24 May 2020 - 5:54 p. m.

¿Qué está haciendo Cundinamarca con el covid-19?

El gerente para el coronvirus en el departamento, Diego García, dice que el virus se ha controlado con estrictos cercos epidemiológicos. Y, ante los contagios en Corabastos, se están promoviendo centrales satélites de abasto en la región.

Mónica Rivera Rueda @Yomonriver

Pese a la influencia de Bogotá, Cundinamarca ha logrado contener el virus, pues si bien al menos 30 de sus municipios reportan casos confirmados, nueve han logrado superarlos. Han sido varios los retos, ya que fuera de reforzar la infraestructura en salud, han tenido que garantizar el comercio campesino y la educación en el ámbito rural, donde no hay conectividad.

Para Diego García, gerente para el COVID-19 en el departamento y quien el pasado viernes dio positivo a la prueba de coronavirus, el principal esfuerzo ha sido la acción inmediata ante la aparición de nuevos casos a través de cercos epidemiológicos y el seguimiento a posibles contagiados. El reto ha estado en contener los focos de contagio en Corabastos, por lo que el departamento comenzará a promover estaciones satélites de comercio, y por la activación de la economía en Bogotá.

¿Cuál es el balance tras dos meses de la llegada del coronavirus a la región?

Hemos mantenido las medidas  en el país y los trabajos conjuntos con Bogotá. Esas medidas han permitido blindar a nuestra población y evitar que haya un número elevado de casos. 

¿Cómo se ha comportado el virus?

Los primeros casos, como era de esperarse, fueron en la Sabana norte, que concentra mucha gente que llegó del exterior. Ya con el paso de los días se ha venido extendiendo, pero esperábamos un número más elevado en Soacha, por la vecindad con Bogotá, y si bien el 70 % se contagiaron en la capital, las cifras son menores a las esperadas. 

¿A qué le temen?

A la apertura del comercio. Debemos tener más cuidado, porque la gente va a estar más en la calle, más expuesta y, por ende, esperamos un incremento de casos.

¿Cómo han fortalecido la salud?

Hemos dotado con camas, tanto en cuidado intensivo como en intermedio y hospitalización básica, para garantizar las suficientes. Además, logramos integrar la red pública y privada, que es de las cosas más novedosas.

¿Cómo se han organizado?

Tenemos unos centros especializados, que son la Clínica en Girardot, el Cardiovascular de Soacha, la ESE en Fusagasugá y la de Facatativá, el Hospital Regional de Zipaquirá y la Clínica de la Sabana, distribuidas en los municipios. En Bogotá está la Samaritana, que es la cabeza de nuestra red; la Clínica Santa Laura, que va a estar al servicio de Cundinamarca, y camas en Proseguir para no COVID-19.

¿Qué ha pasado con Corabastos?

Tenemos nueve municipios con la enfermedad, por contagios secundarios de transportadores y campesinos que estuvieron en la central. El miércoles se lanzó en Facatativá una sede satélite, donde los campesinos pueden llevar sus productos. Esperamos nuevos centros, para que los campesinos no pierdan sus cosechas ni tengan riesgos de contagios. Hacemos un llamado a los compradores, para que compren en  estos sitios a precios completamente asequibles. 

¿Cómo garantizar que los campesinos no pierdan sus cosechas?

Hemos estado en los cultivos e incluso hemos puesto parte de la flota de la Gobernación para acompañarlos a sacar sus productos a zonas donde los puedan comercializar, como a grandes supermercados.

Nueve municipios superaron el virus. ¿Hay algo particular allí?

Acciones rápidas de atención. Tenemos un equipo de respuesta inmediata conformado por epidemiólogos. Cuando hay un positivo salimos a acompañar las acciones de contención, para evitar contagios secundarios, o que sean mínimos, con cercos epidemiológicos.

¿Cómo procesan las pruebas? 

Tenemos convenio con Agrosavia, que está aprobado por el Instituto Nacional de Salud, para procesar la mayoría de las muestras. Otras se gestionan a través de las EPS o de laboratorios privados. 

¿Cuántos testeos están haciendo? 

Se han hecho 5.700 y tenemos la tranquilidad de que realizado los estudios requeridos para identificar casos asociados. Procesamos al día casi 250 muestras y esperamos que en la medida que avance la pandemia extendamos la capacidad, así como el tiempo de respuesta, que está en día y medio. 

¿Y las pruebas rápidas?

El departamento ha sido prudente en eso. Si bien hay dos aprobadas por el INS, estas no tienen alta sensibilidad en especificidad, y dado el rápido reporte que tenemos, hemos decidido no hacerlas.

¿En quiénes focalizan la atención?

Por ahora a los de más alto riesgo: adultos mayores y personas con patologías de base, a quienes les hemos garantizado la entrega domiciliaria de medicamentos. También entregamos ayudas monetarias y mercados a las poblaciones más vulnerables.

¿Qué trabajo han hecho en otros sectores, como la  educación?

Tenemos un plan unificado interdepartamental, donde se dirigen acciones a las secretarías. Particularmente en educación se ha trabajado para garantizar el acceso a las tecnologías de la información. Mosquera adquirió tabletas y computadores para niños de escasos recursos y a través de la emisora El Dorado damos clases a las zonas sin conectividad, para continuar con sus estudios.

¿Qué tanto tuvieron que cambiar del Plan de Desarrollo?

En general, no podemos cambiar las cosas de la propuesta de gobierno, pero sí tuvimos que reorientar algunas acciones para ir respondiendo a la pandemia. Una de las cosas más importantes es la disminución de casi el 30 % de los recaudos. Sin embargo, sí redistribuimos recursos. Tenemos que atender a toda la población.

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