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La delincuencia se reinventa, si el Estado usa la tecnología para luchar contra el crimen, los delincuentes también la ven como una herramienta a su favor. Con el auge de las redes sociales, los videos y audios de tendencias para promover marcas o posicionar contenido orgánico, no solo llegan a potenciales clientes, sino también a potenciales estafadores y delincuencia organizada.
Durante el 2025 se masificaron las denuncias en todo el país de lo que se denomina “Falso servicio”, una modalidad delictiva que une varios hechos del código penal y que en la mayoría de ocasiones sin violencia, pero con una poderosa estrategia de cálculo de tiempos y psicología, termina por generar ganancias a los bandidos.
El asunto empieza en una llamada, correo o mensaje en redes sociales solicitando un servicio especializado, entre los que más aparecen en denuncias están servicios veterinarios a domicilio, plomería, carpintería, instalación y mantenimiento de aires acondicionados, instalación de tanques, piscinas, riegos para cultivos, creación de viveros y terapias físicas.
Los delincuentes haciéndose pasar por clientes, aducen que necesitan urgentemente el servicio, activan contacto en noche, madrugada o fines de semana, con la excusa que no han podido conseguir quién haga el trabajo y están dispuestos a pagar más de la cuenta, con tal de obtener la visita.
Una característica de estos servicios es que se deben prestar en zonas rurales. Bajo dicha excusa, indican formas de llegar, pero no ubicaciones, direcciones o referencias. Aducen que es más fácil si se va indicando el camino en el trayecto.
El golpe lo organizan de dos maneras:
- Piden características del carro o de la moto en la que van a prestar el servicio como color, marca o placa, con la excusa de “estar pendientes”. Para ese momento los delincuentes ya han hecho búsqueda en redes sociales de fotografías de hijos, cónyuges, padres y lugar de residencia; al llegar a un punto de vías secundarias con poco tránsito se hacen pasar por grupos armado, piden detenerse, roban el vehículo, piden tarjetas, celulares y claves de aplicaciones de bancos para en el tiempo que dure la víctima en volver a una vía principal, ya sea demasiado tarde. En otras oportunidades del mismo celular de la víctima contactan a los familiares, pidiendo transferencias inmediatas a cambio de no “secuestrar” a su pariente.
- Sabiendo los puntos en los que no hay señal, engañan haciendo perder tiempo en zonas veredales, tiempo en el que contactan al número de la empresa o por la red social del negocio, presentándose como un grupo armado, aduciendo que está secuestrado y pidiendo una suma de dinero para liberarlo. La reacción de la familia es llamar a la víctima, pero al no tener señal, se configura el escenario para creer que la persona si está en manos de criminales. Finalmente, cuando la persona vuelve a casa, ya es demasiado tarde, se han transferido sumas de dinero.
Es lamentable escribir sobre estas cosas, pero quizás contarlo puede ayudar a que usted no sea la próxima víctima
