Bogotá

4 Jul 2013 - 10:00 p. m.

No hay dónde enterrar tanta basura

La Uaesp baraja varias posibilidades para prevenir un eventual desastre sanitario: ampliación del relleno actual o disponer en otros municipios aledaños. Sin embargo, ni la comunidad de Ciudad Bolívar ni la Gobernación de Cundinamarca apoyan sus propuestas.

Diana Carolina Cantillo E. /Santiago Valenzuela

En enero del próximo año, Bogotá no tendrá dónde enterrar las 6.400 toneladas diarias de residuos que genera la ciudad y otras 100 toneladas que día a día llegan de siete municipios de Cundinamarca. Esto porque la vida útil del relleno sanitario Doña Juana se agotará en siete meses, de aquí a 2014.

Se trata de un problema que debe resolverse de manera prioritaria y que congrega la gestión y la voluntad política de dos actores regionales: la Unidad Administrativa de Servicios Públicos (Uaesp) y la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR). La primera deberá presentar una solución a la disposición de residuos en la capital y la segunda, como autoridad ambiental, se encargará de evaluar dicha propuesta para, con base en una serie de parámetros ambientales, técnicos y sociales, aprobar o no la solución presentada por la Uaesp. De no llegarse a un acuerdo, la capital del país podría caer en una emergencia sanitaria.

A la fecha, la Uaesp contempla varias propuestas, los planes A, B, C y D, de los cuales sólo uno ha sido presentado formalmente ante la autoridad ambiental del departamento; los otros están, por ahora, en el plano y en el papel. Sin embargo, para que se llegue a implementar cualquiera de estas soluciones no sólo se deberá contar con la aprobación de la CAR: también deberá tenerse el visto bueno de la comunidad aledaña al predio donde está ubicado el relleno, en la localidad de Ciudad Bolívar, así como se necesita el guiño de alcaldes de municipios del departamento donde la Uaesp ha identificado predios en los que posiblemente se pueda crear un nuevo relleno en el futuro.

El problema es que tanto los habitantes de los barrios Mochuelo Alto y Bajo, vecinos de Doña Juana, como los de esos municipios no quieren vivir con un botadero de basura al lado de sus casas. Con un elemento adicional: el mal momento por el que atraviesa la relación entre el Distrito y el departamento.

El plan A de la Uaesp consiste en optimizar la capacidad del relleno Doña Juana. No es una expansión, asegura la directora de esa entidad, Nelly Mogollón. Es un crecimiento vertical de las montañas de basura del relleno. Ese plan ha tenido varias modificaciones por petición de la CAR.

Primero, de acuerdo con Pedro Ramos, ingeniero de la Uaesp y el encargado de plantear técnicamente un desenlace para el problema, esta entidad implementó desde noviembre del año pasado el plan conocido como Optimización Fase I y le pidió a la CAR que aprobara la ampliación de la licencia ambiental del relleno con el fin de construir un dique que permitiera recuperar su vida útil hasta 2015, fecha límite inicial. Sin embargo, la CAR negó la petición y respondió a la Uaesp que se tenía que modificar la licencia y presentarse un estudio de impacto ambiental que sustentara la pretensión.

Luego, ese plan A se convirtió en lo que en la Uaesp llama Optimización Fase II, proyecto ajustado a las sugerencias de la CAR y un estudio de impacto ambiental que fue presentado en abril de este año, aunque esta vez con el objetivo de licenciar otro polígono ubicado al sur del relleno. Si la CAR, que actualmente está evaluando el estudio, da su visto bueno, la vida útil de Doña Juana se aumentaría en 7,4 años, proyectando que se entierren 8.800 toneladas diarias con un porcentaje de compactación de 1,03 por metro cúbico. Romero señala que a medida que el programa Basura Cero avance, la disposición se irá reduciendo.

Si se da la ampliación, el polígono en cuestión quedaría a 300 metros de la casa más cercana al relleno. Lo cual, en parte, contraría a la norma: ésta dice que la cerca de cualquier relleno debe quedar como mínimo a 1.000 metros de distancia, con la salvedad de que puede ser modificada de acuerdo a los resultados del estudio de impacto ambiental que, en el caso del presentado por la Uaesp, propone la construcción de un dique ambiental que se ubicaría entre la zona de disposición y la cerca de Doña Juana.

