9 Nov 2020 - 2:00 a. m.

¿Qué ha pasado con el COVID  en Bogotá y Cundinamarca?

Mientras Bogotá no tiene previsto volver a cuarentena, Cundinamarca ha centrado sus esfuerzos en fortalecer el esquema de salud.

La reapertura en Bogotá, tras el primer pico de la pandemia, también han significado la reactivación de Cundinamarca. Con el descenso de los casos diarios y la ocupación de las unidades de cuidados intensivos (UCI) se han levantado las restricciones de tránsito por los municipios de la región, de los cuales solo quince de los 116 siguen sin reportar casos de COVID-19.

En la capital, luego del pico que se presentó entre finales de agosto y septiembre, se ha evidenciado un considerable descenso en los casos críticos. De hecho, la cantidad de recuperados supera el 90 % de los casos registrados por el Distrito, mientras que el promedio de muertes diarias se mantiene entre veinte y treinta. No obstante, a la par con la reactivación económica y el mayor número de manifestaciones en la ciudad, se ha evidenciado un considerable aumento en la tasa de contagio por cada 100.000 habitantes, que en este momento se encuentra en 262,8.

“Todo ha incidido en el aumento. Las marchas, las fiestas y los problemas de violencia que tuvimos. ¿Cuánto es? Es difícil saberlo, pero lo que más ha aumentado el contagio es la reapertura de las actividades productivas. En este momento decimos que estamos en una llanura porque nuestro RT (número de personas que se pueden contagiar por cada positivo) está un poco por debajo de uno. Eso nos permite mantener la tranquilidad”, comentó el secretario de Salud, Alejandro Gómez.

La reapertura trajo consigo el regreso de los turistas a la región. En términos generales, el departamento tiene un porcentaje de recuperados similar al de la capital, pero los picos se han dado en diferentes tiempos, en los que han aumentado significativamente los contagios. Los municipios aledaños a Bogotá —como Soacha, Zipaquirá, Chía y Mosquera— son los que más registran casos, junto a otros como Girardot, Nilo y Fusagasugá.

“Aquí lo que hay que tener en cuenta es que Cundinamarca ha iniciado el segundo pico sin terminar el primero. Si se miran las cifras, bajó un poquito desde agosto y luego comenzó a subir de nuevo; pero esto no implica un colapso ni mayor ocupación de UCI, ya que la mayoría de los contagios se ha dado en la población adulta joven, pero se va a seguir propagando más, sin duda”, dijo Luis Jorge Hernández, director de Salud Pública de la Universidad de los Andes.

Aunque se ha hablado de posibles cierres preventivos en el departamento e incluso la semana pasada se contempló establecer uno entre Bogotá y los municipios aledaños, para evitar la propagación del virus en el segundo pico, la medida se descartó. A cambio, la Gobernación sigue concentrada en fortalecer la infraestructura en salud. “Tenemos 720 camas de UCI e iniciamos con 179, pero insistimos en que no podemos confiarnos”, ha dicho el gobernador, Nicolás García.

Por su parte, el secretario de Salud de Bogotá insiste en que el segundo pico de la pandemia en la capital, que sería entre finales de noviembre e inicios de diciembre, se espera atender sin cuarentena generalizadas y aplicando la estrategia DAR (detecto, aíslo y reporto). “Es una cuarentena. La diferencia es que se trata de un solo hogar con paciente asintomático. Si logramos que esto se dé, sería un aislamiento inteligente, porque no tenemos que paralizar a todo un barrio. Hasta el momento nos ha dado resultados”.

Ante esto, Hernández considera importante que lo mismo se contemple en la región, junto a otras medidas de control como el del aforo en los buses intermunicipales y las aglomeraciones en otros lugares. “Las cuarentenas perdieron su efecto. Lo que sí se puede hacer es implementar toques de queda en municipios con centros de encuentro nocturnos. También sería importante brindar asistencia a las poblaciones que no pueden quedarse en casa y ser más específicos en las pruebas y los rastreos que se están haciendo por municipio”.

Por ahora, mientras Bogotá no contempla nuevos cierres generalizados, se espera el avance de la pandemia en la región, pues de ello dependerá la forma como este año se permitirá celebrar la Navidad y, de paso, el avance de la reactivación económica.

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