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Opinión: Carros híbridos de papel y eléctricos sin enchufe

Bogotá está viviendo un cambio acelerado en su parque automotor. Las cifras del primer trimestre de 2026 no mienten: en el país las ventas de carros híbridos crecieron un 73% y las de vehículos eléctricos se dispararon un 170%.

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Felipe Jiménez Ángel
06 de abril de 2026 - 10:47 p. m.
Un estudio reciente de TCS revela que más del 60% de los consumidores planean adquirir un carro eléctrico en su próxima compra.
Un estudio reciente de TCS revela que más del 60% de los consumidores planean adquirir un carro eléctrico en su próxima compra.
Foto: Pexels
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Esta transición corresponde a una decisión financiera impulsada por precios cada vez más competitivos (especialmente por la ofensiva de marcas asiáticas), beneficios tributarios y, sobre todo, por la necesidad de saltarse las restricciones del pico y placa.

Sin embargo este éxito comercial trae nuevos retos para la ciudad. Por un lado, el marco normativo de los carros híbridos ligeros se quedó corto ante la realidad tecnológica y, por otro, la infraestructura de carga de los eléctricos está entrando en una fase de saturación evidente

Los carros híbridos ligeros

Empecemos por la cuestión de los carros híbridos. En el mercado existen tres tipos de tecnologías que hoy gozan de los mismos beneficios aunque sus aportes sean abismalmente distintos. Primero están los híbridos enchufables (PHEV), que tienen baterías grandes y se cargan a la pared. Luego están los híbridos completos (HEV), que no se enchufan pero su motor eléctrico sí mueve el carro. Y finalmente están los híbridos ligeros (MHEV) que son básicamente carros a combustión con una batería diminuta que solo asiste en tareas básicas.

Es hora de hablarle claro a la ciudad sobre estos últimos, los famosos MHEV o híbridos ligeros. Bajo el paraguas de la “movilidad sostenible”, miles de bogotanos han comprado vehículos que, en la práctica, son carros a gasolina con un apoyo eléctrico marginal. Su aporte ambiental es mínimo, pero gozan de los mismos beneficios de circulación que un carro eléctrico puro.

Bogotá no puede seguir permitiendo que el híbrido ligero sea el pasaporte para saltarse el pico y placa sin entregar una reducción real de contaminación. La administración debe ajustar la norma, los beneficios de circulación deben ser proporcionales al ahorro de combustible y la reducción de emisiones. Un híbrido completo (HEV) o un enchufable (PHEV) mueven el carro con electricidad; el ligero usa la batería para prender el radio y el aire acondicionado, no para mover el carro constantemente. Mantener la exención para estos últimos es un engaño técnico que la ciudad ya no puede costear. Si queremos descongestionar, el pico y placa para los híbridos ligeros debe ser una realidad.

El reto de la conexión para los carros eléctricos.

Las ventas de los carros eléctricos van muy bien. Pero no nos digamos mentiras, el crecimiento del 170% se va a estrellar contra una red de carga que hoy es limitada. Bogotá cuenta con poco más de 80 puntos de carga, pero la gran mayoría están escondidos en parqueaderos de centros comerciales. La red pública es mínima y ya empezamos a ver algo que parecía lejano: filas y esperas para conectar el carro.

Aquí es donde entra la importancia estratégica de la alianza entre La Rolita y Enel X. Hoy operan seis estaciones de alto impacto que han sido un éxito total y por tal razón es un modelo que la ciudad necesita escalar rápidamente. La carga de vehículos eléctricos es uno de los

negocios más prometedores para el Distrito. Debemos pasar de los puntos aislados a verdaderas electrolineras mixtas distribuidas por toda la ciudad y operadas por nuestra empresa pública en sociedad de actores privados estratégicos.

Pero el problema no solo está en la calle, está en la casa. La propiedad horizontal en Bogotá sigue siendo un obstáculo para la transición. Instalar un cargador en un edificio viejo es un calvario de trámites, negativas de asambleas y deficiencias en las subestaciones eléctricas de los conjuntos. Necesitamos reglas, incentivos, créditos y apoyo para facilitar que en los edificios haya cada vez más mayor capacidad de carga. No podemos pretender que la gente salte al eléctrico si al llegar a dormir no tiene dónde enchufar el carro.

La transición energética de Bogotá va más rápido que su regulación y su infraestructura. Hay que moverse muy rápido, sincerar el pico y placa para los híbridos que no aportan y convertir a La Rolita en el gran brazo ejecutor de una red de carga que esté a la altura de una capital que ya decidió dejar de quemar petróleo.

Felipe Jiménez Ángel

Por Felipe Jiménez Ángel

Es profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales, especialista en Estadística Aplicada y Magíster en Políticas Públicas. Fue secretario de Gobierno, secretario de Planeación y jefe de Gabinete entre 2020 y 2023 en la Alcaldía de Bogotá. @felipeangellfelipeangel@gmail.com
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