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El dos veces gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, pasará a la historia como el mandatario cundinamarqués más eficaz en la tarea de concebir y poner en marcha una verdadera transformación de la movilidad y de la integración férrea entre los municipios del departamento, Bogotá y la región capital. Igual reconocimiento merece el también exgobernador Nicolás García, quien respaldó durante su mandato ese propósito con admirable determinación.
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Rey y García han debido superar numerosos obstáculos en ese empeño, no solo ante el Gobierno Nacional, sino también -y de manera muy especial- ante el Distrito Capital de Bogotá, por cuenta de algunos de sus mandatarios, que inicialmente asumieron una posición tensa y arrogante frente a las propuestas departamentales, aunque terminaron cediendo ante las evidentes bondades del primer por el occidente de Bogotá. Y terminará ocurriendo lo mismo con la administración actual respecto del proyecto por el norte.
Uno de esos alcaldes, oponiéndose al proyecto, llegó incluso a plantear la pavimentación de los corredores férreos para expandir Transmilenio. Afortunadamente, esa torpe visión fracasó. Hoy resulta evidente que recuperar la infraestructura férrea era una decisión estratégica y necesaria para la integración regional, la movilidad sostenible y el futuro de Bogotá y Cundinamarca.
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El Regiotram de Occidente, que conectará a Bogotá con Funza, Mosquera, Madrid y Facatativá, ya se encuentra en fase de ejecución. Se han desarrollado obras preliminares, traslado e intervención de redes, adecuación del corredor férreo, construcción de patios y talleres, así como el proceso de adquisición del material rodante. Todo ello a cargo del consorcio APCA Transdev, integrado principalmente por China Civil Engineering Construction Corporation (CCECC), en asocio con Xi’An Metro Company. Aunque ha habido ajustes y demoras en el cronograma, la entrada en operación está prevista progresivamente para finales de la presente década.
El turno de las tensiones entre la Gobernación y la Alcaldía Distrital es ahora para el proyecto Regiotramdel Norte, que pretende conectar a Bogotá con municipios de la Sabana como Zipaquirá, Cajicá y Chía. Tensiones en las que la Nación terminó interviniendo al asumir un aporte adicional de cofinanciación que el Distrito Capital se había comprometido a realizar y que aún no concreta, alegando observaciones técnicas expuestas por el alcalde Carlos Fernando Galán.
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Galán parece repetir frente al Regiotram del Norte la torpe lógica obstructiva que Gustavo Petro mantuvo durante años frente a la primera línea del Metro de Bogotá, olvidando que esta iniciativa del gobernador Rey beneficia tanto a bogotanos como a cundinamarqueses. Es deber del alcalde de Bogotá exponer con prontitud, claridad y oportunidad las observaciones técnicas que afirma tener, para que el departamento pueda concretar este magnífico proyecto férreo sin más obstáculos.
Incluso si la decisión del Gobierno Nacional de asumir una mayor participación en la cofinanciación del proyecto obedece a cálculos políticos o electorales, lo cierto es que termina siendo positiva para Bogotá y para toda la región. Lo verdaderamente importante es que el Regiotram del Norte avance y no quede atrapado en disputas burocráticas o políticas que solo perpetúan el atraso en la movilidad regional. Bogotá necesita más integración férrea, vial, en servicios públicos, etc. y no más obstáculos al desarrollo de una infraestructura estratégica para millones de colombianos.
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