La obra consistiría en movilizar tierra y crear una especie de montaña con el objetivo de arborizarla y minimizar así malos olores y vectores. Pero la comunidad no está de acuerdo y quiere algo diferente. Entre otras cosas, Pablo Suárez, encargado de la oficina Bogotá-La Calera de la CAR, asegura que la propuesta de la Uaesp contempla disponer de los residuos en una zona húmeda en donde ellos consideran que no hay nacimientos de agua. Según Suárez todavía es prematuro hacer una evaluación de la propuesta, pero señala que es un tema prioritario para la CAR.

Por otra parte, el plan B de la Uaesp consiste en aumentar en altura el Sector 3 del relleno, conocido como Hospitales y Acopio 1. La Uaesp se comprometió a entregarle a la CAR un estudio preliminar en agosto de este año para que estudie la propuesta. La Uaesp asegura que si la CAR aprueba sus planes A y B, Bogotá tendrá relleno sanitario para 15,4 años.

En cuanto a los planes C y D, la Uaesp necesitaría la aprobación del gobernador Álvaro Cruz y de los alcaldes de Pacho y Bojacá, en donde está ubicado el relleno sanitario Nuevo Mondoñedo. El ingeniero Romero explica que la Uaesp y la Secretaría de Ambiente del departamento firmaron en 2011 un convenio con el fin de contratar una consultoría que identificara predios aptos en municipios de Cundinamarca para la disposición de basuras y crear centros regionales de aprovechamiento. Romero habla de Bojacá y Pacho como posibles sitios a futuro, planes que están en estudios preliminares. El ingeniero dice que la idea no es crear rellenos sanitarios sino plantas de aprovechamiento de residuos, las cuales la Uaesp piensa construir a través de contratos de concesión y con las que se piensa reducir a cero la disposición final.

La posibilidad de utilizar el relleno sanitario de Mondoñedo está lejos de ser viable. Por un lado, el gobernador Cruz ha reiterado que este relleno no tiene la capacidad para almacenar los residuos provenientes de Bogotá: “Mondoñedo recibe 1.000 toneladas diarias de 80 municipios del departamento. Estamos analizando alternativas para suplir ese relleno. Para el caso de Doña Juana deberían buscar alternativas en el Meta, en Tolima o en Boyacá. Que vayan pensando en otros sitios porque en Cundinamarca no aceptaremos ese relleno de ninguna manera”.

Por otro lado, Gloria Gaitán, la personera de Bojacá, asegura que la comunidad de ninguna manera está dispuesta a convivir con los desechos que produce Bogotá: “El impacto ambiental sería garrafal. Además, primero tienen que solicitar una licencia ambiental, como se surtió con el relleno de Nuevo Mondoñedo. Probablemente ingresarían recursos al municipio, pero eso no compensa el desastre ambiental”.

Las puertas también se cerraron en el municipio de Pacho. El alcalde Edwin Ariel Ortiz le dijo a El Espectador que “el Distrito no ha propuesto nada y que no lo haga, porque el municipio no está de acuerdo. Acá se producen 270 toneladas al mes”. Si bien Pacho cuenta con la planta más avanzada de tratamiento de residuos orgánicos del departamento, ésta sólo tiene capacidad de procesamiento de 70 toneladas.

La comunidad de Mochuelo, en Ciudad Bolívar, tiene listo un plan de contención en caso de que el Distrito decida optar por la ampliación del relleno sanitario: “Nosotros le propusimos al alcalde que utilizaran la parte de ladrilleras que colindan con el relleno, para ampliarlo. Porque si lo hacen hacia el sector del Moral lo que hacen es acercar el relleno a menos de 1.000 metros de la comunidad, y eso es ilegal. Ya tenemos lista una reunión para hacer un paro con 2.000 personas de la comunidad”, dice Myriam Páez, habitante de Mochuelo Alto.

En Mochuelo la ampliación es vista como una bomba de tiempo por los impactos ambientales que puede generar: “Las ratas, los moscos, el agua contaminada: todo esto se agravaría si se acerca el relleno”, dice Páez. Habitantes de la comunidad le dijeron a este diario que el olor del relleno es tan fuerte “que los niños están vomitando por la mañana”. En los últimos meses se han agudizado los casos de bronquitis: “La mayoría de niños pasan de la gripa a la bronquitis muy fácil porque no tienen defensas. Nosotros no vamos a dejar entrar más basura ni maquinaria, porque si a esta distancia las cosas están como están, imagínese qué pasaría si lo ampliaran. Si quieren hacer ese proyecto y evitar el paro, que nos entreguen viviendas en otro lado de la ciudad”, dice Sandra, una madre de tres niños que vive en el sector de Mochuelo Bajo.

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