La primera
Febrero 8 de 1931
Era una terna de toreros modestos. Manolo Martínez, Ángel Navas ‘Gallito de Zafra’ y Mariano Rodríguez. La corrida fue discreta. Pero ahí empezó la historia. Se lidiaron toros de Mondoñedo, la única ganadería colombiana en ese entonces. La corrida fue presidida por el jefe de Estado, Enrique Olaya Herrera, y fue todo un acontecimiento social para la ciudad. Fue la primera vez que se celebraba en Colombia una corrida de toros con todas las de la ley, y la primera que contó con la suerte de varas.
La alternativa de Dominguín
Noviembre 23 de 1941
Para la historia quedará que Luis Miguel Dominguín, uno de los toreros más importantes de la posguerra civil española, se hizo matador de toros en Bogotá. Y lo hizo con tan sólo 14 años. Fue ese domingo 23 de noviembre cuando el más pequeño de la dinastía Dominguín logró medirse con el ídolo de entonces, el maestro español Domingo Ortega. Luis Miguel lo llamó un “mano a mano”. El maestro Ortega sonrió y dijo: “Lo llevaré de la mano”. Los toros, de Mondoñedo. Años más tarde, el mundo del toro se pondría a los pies de ese niño.
La belleza de Conchita Cintrón
Marzo 19 de 1944
La de ese año fue la temporada de la reinauguración de la plaza, totalmente terminada con la estructura y la fachada que permanecen vigentes hasta hoy. Y aunque habían desfilado toreros de gran categoría, como Cayetano Ordóñez, Juan Silveti, Domingo Ortega, Ángel Luis y Antonio Bienvenida, una mujer se hizo ama y señora de la afición de Bogotá: Conchita Cintrón. En esa fecha hizo su debut. La rejoneadora peruana (de origen chileno) no sólo toreaba a caballo, también interpretaba faenas a pie. Bogotá la adoptó y dos prestigiosos periodistas, Hernando Santos y Guillermo Cano, encabezaron la legión de ‘los conchitos’, un séquito de locos por sus artes toreras y su sin igual belleza.
Las dos caras de Manolete
Abril 28 de 1946
Ese día fue el mano a mano en Bogotá de dos amigos y mejor rivales: Manuel Rodríguez ‘Manolete’, la máxima figura de la posguerra española, y el mexicano Carlos Arruza. Se lidiaron toros de Vistahermosa y Manolete hacía su tercer y último paseíllo en La Santamaría. En sus dos primeras faenas se llevó los máximos trofeos, pero en el toro de la despedida, se vio apático y el público no ocultó su enfado. Al término de su actuación, se apoyó desconsolado sobre la barrera, y otro Manuel Rodríguez, el inolvidable fotógrafo ‘Manuel H’, le tomó una fotografía, quizás, la que mejor reflejaba su melancólica personalidad. Al año siguiente, un 27 de agosto, Islero, un toro de la ganadería de Miura, le propinó una cornada mortal en la plaza de toros de Linares.
Una tarde en puntas
Febrero 5 de 1956
Minutos después de que miembros de la policía política y partidarios de la dictadura se hacían sentir en los tendidos contra inermes ciudadanos, César Girón, Dámaso Gómez y Chicuelo II anticiparon el paseíllo y dieron rienda suelta a una inolvidable corrida de arte y valor. Los toros de Achury Viejo estuvieron a la altura de la terna. Todos los testimonios coinciden en señalar a esa como una de las mejores tardes de toros en la Santamaría.
La corrida del siglo
Febrero 10 de 1968
Un cartel estelar, Paco Camino, Pepe Cáceres y Manuel Benítez ‘El Cordobés’, había agotado las localidades. Los toros, de Fuentelapeña, de Abraham Domínguez Vásquez. El resultado, los tres toreros a hombros de los aficionados. La tarde quedó grabada en las memorias y los corazones de los mejores aficionados. Se le llamó ‘Corrida del Siglo’ y quedó ahí, como listón inalcanzable, durante muchas décadas.
Los tres indultos
Diciembre 12 de 1972
Santiago Martín ‘El Viti’, Palomo Linares —uno de los más grandes ídolos de Bogotá—, y Enrique Calvo ‘El Cali’ fueron los toreros protagonistas de otra tarde histórica. Pero los toros de Vistahermosa marcaron un hito. Tres de ellos fueron indultados. Y aunque hubo polémica, el hecho parece irrepetible. Los tres toreros y el ganadero, Antonio García, salieron a hombros.
César Rincón, la vuelta de un emperador
Diciembre 15 de 1991
En mayo de 1991, César Rincón había conquistado a la afición española y se catapultó como máxima figura del toreo mundial. En ese año abrió por cuatro veces consecutivas la puerta grande de Madrid, algo que no tenía antecedentes, y que hasta hoy nadie ha podido repetir en la misma temporada. Rincón regresó a Colombia y fue recibido como un héroe. De vuelta a su ruedo, el de la Santamaría, para lidiar en solitario seis toros de distintas ganaderías, llenó la plaza hasta las banderas. Fue un suceso. A las barreras de la plaza, asistieron, entre otros, el presidente de la República, César Gaviria, y el Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez. Rincón fue recibido con pañuelos blancos y entre gritos de ¡torero, torero! Se marchó a hombros tras cortar cuatro orejas.
Los dos indultos de Torrealta
Enero 21 de 1996
En la Santamaría no se lidiaban toros españoles desde finales de los 70. Este día se anunciaron toros españoles Torrealta. No hubo sol. Todo lo contrario, la tarde fue oscura y encapotada. Las luces vinieron del ruedo porque César Rincón y Enrique Ponce, los máximos ídolos de los 90, indultaron a Reposo e Ilustrado, dos de los seis toros españoles. Ocho orejas en total, los tres toreros y el ganadero Borja Prado Domecq se fueron a hombros de la plaza y así los llevaron hasta el Hotel Tequendama.
‘El Juli’, Manzanares y Bolívar
Febrero 18 de 2007
Desde aquella tarde de los dos indultos de Torrealta, los tres toreros y el ganadero no salían a hombros de la Santamaría. Tuvo que pasar una década para que se repitiera una tarde completa. El colombiano Luis Bolívar confirmaba la alternativa, junto con el ídolo de la década, Julián López ‘El Juli’, y completaba el cartel José Mari Manzanares (hijo). Los toros de Juan Bernardo Caicedo permitieron el éxito, uno de ellos, Maestro, fue indultado por Bolívar.
El adiós de Rincón
Febrero 24 de 2008
César Rincón ponía fin a su carrera de 25 años en los ruedos. Lo hacía en mano a mano con quien fuera su más enconado rival, Enrique Ponce. Ese sólo acontecimiento motivó a aficionados de todo el mundo a hacer de la Santamaría la capital del toreo ese día. La corrida fue apoteósica. Rincón y Ponce indultaron a Desaparecido y Plebeyo, dos de los siete toros de Las Ventas que se lidiaron ese día. Y fueron siete toros porque el público no quería dejar marchar a Rincón y lo obligó a lidiar el sobrero.
Vargas, Tomás y Manzanares
Febrero 8 de 2009
La Santamaría celebraba un nuevo aniversario (el 78) y regresaba José Tomás. Compartió cartel con el colombiano Sebastián Vargas y el español José Mari Manzanares, quien desde ese día se convirtió en otro consentido de la capital. Se lidiaron toros de Las Ventas del Espíritu Santo, de César Rincón, y Gracioso, el cuarto de la tarde, fue indultado tras la faena de Vargas. Nueve orejas en total y los tres toreros a hombros.