Publicidad

Opinión: Defensa de Bogotá contra sus detractores

Algunos pocos, pero bulliciosos políticos, activistas e influenciadores, han decidido adelantar una campaña de desprestigio de la Ciudad Capital en la cuestionable búsqueda de obtener réditos políticos de cara a las elecciones nacionales de 2026.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Ricardo Felipe Herrera Carrillo
27 de mayo de 2025 - 03:57 p. m.
Vista aérea del centro internacional
Vista aérea del centro internacional
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La gran mayoría de bogotanos que tanto le debemos y estamos agradecidos con las oportunidades que nos ha brindado y brinda nuestra ciudad, tenemos la obligación de hacerles frente y ponerlos en evidencia.

Desde la fundación en 1538 de la entonces capital del Nuevo Reino de Granada -hoy Bogotá D.C.- han pasado 487 años, tiempo durante el cual cerca de 20 generaciones -estimando una generación entre 15 y 30 años- hemos hecho de la capital de los colombianos nuestra casa. En 1900 Bogotá tenía una población de apenas 96.605 habitantes. Para 2025, señala el Documento de Contexto Bogotá 2015 de la Cámara de Comercio de Bogotá D.C., seremos cerca de 10 millones de habitantes.

No se trata de ocultar, ni más faltaba, las no pocas carencias de la capital de los colombianos, pero sí ante todo de procurar una actitud colectiva de carácter propositiva y constructiva para superarlas. La invitación es a que los bogotanos le cerremos el paso a todos esos políticos que buscan votos en la Ciudad Capital basados en la nefasta estrategia de criticarlo todo, en la mayoría de las veces a partir de falacias, que solo platean problemas y nunca soluciones.

La “bogotanidad” que da cuenta de la existencia de cerca de 10 millones de colombianos para este año, en su gran mayoría migrantes de casi todos los rincones del país, tiene el deber de lograr coincidencias respecto de lo que conviene al progreso de nuestra ciudad para lo que resulta vital e indispensable que elijamos dirigentes -no solo distritales sino nacionales- dispuestos a construir sobre lo construido, independientemente de la filiación o tendencia política que tengan. No más dirigentes en la Presidencia y en el Congreso de la República que su lema sea destruir lo construido en Bogotá.

No son pocas las páginas de la historia de Bogotá marcadas por la corrupción, la falta de identidad colectiva capitalina y, por sobre todo, por la indiferencia de los bogotanos para defender la Ciudad Capital. Esa actitud pasiva nos ha significado, por ejemplo, que luego de haber contado en el siglo XIX con varias líneas de tranvía, posteriormente con trolebuses impulsados con energía eléctrica durante parte del siglo XX, se permitiera su desaparición para darle paso al caos que fuera la prestación del servicio público de transporte colectivo en autobuses y colectivos hasta cuando el 18 de diciembre de 2000 entrara a operar la primera línea de TransMilenio -hace casi 25 años-.

Muchos de quienes hoy critican el Sistema de TransMilenio pasan con ligereza por alto, de una parte, la necesidad de informarse sobre la nefasta realidad anterior al 18 de diciembre de 2000 y, de otra, que desde la administración de Luis Eduardo Garzón -2004-, pasando por la de Samuel Moreno y, en especial, la de Gustavo Petro -2014-, la consigna fue la de destruir el sistema. Casi lo logran. Ahora el objetivo de esa dirigencia y tendencia ideológica y sus seguidores es atacar y acabar con la primera Línea del Metro de Bogotá y las siguientes líneas proyectadas. Todo porque no hacen, pero tampoco dejan hacer.

El presidente Gustavo Petro decidió liderar esa campaña de obstrucción a Bogotá. Pareciera desconocer que resulta un imposible que los cerca de 10 millones de Bogotanos nos devolvamos a la provincia de donde vinieron nuestras anteriores generaciones y que con superficiales y sugestivos relatos ambientalistas, pero sin rigor alguno, no se logran soluciones reales.

Campaña de ataques en la que lo acompañan muchos como Gustavo Bolívar, quien luego de su fracaso en su intención de ser alcalde de Bogotá, ahora parece aspirar a la Presidencia. El listado es largo, pero acá algunos de los más representativos detractores del progreso de la ciudad, paradójicamente en su mayoría mujeres: María Fernanda Carrascal, María José Pizarro, María del Mar Pizarro, Susana Muhamad, Diana Osorio (esposa del exalcalde Daniel Quintero) y el “celebre” David Racero.

Conoce más

Temas recomendados:

 

enriqueparra1978(84821)12 de junio de 2025 - 12:53 p. m.
Bogotá puede calificarse como un "parqueadero a cielo abierto". Levántese a las 4AM y verá las calles desocupadas, hay movilidad y todos los carriles se pueden usar. Salga a las 8Am hay trancones, la movilidad desapareció. Hay vehículos estacionados en calles y carreras. La semaforización antitécnica. No hay una semaforización inteligente. En una ciudad de sabios como dicen algunos esto no debería pasar. Lo primero es que las personas se puedan mover. Prioridades?
enriqueparra1978(84821)12 de junio de 2025 - 12:46 p. m.
El problema de quienes escriben es que no son objetivos. Mire le explico: el transporte urbano era financiado por particulares. Pastrana generó los sistemas masivos. Todos están quebrados. Transmilenio es un sueño fallido. Vea lo estados financieros y la cantidad de plata que le han adicionado al proyecto desde cuando empezó. Haga un recorrido por el centro. caos, suciedad y desorden. Vaya a Usaquen una plaza horrorosa. La carrera séptima hacia le norte un desastre. Semáforos? fracaso total.
enriqueparra1978(84821)29 de mayo de 2025 - 10:11 a. m.
La derecha siempre denegando su papel destructor de la vida urbana, haciendo creer que todo lo existente que hay en Bogotá lo crearon ellos y que todo lo malo lo hicieron los demás. El sistema vial de la ciudad es caótico. Bogotá creció sin planificación urbana. La movilidad es la peor del mundo, lo dicen los propios habitantes y los turistas. Una ciudad sucia. Los propietarios de carros pagan semaforizacion. Pero la plata se la han robado o la han desviado. La pobreza es evidente. Gran ciudad?
maría(52338)28 de mayo de 2025 - 04:20 p. m.
O sea, ¿defender a Bogotá con la visión de Peñalosa? Ése sí que es de los que destruye, ¿no acabó con los CAMAD y los taxis eléctricos? Me pregunto si los señores de bien que tanto ponen de ejemplo a Transmilenio lo usan regularmente, porque está lejos de ser una solución real de transporte. Estoy de acuerdo en lo lamentable de hoy no tener trolis, pero no "se perdieron", sino que los negociantes los quebraron para meternos las bellezas de Transmi.
DIEGO ARMANDO CRUZ CORTES(25270)28 de mayo de 2025 - 02:52 p. m.
Gracias por la columna, me centro en que a los bogotanos nos falta defender la ciudad. Mucha gente la critica sin reconocer lo que significa la capital en terminos de economia nacional y desconociendo en lo que tiene que ver con el trasnporte publico como era el caos de busetas, ejecutivos y coelctivos antes de las troncales. Si los gobiernos progres se hubiesen dedicado a ampliar la red de transporte publica, hoy tendriamos cuatro troncales mas y el metro funcionando lo que haria mas eficiente.
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.