Bogotá padece una maldición de grandeza. Por ser la sede del poder y el escenario donde se libra la gran batalla política del país, se ha consolidado una idea tan falsa como peligrosa: que la ciudad se gestiona sola o que no requiere de una agenda legislativa propia.
En los últimos años, hemos visto con frustración cómo la bancada de Bogotá en el Congreso se diluye en debates nacionales, actuando más como soldados de sus partidos que como representantes de los ocho millones de ciudadanos que los eligieron.
Es hora de que su representación entienda que la ciudad requiere un blindaje y un apoyo decisivo.
Aquí va una propuesta de 10 prioridades legislativas:
- Seguridad y Justicia real
No basta con tener más policías. Necesitamos una reforma al Código de Seguridad para habilitar agentes civiles en tareas administrativas, liberando a la fuerza para inteligencia.
Urge una Reforma a la Justicia contra la Impunidad. Debemos cerrar los huecos procesales y el exceso de garantías que permiten que un criminal sea capturado en la mañana y esté delinquiendo al atardecer. Sin una justicia que sostenga el esfuerzo policial, la seguridad es un mito.
Se necesita un blindaje legal que blinde el pie de fuerza: si Bogotá paga con sus recursos locales, el policía se queda en la ciudad.
- Movilidad: obras sagradas y autonomía
La bancada debe asegurar la cofinanciación de la Línea 3 del Metro.
Hay que crear un blindaje que proteja las vigencias futuras de las obras en marcha contra el capricho del gobernante de turno.
A esto se suma la autonomía en micromovilidad: el Congreso debe dejar de legislar desde la timidez y devolverle a la ciudad la capacidad de gestionar su espacio público, dándole “dientes” para regular, prohibir o permitir desde patinetas hasta el bicitaxismo.
- Empleo y Productividad 2.0
Necesitamos mejorar los incentivos tributarios para quienes contraten jóvenes o mayores de 50 años.
Un apoyo real a la nómina y capital de trabajo para MiPymes en el Presupuesto Nacional. El Estado debe ser socio, creando un régimen de transición simplificado para que la economía popular se integre a las cadenas de valor sin morir en el intento administrativo.
- Cruzada anti-trámites
Es inaudito que un proyecto de vivienda requiera superar más de 150 trámites. La competitividad se nos escapa en notarías y oficinas obsoletas. Reducir estas filas y digitalizar procesos no es un lujo, es una necesidad para que la inversión no huya de la ciudad.
- Vivienda: recuperar el derecho a habitar
Hay que frenar el marchitamiento de subsidios como “Mi Casa Ya” y ajustar los valores a la realidad del costo del suelo en Bogotá.
Paralelamente, es urgente ponerle el ojo las plataformas de vivienda turística (Airbnb). Más que prohibir lo que buscamos es un mercado turístico legal, seguro que no afecte el entorno.
- Hay que modificar la ley de Propiedad Horizontal
La Ley 675 está obsoleta. Hoy vivimos en complejos de mixtura de usos donde conviven hogares con hoteles y oficinas. Necesitamos reglas claras sobre costos compartidos, convivencia con animales de compañía y estándares de accesibilidad para una población de adultos mayores que crece sostenidamente.
- Autonomía Fiscal (SGP)
En el debate del Sistema General de Participaciones, la bancada debe evitar que Bogotá sea penalizada por su eficiencia. Las nuevas fórmulas deben reconocer las cargas especiales (migración y salud regional) y asegurar que cada nueva competencia transferida llegue con su respectivo recurso.
- Eficiencia Energética desde casa
La transición no ocurrirá si el ciudadano no puede cargar su vehículo donde vive. Necesitamos una ley que simplifique el calvario reglamentario de instalar cargadores en edificios.
Bogotá debe liderar con el ejemplo. Es fundamental revisar cómo funcionan los incentivos a los proyectos de infraestructura y vivienda de gran escala para que integren estándares de eficiencia energética desde su diseño.
El debate nacional debe aterrizar en las calles de la capital. La bancada tiene la tarea de revisar el marco de incentivos para que la industria local y el comercio den el salto hacia energías limpias de forma acelerada.
- Educación: fortalecer la “Distri”
No basta con promesas. Es imperativo gestionar un aumento real en la base presupuestal nacional para la Universidad Distrital y asegurar que los recursos para el Multi-campus de Suba y Kennedy estén blindados.
- Salud: saneamiento fiscal y San Juan de Dios
La agenda debe priorizar el pago de las deudas del sistema nacional con las IPS de la ciudad. Asimismo, la recuperación del Hospital San Juan de Dios debe ser una prioridad de Estado, rescatándolo del limbo jurídico para que cumpla su rol estratégico en la red de salud pública.
Congresistas: Bogotá los eligió para ser su voz, no el eco de las peleas nacionales. La agenda técnica está servida. La ciudad no espera más.