Bogotá

15 Jul 2014 - 5:53 a. m.

'No soy calanchín de la corrupción'

El familiar político del mandatario se refirió a las denuncias en su contra por presunta injerencia en algunos contratos del Distrito.

Redacción Bogotá

El alcalde Gustavo Petro volvió a pronunciarse sobre los cuestionamientos que han surgido en las últimas semanas respecto a las actividades de su concuñado Carlos Alberto Gutiérrez Robayo. La razón no es otra que las denuncias de los medios de comunicación que señalan a Gutiérrez de intervenir en gestiones de contratos públicos en el Distrito y de tener nexos con el contratista Julio Gómez, que ayer fue condenado a 10 años de prisión por el carrusel de la contratación (ver página 4).

La más reciente denuncia sobre las movidas de Gutiérrez giró alrededor de los negocios que Gutiérrez, María Teresa Alcocer y Juan Carlos Alcocer habrían hecho con el contratista Julio Gómez, en momentos en que Petro denunciaba el saqueo del carrusel.

Por esta razón, ayer Petro se refirió al tema diciendo que los medios de comunicación han estado “cuestionando actividades empresariales privadas del señor Carlos Gutiérrez Robayo, para hacerlas pasar como evidencias de corrupción o mías o de mi administración, usando la palabra concuñado, familia política o, aún más perversamente, titulares como los contratos de Petro y cosas similares”. También dijo el mandatario que el señor Carlos Gutiérrez Robayo, “ni por sí ni por interpuesta persona, tiene o tendrá contratos con el Distrito mientras yo sea el Alcalde mayor de Bogotá”.

Petro también dio a conocer la carta que Gutiérrez envió a un medio de comunicación defendiéndose de las denuncias hechas en su contra. En esta comunicación, Gutiérrez cuestiona: “¿Por qué están buscando mostrar mis negocios personales como si estuvieran incursos en actuaciones delincuenciales para servirse a sus motivos? Por cosas de la vida, yo resulté ser familia política de él, pero no tengo nada que ver con su gestión y menos aún intervengo en la contratación que haga o deje de hacer. No soy el calanchín ni el patrocinador de ningún tipo de corrupción en el Distrito o direccionamiento de negocios que se haga en la ciudad”.

El 28 de junio pasado, cuando El Espectador consultó a Gutiérrez sobre su supuesta injerencia en la contratación del Distrito, él señaló: “Me quieren utilizar para hacerle daño a Petro. Yo soy el vehículo, él es el fin”. También dijo que al alcalde lo conoció hace 25 años, luego se convirtieron en concuñados y jamás ha tenido tratos comerciales con él. De momento, la Procuraduría investiga al alcalde por estos hechos, para determinar si hubo faltas a la transparencia en la administración de Gustavo Petro. Se sabe que el Ministerio Público estima tener listo el proceso disciplinario en un año por lo menos, justo antes de las elecciones de mandatarios locales en 2015.

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