Los progresistas legítimos hubiésemos querido que Nicolás Maduro fuese un presidente magnánimo, capaz de superar el apego enfermizo al poder y formar sucesores. En las recientes elecciones, su partido hubiera participado con algún candidato, consecuente con el bolivarianismo, compitiendo en franca lid con los candidatos de la maltrecha oposición, garantizando así la transparencia y la confianza nacional e internacional en el proceso electoral. Pero hizo lo esperado: se lanzó a la tercera reelección, recalcándose como el dictador recalcitrante, al modo de los caricaturizados como gorilas de “repúblicas bananeras” en el siglo pasado.
LEA: El clamor de justicia de la familia de José Pulido, asesinado durante un robo
Hugo Chávez, en sus decisiones postrimeras, eligió a Nicolás Maduro como su sucesor, por la lealtad que le demostró y porque Diosdado Cabello, el otro opcionado, le parecía muy alebrestado. Lo que no previó fue que su fortuito sucesor no tenía ningún acervo de estadista ni reflejos de gerente, para afrontar con asertividad la debacle económica que desató la crisis petrolera mundial.
Venezuela que, por dependiente en exceso de la exportación del crudo es vulnerable a las fluctuaciones del mercado, sufrió la depresión. Sumado a eso, los empresarios e industriales, en su mayoría opositores al chavismo, resentidos por el control estatal de precios y la nacionalización de empresas, sacaron del mercado sus producciones de primera necesidad, por agudizar la crisis política y, lógico, el gobierno dio pataleos de ahogado, pecó de nepotismo, arbitrariedades inconstitucionales, represión, persecución alevosa a opositores, se dio la migración repentina y numerosa de pobres, en busca de mejor vida.
Le puede interesar: “Tenemos metas más ambiciosas casi que con los mismos recursos de 2023″: López
Se vinieron entonces las sanciones internacionales, debido a violación de derechos humanos y prácticas antidemocráticas. La más drástica: el bloqueo económico impuesto por EE. UU., para algunos, un error geopolítico del presidente Barak Obama, puesto que le puso a Venezuela en bandeja a Rusia y a China, que no dudaron en prestar apoyo, conscientes de la importancia estratégica del país caribeño, para sus intereses actuales y futuros en la región. Al respecto también, hoy en día las multinacionales petroleras emplazadas en el golfo de México reclaman al congreso norteamericano la suspensión de dicho bloqueo, pues ha sido perjudicial para el mercado la ausencia de Venezuela, productora y proveedora mayorista de la región.
Con este historial, uno esperaría que surgiera un liderazgo de oposición con un programa realista y propuestas expeditas, para superar en plazos no muy largos los problemas económicos y sociales. Pero la verdad es que los rivales políticos de Maduro han sido de una ralea de ambiciosos, muchos descendientes de las corruptelas pre-chavistas, que impotentes ante la hegemonía del partido de gobierno, no han dudado en recurrir a jugadas mañosas, tan perversas como las que atacan.
Más información: Autoridades descubren prostíbulo ilegal que difundía contenido sexual por TikTok
María Corina Machado, ricachona y con tradición en prácticas de mala leche, fue inhabilitada por la Contraloría General, acusada de “conspiración” y “usurpación de funciones”, métodos que usó en su agitación proselitista durante las protestas de 2014. Así, para participar en las elecciones puso al senil y también ricachón Edmundo González, como candidato de su partido Adelante Venezuela.
Si bien es cierto que el descontento del pueblo por los sueldos miserables se iba a ver reflejado en una disminución en los 5,3 millones de votos que puede tener garantizados Nicolás Maduro, el candidato de oposición González, claramente un pelele de Corina Machado, no tenía ni el carisma ni la credibilidad para representar a las mayorías, más sí la plata para comprar el voto de los decepcionados del chavismo.
Esto lo cito aquí, porque terminadas las elecciones que ganó Maduro con el 51% de la votación, como era de esperarse, la oposición gritó: ¡Fraude! Lo que hizo eco en el derechismo del continente y en mandatarios que, para quedar bien con el imperio y posar de demócratas a ultranza, negaron la legitimidad de los resultados electorales y algunos hasta reconocen a Edmundo González como el nuevo presidente electo. No obstante, cuando el CNE pidió a los partidos que presentara cada cual sus actas de votación, los únicos que no cumplieron con la citación fueron los de Adelante Venezuela.
Más en El Espectador.com: El 21 % de migrantes venezolanos en el país viven en Bogotá ¿Cuál es su situación?
Aquí hay que decir, que cualquier manipulación o posible fraude en el proceso electoral venezolano se puede dar en el momento de las campañas o antes de que se inicie el conteo oficial, puesto que la tecnología usada por Venezuela en sus procesos electorales es de las más claras y confiables del continente. De esto dan fe muchos veedores y analistas internacionales, incluso norteamericanos.
Total, por lo que ha pasado y se ha dicho en estos días después de elecciones, todo indica que Maduro seguirá siendo presidente hasta 2030, incluso Estados Unidos tendrá que moderar las sanciones para asegurar el uso geopolítico de las riquezas venezolanas y que no se le salga de las manos el control del narcotráfico, del contrabando, negocios de los que el gobierno de Maduro se ha valido para menguar la tenaz pobreza.
Dicen las malas lenguas que el día en que Maduro y sus secuaces pierdan o dejen el poder, deberán correr a buscar asilo en al algún país del oriente medio o en la propia Rusia, para escapar de la ley que, sin duda le cobrará delitos de toda índole, especialmente de desbordado enriquecimiento ilícito, de hecho, ya le han capturado mansiones en Marruecos y bienes millonarios en Suiza. Dicen también que el salvavidas al que recurrió para evitar el ahogo de la nación fue venderle el alma al diablo, esto es darle licencia a China para la explotación de pozos petroleros y de la minería, a cambio de préstamos desbordados, con lo cual paga carísimo la lealtad del ejército y de los aliados poderosos.
La única alternativa de superación de la crisis que tiene Venezuela es valorar y usar su importancia geográfica estratégica en el Caribe y en el Atlántico; asegurarse un papel en las decisiones geopolíticas, que ahora lo está haciendo al lado del BRICS, pero no debe escindirse de EE. UU., pues de todas maneras ha sido su principal cliente y, gústenos o no, es el imperio de la región.
Salvedad final: La geopolítica nunca ha sido una estrategia internacional generadora de medidas altruistas a favor del bienestar de los pueblos. Su aplicación más evidente se dio durante la guerra fría, esto fue la disputa entre la Unión Soviética y los Estados Unidos por posicionar bases militares a su conveniencia en puntos estratégicos del planeta, lo cual evolucionó con la participación de otros países desarrollados en conquistar en países del tercer mundo derechos sobre sus riquezas y, por si acaso, emplazar en ellos su poder militar con negocios de armas o con directamente con bases militares.
La posición geopolítica de las Naciones Unidas es perversa, como quedó demostrado con sus posturas laxas ante los crímenes cometidos por Israel a Palestina.