7 Sep 2020 - 2:00 a. m.

¿Qué ha pasado con el COVID-19 en Bogotá?

Con la reapertura habría un aumento de los casos, por lo que el reto está en mejorar el rastreo y el aislamiento, y evitar el colapso en la salud. Se espera un rebrote para noviembre.
Mónica Rivera Rueda

Mónica Rivera Rueda

Periodista Bogotá
Según las cifras por estatus socioeconómico, alrededor del 70 % de casos se concentra en los estratos 2 y 3.
Según las cifras por estatus socioeconómico, alrededor del 70 % de casos se concentra en los estratos 2 y 3.
Foto: EFE

Bogotá ya superó las seis semanas que la alcaldesa Claudia López denominó las más críticas de la pandemia en la ciudad. Por esta razón, desde hace diez días comenzaron los pilotos de reapertura, de acuerdo con el cupo y costo epidemiológico que esto representa. Es así como sectores de primera necesidad, como el de los alimentos, operarán toda la semana, mientras los restaurantes podrán hacerlo de jueves a domingo.

En gran parte la decisión se dio en el momento en el que los recuperados comenzaron a superar los casos activos en la ciudad. A la par, la ocupación de unidades de cuidado intensivo (UCI) comenzó a descender, a tal punto que el pasado 28 de agosto se ubicó por debajo del 75 %, cifra que no lograba desde el pasado 1.° de julio. Mientras que los contagios reportados por día, que llegaron a estar en promedio por encima de 4.000 a comienzos de agosto, se redujeron a 2.000 en los últimos días, en gran parte, como respuesta a la última ronda de cuarentenas sectorizadas en las localidades de la ciudad.

El panorama ha mejorado. Actualmente, de los más de 225.000 casos de COVID-19 identificados el 73,8 % ya se han recuperado, mientras que el 23,3 % siguen activos. En cuanto al género, hay condiciones similares, dado que el 50,7 % son mujeres y el 49,3 % son hombres, pero por edades alrededor del 60 % de los casos se concentra en personas de 20 a 49 años. El RT (posibilidad de que un positivo contagie a otros) ha seguido bajando y es de 0,74 para Bogotá.

Aunque, por ubicación, el mayor número de casos acumulados se encuentra en Kennedy (13,9 %), seguido de cerca por Suba (13,2 %), al revisar los casos activos, las posiciones varían y en el primer lugar está Engativá, con 8.361 contagiados. Con respecto a la tasa, la más alta es la de La Candelaria, con 1.030 casos por cada 100.000 habitantes, seguido por Engativá, con 942 casos por cada 100.000 habitantes. Finalmente, de las cifras por estatus socioeconómico, alrededor del 70 % se concentra en los estratos 2 y 3.

Para Ómar Oróstegui, investigador urbanístico, si bien la mayoría de la población se concentra en estas localidades, en gran parte esto se debe a la precariedad de muchas de estas viviendas en las que, además, llegan a vivir familias hacinadas. Asimismo, un estudio de la Universidad de los Andes relaciona esta situación con la desigualdad socioeconómica y las necesidades que tienen las personas más pobres de salir a trabajar.

Estos datos han sido fundamentales para el Distrito, pues con el fin de la cuarentena se anunció que las IPS harían el seguimiento a las personas con comorbilidades, mientras que el Distrito se concentraría en el cerco epidemiológico y las zonas donde se evidenciara un aumento en los contagios. Junto a esto, el secretario de Salud, Alejandro Gómez, aseguró que se continuará con la instalación de UCI y esperan llegar a 2.000 para octubre.

La principal razón es que la pandemia no ha terminado y si bien se dieron condiciones para volver a las calles, sin una vacuna ni tratamiento aprobado, la ciudad vuelve a contemplar cuatro escenarios sobre los que se puede presentar un rebrote en noviembre, dado que no es un secreto que con más gente en las calles, más posibilidades hay de un aumento de casos. En los mejores escenarios, en los que se cumplen las medidas de autocuidado impuestas, la ciudad requeriría como máximo 1.750 camas UCI, mientras que en los dos peores escenarios, en los que no se cumple con las medidas básicas de distanciamiento y uso del tapabocas, se necesitarían entre 2.740 y 9.900 camas.

Para Luis Jorge Hernández, director del grupo de salud pública de la Facultad de Medicina de la U. de los Andes, es importante que se mantengan las medidas de mitigación. Considera, además, que debe haber más gobernanza de la pandemia y más participación de los ciudadanos, a partir de indicadores como el de ocupación de las UCI, personas que requieren aislamiento, quiénes ya están aislados por indicación del Gobierno y el porcentaje de contactos contagiados, entre otros.

Dionne Cruz, presidenta de la Asociación Colombiana de Salud Pública, asegura que la principal preocupación está puesta en la reducción de las pruebas que se realizan a diario en el país, que podrían estar dando una falsa reducción en los casos, en zonas que no han llegado al pico del contagio, como Florencia o Neiva, donde ya se están haciendo reaperturas.

En cuanto a Bogotá, reconoce el trabajo de la administración en los últimos meses, “pero sigue siendo epicentro de la pandemia y la gente está asumiendo que el virus se esfumó de un momento a otro y están saliendo masivamente. Solo hay que mirar lo que pasó con el madrugón, en San Victorino”, indica Cruz.

Por ello, cree que es necesario que el Distrito fortalezca las campañas de prevención con gestores de sectores que no hayan podido abrir, llegar con cultura ciudadana a aquellos en condiciones más vulnerables, mientras que en el transporte público se debe generar un plan de contingencia para las rutas de más alta demanda.

Por ahora, resta esperar los resultados de las primeras pruebas piloto y con ello, el avance de la pandemia en la ciudad, con lo que no solo se deberán tomar decisiones con respecto a la apertura, sino que además se evaluará el compromiso de la ciudadanía, pues, por encima de todo, el posible regreso a una nueva cuarentena depende de las medidas de autocuidado y de la responsabilidad de mantener la distancia y evitar las aglomeraciones.

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