Bogotá

31 Jan 2017 - 3:00 a. m.

¿Perros peligrosos o dueños agresivos?

El nuevo Código de Policía tiene un capítulo especial para perros de razas peligrosas. Aunque hay quienes creen que algunas razas pueden convertirse en una amenaza para la sociedad, la ciencia no acepta del todo esta hipótesis.

Redacción Vivir

En el nuevo Código de Policía, que empezó a regir desde ayer, hay un capítulo dedicado exclusivamente a los “ejemplares caninos potencialmente peligrosos” para que los propietarios asuman los daños y perjuicios que su mascota pueda ocasionar a las personas, a los bienes, a los espacios públicos y al medio natural. (LEA: Policía de Bogotá empezará a pedir registro a dueños de perros de ‘razas peligrosas’)

El documento advierte que los animales peligrosos son aquellos que “han tenido episodios de agresiones a personas o les han causado la muerte a otros perros, si han sido adiestrados para el ataque y la defensa” o si pertenecen a algunas de estas razas o cruces: american staffordshire terrier, bullmastiff, dóberman, dogo argentino, dogo de Burdeos, fila brasileño, mastín napolitano, bull terrier, pit bull terrier, american pit bull terrier, de presa canario, rottweiler, staffordshire terrier y tosa japonés.

Aunque cada vez hay más personas con perros como mascotas, hay quienes creen que algunas razas pueden convertirse en una amenaza para la sociedad. Sin embargo, la ciencia no acepta del todo esta hipótesis.

Un estudio publicado en la revista Applied Animal Behaviour Science asegura que la conducta agresiva del perro se debe, en mayor medida, a la conducta agresiva del dueño. Lo que significa que no hay argumentos suficientes para aseverar que una raza es más agresiva que otra, sino que cualquier perro, que sea tratado agresivamente, puede empezar a desarrollar comportamientos violentos también. (LEA: ¿Cómo saber y qué hacer si su perro es potencialmente peligroso?)

Según los datos recogidos, en más de 4.000 casos analizados, los perros entrenados con castigo y refuerzo negativo tienen el doble de probabilidades de gruñir o morder a los extraños y tres veces más probabilidades de ser hostiles hacia los miembros de la familia. Esto sugiere que el carácter del propietario es determinante en el grado de agresividad de su mascota.

Otro estudio, realizado por la doctora Lindsay Mehrkan, de la Universidad de Florida, concluye que “aunque las diferencias en el comportamiento entre razas son evidentes, la variabilidad en cuanto a la agresividad según la raza es muy alta y poco concluyente. Sin embargo, las mordidas de perros grandes son más propensas a conducir a hospitalización y muerte”. En otras palabras, todos los animales pueden presentar agresividad, pero el tamaño influye en el daño que pueda ocasionar.

Por su parte, Eugenio Henao, psicólogo con diplomado en etología, considera que está mal hablar de razas y no de individuos potencialmente peligrosos en el Código de Policía, puesto que así se está “discriminando y siendo prejuiciosos con algunas razas, y dejando por fuera a muchas otras que pueden hacer igual o más daño”.

“Hay que partir del hecho de que cualquier individuo puede ser potencialmente agresivo. Tiene que ver con algunos factores genéticos, sobre todo con los ambientales: adiestramiento, tiempo que se le invierte al animal, ejercicio que practica, las condiciones en las que se encuentra y cómo es tratado”, explica Henao.

De esta manera, explica, no está bien estigmatizar a unas razas sobre otras, pues pueden haber otras, no incluidas en la lista, que también podrían causar daño y morder en algún momento.

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