mala forma en la que se ven a los moteles”.

Y es que los hoteles no solo sí están funcionando, sino que han incorporado una nueva modalidad, la cual que históricamente ha sido operada por los moteles, el alojamiento por horas. Este medio hizo el ejercicio de llamar a una de las más reconocidas cadenas hoteleras presentes en la ciudad con el propósito de solicitar este servicio.

Al preguntar la disponibilidad de una habitación para alquilarla por horas, el asesor en el teléfono dijo: “Sí, sí señor. Eso fue un plan que sacaron por lo del COVID, porque la gente a veces necesita trabajar por horas o descansar cuatro u ocho horas”. La información obtenida en la misma llamada da cuenta de que lo único que se le pide al o los huéspedes es su cédula de ciudadanía y que notifique a qué EPS pertenece. Además se aplican los protocolos de bioseguridad como la toma de temperatura y se restringe el acceso a no más de dos personas por habitación.

Alvarado incluso detalla que hay hoteles que acudieron a plataformas digitales para prestar este servicio. Es así como asegura que importantes cadenas hoteleras, como Hoteles Dann, tienen espacio en byhours.com, una página web que permite reservar habitaciones por tres, seis o 12 horas. La pregunta que se hacen es ¿si lo hoteles pueden, por qué nosotros no?

Con la intención de avanzar en las negociaciones para que les autoricen la reactivación, Inhotelcol ha preparado una serie de protocolos basados en las medidas que tomó la industria del alojamiento en España.

Para los huéspedes esto incluye la toma de temperatura antes de ingresar a los establecimientos, la desinfección de su calzado y la de su vehículo, por si llega en automóvil. Para disminuir el contacto físico, se tiene prevista una aplicación para que las personas realicen su check in desde su teléfono celular. Esta infraestructura tecnológica también sirve para comunicarse en el motel con el personal, esto con el fin de eliminar los teléfonos fijos de las habitaciones, los cuales se pueden convertir en foco de propagación.

Para las instalaciones se han adquirido máquinas de limpieza que esparcen un químico desinfectante. Además, los colchones y almohadas tendrán que estar hechos con materiales antifluidos y antiácaros para mitigar el riesgo de contagio. Sumado a esto, no podrá haber tapetes sino porcelanatos y ceramicas.

Todos estos muebles que se acostumbran a ver en las habitaciones, los cuales tiene una función erótica, serán retirados y sólo se dejará la cama y el televisor. Con el personal se evitará que viajen en horas pico por Transmilenio y se les proveerá de bicicletas o transporte en moto, priorizando a todos aquellos que vivan cerca. También será prohibido el ingreso de más de dos personas por habitación.

La solicitud de reactivación, al igual que el protocolo, ya ha sido presentado a autoridades distritales. Este gremio espera que para el 16 de julio, fecha en la que la Secretaría de Gobierno anunciará un grupo de nuevas rectivaciones, su sector se encuentre presente, acto que consideran posible puede exigen que se les mida “con el mismo rasero” que a los hoteles.

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