Para seguir aumentando no solo el número de viajes, sino el número de usuarios de bicicleta es posible, tal y como lo están haciendo varias ciudades del mundo, apoyar y fomentar el uso de las bicicletas asistidas eléctricamente.
El tiempo promedio de un viaje en bicicleta en Bogotá es de 39 minutos. Este tiempo podría reducirse significativamente si mejoramos nuestras vías, los carriles bici y el comportamiento de los actores viales. Pero, sobre todo, si avanzamos en la implementación y uso de las bicicletas eléctricas.
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Las bicicletas eléctricas asistidas presentan una oportunidad inigualable para atraer a una parte de la población que encuentra difícil o peligroso usar una bicicleta convencional. Para los adultos mayores, en particular, la bicicleta tradicional puede representar un esfuerzo físico considerable. Con las bicicletas eléctricas, se puede hacer más en menos tiempo y con menos esfuerzo, ocupando el mismo espacio que una bicicleta tradicional, pero con una mayor eficiencia.
A quienes piensan que las bicicletas asistidas son para perezosos, hay que recordarles que, aunque cuentan con un motor eléctrico, estas bicicletas siguen requiriendo que el ciclista pedalee, proporcionando el ejercicio necesario para la salud. Además, las bicicletas asistidas eléctricamente se utilizan en muchas partes del mundo para diversas actividades, desde llevar a los niños al colegio hasta hacer compras.
Una de las principales barreras para el uso de bicicletas eléctricas es el precio, que puede ser de cinco a diez veces mayor que el de una bicicleta tradicional. En Europa, muchas ciudades han abordado este problema con ayudas económicas y bonos ecológicos que subsidian hasta el 50% del costo de las bicicletas eléctricas. Países como España, Francia y Bélgica han implementado estas estrategias con éxito, aumentando significativamente el uso de este tipo de transporte.
En Francia, por ejemplo, hace pocos años implementaron un bono canjeable ecológico, consiste en que, si una persona tiene un carro muy viejo, puede acercarse a las instalaciones públicas y canjearlo por una bicicleta eléctrica de excelentes características.
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En Bogotá, enfrentamos retos adicionales para fomentar la movilidad eléctrica. El precio de la energía es una preocupación, ya que muchas familias temen un aumento en la factura del servicio de energía. Sin embargo, es importante destacar que las bicicletas asistidas no consumen gran cantidad de energía; de hecho, hay electrodomésticos comunes que consumen más.
Bogotá debe mejorar la seguridad en sus más de 600 kms de ciclorrutas. Montar bicicleta no debe ser una actividad de riesgo, sino un placer que se pueda disfrutar de manera segura.
Para incrementar el uso de bicicletas asistida en Bogotá, propongo tres acciones concretas:
1. Implementar el bono ecológico. La Secretaría de Desarrollo Económico podría desarrollar un programa que permita a los ciudadanos comprar bicicletas eléctricas a menor precio, asumiendo parte del costo, similar a cómo se ha apoyado a los emprendedores con capital semilla. Para poder hacerlo de una manera coordinada con los demás programas distritales, las beneficiarias de este programa podrían ser las mujeres que hacen parte del Sistema Distrital de Cuidado.
2. Bogotá necesita transformarse de una ciudad que solo ensambla e importa bicicletas a una que las construya. La mayoría de las bicicletas que se venden en la ciudad son importadas debido a que muchos de los componentes qué se necesitan para construir una bicicleta vienen del exterior. Esto puede cambiar si desde la alcaldía se destinan recursos para que los productores locales accedan a financiamiento y conocimientos especializados, creando un sello “Hecho en Bogotá” que fomente la producción local.
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De hecho, en la reforma tributaria anunciada por el alcalde Galán, el Concejo debería revisar la pertinencia de generar algunos incentivos tributarios para este mercado.
3. El éxito del sistema Tembici es evidente. Para lograr una mejora en los tiempos de viaje y en la calidad de estos se requiere ampliar las zonas y los polígonos que en este momento se encuentran vigentes e incrementar el porcentaje de bicicletas asistidas en el sistema con el fin de mejorar significativamente los tiempos de viaje y la calidad de estos.
4. Hablamos aquí de bicicletas asistidas eléctricamente, no de esos espantosos vehículos con motor eléctrico que tienen pedales de mentiras, que transitan a velocidades peligrosísimas, hacen un ruido desesperante y generan mayor riesgo de siniestralidad. Este tipo de vehículos deben prohibirse en la ciudad. No son bicicletas, son motos eléctricas que deben regirse por otro tipo de reglamentación.