En su sexta edición, el informe intenta comprender la evolución del crimen.
Foto: El Espectador - Luis Ángel
Medir la seguridad bogotana es como intentar descifrar un agujero negro: una región del espacio con una concentración de (en lugar de masa) delitos, tan elevada que genera un campo del cual nada, ni siquiera la luz, o en este caso, ciudadanos, puede escapar. Mientras las cifras oficiales muestran una reducción en delitos de alto impacto, la percepción y sensación de inseguridad siguen siendo el contrapeso de los números de la administración. En medio del panorama, el aumento de delitos por “convivencia” o en entornos cotidianos y sociales,...

Por Redacción Bogotá
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