Por Claudia Díaz, secretaria de Movilidad de Bogotá
Para evitar siniestros viales fatales, Bogotá necesita gestionar la velocidad vehicular con acciones visibles, medibles y sostenidas que generen cambios de comportamiento y protejan vidas. No basta con pedirle a los conductores que cumplan los límites: también hay que diseñar vías que inviten a hacerlo de manera segura, especialmente en los corredores donde el riesgo para peatones, ciclistas y motociclistas es mayor.
Trágicamente, la velocidad decide el final de muchas historias. Determina si un choque se queda solo en daños menores o se traduce en una lesión grave o en una muerte que pudo evitarse.
Con ese propósito, en la alcaldía de Galán implementamos una solución de bajo costo y de alto impacto: los resaltos parabólicos, dispositivos de infraestructura segura para gestionar la velocidad, sin afectar el flujo de circulación. Su objetivo es que los vehículos reduzcan la velocidad de manera progresiva, sin afectar la fluidez de la movilidad ni generar ruido o vibraciones. No buscan “castigar” la movilidad, sino salvar vidas al reducir los excesos de velocidad.
Los primeros 10 resaltos se implementaron en la Avenida Guayacanes, en un entorno residencial, con cuatro colegios, nueve rutas de “Al Colegio en Bici” y 109 mil habitantes en Patio Bonito y Margaritas, donde transitan niños, cuidadores y adultos mayores. Al comparar el periodo entre enero de 2023 y septiembre de 2024 con el periodo posterior, de octubre de 2024 a abril de 2026, se registró una reducción del 63% en lesionados (peatones, ciclistas y motociclistas) y luego de la intervención no se presentó ninguna muerte en el tramo.
Ese proceso dejó una lección importante, cuando la ciudadanía es testigo de la efectividad y el beneficio de los resaltos, entiende su valor y no solo los legitima sino que, los empieza a pedir para mejorar la seguridad vial en los entornos donde transitan. Viendo su efectividad, la estrategia se extendió a otros corredores.
En la Avenida Villavicencio, se implementaron seis resaltos y, tras trece meses de intervención, el balance fue contundente: cero fallecidos y una reducción del 71% en lesionados vulnerables. En la Avenida Boyacá se instalaron 20 resaltos. Allí se registró una reducción del 51% en lesionados vulnerables y no se presentaron víctimas fatales en el tramo intervenido. En el tramo norte de la misma avenida, entre la Autopista Sur y la Calle 11A bis, donde se instalaron 82 resaltos, la reducción de lesionados vulnerables fue del 56%.
En otro punto de la Avenida Guayacanes, entre la Avenida Bosa y la Avenida Villavicencio, se instalaron 36 resaltos. Los resultados preliminares tras la intervención muestran una reducción del 68% en lesionados vulnerables.
Por esto, la implementación de resaltos continúa. En los próximos dos años el objetivo es intervenir los corredores más críticos de la ciudad, en donde se concentraron cerca de 70 víctimas fatales y 1800 lesionados vulnerables entre 2022 y 2025.
Estas medidas hacen parte de una estrategia integral, enmarcada en el Plan de Gestión de Velocidad, que combina análisis de datos, infraestructura, control, pedagogía y comunicación.
Los resultados muestran que la infraestructura bien diseñada cambia comportamientos y salva vidas. También permite usar mejor los recursos públicos: cuando una medida ayuda a controlar la velocidad en un punto crítico, los equipos de control pueden focalizar sus esfuerzos en otros sectores de la ciudad donde también se necesitan intervenciones.
Pese a los resultados, las medidas de gestión de velocidad suelen generar resistencia. A veces incomodan y frecuentemente se cuestionan. Parecen impopulares, hasta que los resultados demuestran su necesidad, como ha sido el caso con los resaltos. Por eso es indispensable contar con criterios claros, procesos rigurosos de monitoreo, respaldo institucional y decisiones sostenidas en el tiempo.
Los resaltos parabólicos son, precisamente, la respuesta a esa necesidad. Si bien no resuelven por sí solos todos los problemas de seguridad vial, sí demuestran algo simple y poderoso: la velocidad segura se diseña. Y cuando se diseña bien, más personas llegan vivas a su destino.
*Claudia Díaz es la secretaria de Movilidad Distrital.
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