Desde finales del año pasado la ciudad se embarcó en la modificación del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), una vasta herramienta de largo alcance que permite planear el desarrollo de la ciudad en diferentes aspectos, desde el trazado de los límites de la expansión de la urbe en el futuro, hasta la forma como se usa el suelo en la ciudad.
En los últimos meses, este proceso ha generado descontento en el Concejo. Los reclamos más visibles e insistentes de los concejales tienen que ver con el tiempo de elaboración del documento técnico, que incluye los cambios y ajustes que un grupo de especialistas introduce en el Plan, y que, según los cabildantes (quienes, por cierto, deben aprobar estos cambios) se ha demorado mucho.
Técnicamente hablando, el proceso actual de reajuste del POT se denomina modificación excepcional. Esto, según el arquitecto urbanista Gabriel Suárez, asesor externo de la Alcaldía en este tema (además de ser consultor del mismo proceso para otras ciudades del país), significa que “no se trata de cambiar el modelo territorial que está establecido en el POT, sino una modificación de algunas cosas que, de acuerdo con estudios adelantados por abogados y especialistas de la administración, deben ser cambiadas”. Por ejemplo, se está trabajando en mejorar la integración regional entre Bogotá y los municipios y ciudades que la rodean. Esto, concretamente, podría verse reflejado en la construcción de vías y servicios para conectar la ampliación proyectada del aeropuerto El Dorado con el resto de la sabana.
La preocupación de algunos concejales, como la liberal Ángela Benedetti, una de las citantes a un debate que ha tenido varias sesiones en el cabildo (la última de ellas, el lunes, debió ser aplazada por falta de quórum), es que la no aprobación por parte del Concejo de las modificaciones al POT genera demoras y atrasos en el desarrollo de 200 metas del Plan de Desarrollo del actual gobierno distrital que están estrechamente unidas con lo estipulado allí.
De acuerdo con Suárez, este último argumento es falso por cuanto “el POT representa una herramienta de largo alcance, una propuesta de ciudad a futuro, que no debe paralizar el desarrollo de la agenda distrital”. El POT vigente data de 2004 (Ley 190), cuandofue modificado por última vez.
Ante la presunta tardanza que alegan algunos concejales, el mismo Suárez argumenta que el tiempo que se ha demorado en surtirse el proceso de modificación obedece a varios factores. El primero es que, debido a su complejidad, todo se ha realizado, por orden del Alcalde, mediante la concertación con distintos sectores sociales. El segundo es que en el documento de diagnóstico y modificación tenía que incluirse todo el tema del metro y, dado que el anuncio de la primera línea se hizo público a finales de agosto pasado, esto también ha causado retrasos. En el caso concreto del metro, por ejemplo, Suárez dijo que se está trabajando para que este proyecto sea asumido por las distintas instituciones del Distrito. La Secretaría de Planeación Distrital, aunque declinó comentar oficialmente acerca del asunto hasta que no se finalice el debate que se adelanta en el Concejo, afirmó que espera tener para mayo entrante el documento final para presentarlo a consideración del cabildo.
El concejal Rafael Escrucería, de Convergencia Ciudadana, expresó su temor de que la administración no presente las modificaciones del POT ante el Concejo y, en cambio, las apruebe mediante decreto, más aún cuando está en juego un proyecto como el metro: “El actual Alcalde está empeñado en hacer unos macroproyectos —que van más allá de modificaciones de orden local—, como los son el metro y el tren de cercanías, y por eso es necesario que estas propuestas se incluyan en el actual POT a través de un acuerdo firmado por el Concejo. Por tratarse de grandes proyectos las modificaciones no pueden hacerse por medio de decreto, como pretende la Alcaldía”.