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Sorpresivamente la junta directiva de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB) —encabezada por el alcalde Gustavo Petro— removió de su cargo este lunes a la entonces presidenta Sandra Fonseca. La decisión no solo llamó la atención por su prontitud, teniendo en cuenta que a Fonseca le quedaban tres años de gestión, sino porque además ya había sido removido el equipo técnico de la junta directiva, caracterizado por su conocimiento del sector. En cambio, fueron elegidos algunos de los más fieles seguidores del ‘petrismo purasangre’, como el exsecretario de Gobierno Guillermo Alfonso Jaramillo y el secretario de Integración Social Jorge Rojas. Movidas que han sido tomadas como una jugada política del mandatario.
Precisamente ayer la primera en afirmar que el cambio fue una decisión eminentemente política fue Fonseca. “Yo no sabía nada acerca de que esto fuera a pasar, ni sabía de los movimientos que habría en la junta. Claramente esto no se da por algo técnico ni económico. No es un paso que tiene que ver con mi gestión ni los temas empresariales”, dijo la expresidenta. De hecho, la EEB destacó este lunes los logros de Fonseca al haber aumentado en 33% las utilidades de la compañía en el primer semestre de 2014 y mejorado “la perspectiva de la empresa de estable a positiva”. Pero aseguró que el cambio en la dirección se debe a la necesidad de “mejorar las relaciones con los socios Emgesa y Codensa”.
Una tarea que quedó a cargo de Ricardo Roa Barragán, quien fue nombrado como el nuevo presidente de la EEB. Hasta ahora, este ingeniero mecánico de la Universidad Nacional presidía la Transportadora de Gas Internacional (TGI), firma que es filial de la Empresa de Energía.
Sobre su nombramiento, Roa Barragán señaló que llega con la misión de consolidar unos resultados que van a permitir un mayor flujo de dividendos para el Distrito, que este año serán muy importantes. Y ante los posibles movimientos políticos detrás de su nombramiento, destacó que su presencia obedece a su conocimiento técnico y reiteró que no tiene conocimiento de lo que ocurre en las instancias de las asambleas ni en las juntas de accionistas. “Lo único que tengo claro es que llego con el objetivo de consolidar la posición de la EEB”.
Respecto a la junta directiva, quienes fueron retirados son el exministro de Hacienda Guillermo Perry, quien era miembro principal y no aceptó continuar como suplente del alcalde Petro. Tampoco estarán reconocidos consultores y expertos del sector, como Germán Corredor, director del Observatorio de Energía de la Universidad Nacional; Gabriel Mauricio Cabrera; el presidente de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), Saúl Kattan, y el gerente de la Empresa de Acueducto de Bogotá, Alberto Merlano.
Quienes llegaron a reemplazarlos son Ricardo Bonilla, Guillermo Alfonso Jaramillo, José Orlando Rodríguez, gerente de la terminal de transporte, y Fabio Arias Giraldo, ingeniero químico y dirigente sindical. En el equipo de suplentes están funcionarios de Petro como Jorge Rojas, secretario de Integración Social, y Milton Rengifo, exsubsecretario de Asuntos Locales de la Secretaría de Gobierno.
En medio de la salida de Fonseca, algunas voces señalaban que su salida estaba relacionada con las peleas que había casado con representantes de Emgesa y Codensa. Sin embargo, ella negó estos rumores y aseguró que la única diferencia que hubo con Codensa fue respecto a un acuerdo de inversión en Cundinamarca, pero que ni siquiera hubo una decisión final sobre ello.
Además, la salida de Fonseca y el llamado a “mejorar las relaciones con Codensa y Emgesa” se da justo en momentos en los que el gobierno de Juan Manuel Santos ya dio sus primeras muestras para tender puentes con la administración de Gustavo Petro, al pedirles la semana pasada a sus funcionarios que abogaran ante los partidos de la Unidad Nacional en el Concejo por un salvavidas a 17 colegios por concesión .
Algunos se preguntan si el remezón en la EEB es otra muestra de ese acercamiento entre el Gobierno y el petrismo con miras a una posible coalición de gobierno en las elecciones locales de 2015 y el fortalecimiento de Germán Vargas Lleras hacia la candidatura presidencial de 2018.
Precisamente, uno de los elementos que han llamado la atención a más de uno es que José Antonio Vargas Lleras, hermano del vicepresidente Vargas Lleras, hace parte de la junta directiva de Codensa y Emgesa. Así que el nombramiento de un nuevo presidente en la EEB podría significar un gesto de respuesta ante el interés del Gobierno de que el vicepresidente avance con sus proyectos de infraestructura en la capital y se destrabe la difícil relación que han protagonizado Petro y Vargas Lleras.