30 Jan 2021 - 11:31 p. m.

Presencialidad: un debate urgente

Guillermo Rivera - Veedor Distrital

Es urgente que, al igual que en todo el mundo, en Bogotá se promueva una deliberación pública sobre la presencialidad escolar una vez sea superado el segundo pico de la pandemia.

Los estudiantes más pobres, por ejemplo, perderán el 49 % de los conocimientos adquiridos no solo este año sino en los anteriores según una estimación hecha por el Banco Mundial para Colombia.
Los estudiantes más pobres, por ejemplo, perderán el 49 % de los conocimientos adquiridos no solo este año sino en los anteriores según una estimación hecha por el Banco Mundial para Colombia.

Durante la pandemia más de mil millones de estudiantes de 160 países se han visto afectados por el cierre de escuelas. Los bogotanos están a dos meses de cumplir un año (16 de marzo) desde que de los colegios públicos dejaron de dictar clases presenciales. En noviembre 326 instituciones contaban con protocolos y estaban habilitadas para iniciar actividades académicas presenciales. Sin embargo, ese esfuerzo, liderado por la Secretaría de Educación del Distrito, tuvo que ponerse en pausa al comienzo del segundo pico.

Al estudiar el impacto que ha tenido la pandemia en la calidad de vida de niños, niñas y adolescentes, la Veeduría Distrital encontró que los módulos de Abuso y violencia y el de Conducta suicida, incluidos en el sistema de alertas de la Secretaría, han presentado un mayor aumento en los meses de encierro.

Los presuntos casos reportados de abuso y violencia disminuyeron en los meses de abril a julio, frente a febrero y marzo, pero aumentaron en agosto y septiembre, pasando de 452 en julio a 597 en agosto y 651 en septiembre. Estos fueron los meses en los que se vivió el segundo pico y comenzó a sentirse el agotamiento frente a las medidas restrictivas. Los casos más reportados son de estudiantes de 12 y 13 años, con alta presencia entre menores de 4 a 11 años.

En cuanto a los casos reportados de conducta suicida pasaron de 456 en febrero a 526 en marzo, reduciendo su reporte en abril con 183 casos, pero aumentando en un 91 por ciento en septiembre frente al cuarto mes del año. La tesis es clara: aunque inicialmente para los niños puede haber sido beneficioso estar con sus familias y contar con atención, la falta de socialización, sumada al estrés económico de muchos padres y a la mayor exposición a la violencia intrafamiliar, es causa de afectaciones en su salud mental.

Otro gran impacto negativo del cierre de las escuelas se da sobre el empleo femenino. En 2020 por cada hombre que perdió su empleo, 3 mujeres perdieron el suyo. Y aunque Bogotá había logrado avanzar en la reducción de brechas de ocupación y salarios, hoy es en Suramérica la segunda ciudad con la brecha más amplia de ocupación entre hombres y mujeres.

La aplicación estricta de los protocolos de bioseguridad y la vigilancia de los mismos, permiten reducir los riesgos de infección. Ya existe suficiente literatura nacional e internacional que da cuenta de eso.

Es necesario y lógico que los maestros hagan parte de las poblaciones prioritarias a vacunar, una vez inicie la inmunización en el País. Uno de cada cuatro de ellos es mayor de 60 años. Y la educación virtual, si bien ha sido una alternativa útil en esta época, impone limitaciones pedagógicas que solo pueden ser resueltas mediante la presencialidad.

La ciudad está lista para dar el debate y debe hacerlo apenas superemos este segundo pico.

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