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¿Quién mató a ‘Calidoso’?

Las hipótesis apuntan a que pudo ser otro habitante de calle o limpieza social. Policía ofrece recompensa de hasta $20 millones.

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Redacción Bogotá
15 de mayo de 2014 - 04:17 a. m.
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Los Javerianos están indignados por el crimen de Marco Tulio Sevillano Cortés, conocido como Calidoso. Él era un habitante de calle, quien en vez de miedo, generaba confianza y aprecio entre estudiantes, profesores y vecinos de la universidad. Para algunos era una suerte de ángel guardián. Y a pesar de que no hacía daño, él y su perrita fueron asesinados en extrañas circunstancias. De acuerdo con las autoridades, alguien le prendió fuego, causándole graves quemaduras. El ataque ocurrió el 2 de mayo y hasta el pasado viernes el Calidoso luchó contra la muerte, pero perdió la batalla. El ataque sucedió en su cambuche, ubicado en la calle 39 con carrera 7A, junto al canal del río Arzobispo.

A este hombre de raza negra y rasta, de casi 50 años, lo conocían los vecinos de la calle 39 y los estudiantes y trabajadores de la Javeriana. Le decían Calidoso “porque así saludaba”, según contaron dos estudiantes, quienes fueron los encargados de convocar a través Facebook el funeral simbólico, que se realizó ayer en la esquina de la calle 40 con carrera 7ª, para darle el último adiós. Aunque no se tiene claridad sobre los motivos del crimen, hay dos hipótesis: que lo atacó otro habitante de calle o que fue víctima de la mal llamada limpieza social.

Genaro Sevillano, de 53 años, llevaba más de 15 años sin tener noticias de su hermano Marco Tulio. Ayer supo que la víctima de la muerte que causó indignación entre los ciudadanos había sido su familiar. De Marco Tulio se sabe que era el menor de 13 hijos, de un matrimonio de Tumaco (Nariño). Luego, la pareja se separó y la madre se fue a Cali con su pequeño consentido, así que Genaro no se crió con él. En Bogotá lo volvió a ver a finales de la década del 80, cuando ya vivía en las calles de la ciudad. Lo volvió a ver cinco años después y ayer se enteró de su muerte.

Al cierre de esta edición las autoridades no habían podido identificar a quienes lo mataron. El único que ha contado detalles sobre su muerte fue otro habitante de calle conocido como El Rolo, compañero de cambuche de Marco Tulio. Ayer dijo a Blu Radio que el viernes 2 de mayo encontró a su amigo ardiendo en llamas y trató de apagarlo con el agua del canal, pero las llamas aumentaron. También dijo que Marco no pudo ir de inmediato a un centro asistencial y sólo hasta el día siguiente pidió auxilio para llevarlo al hospital San Ignacio.

Según el reporte del hospital, Calidoso ingresó el 3 de mayo a las 7:55 p.m. Lo llevaron “agentes de la Policía para ser atendido por las quemaduras que sufrió unos minutos antes. Recibió la atención de urgencias, pero falleció el 9 de mayo a las 11:22 a.m.”. Así se lo contó a este diario Julio César Castellanos, director general del centro médico.

En cuanto a la atención y el tratamiento que recibió, el hospital no quiso dar detalles. El doctor Castellanos dice que hicieron las notificaciones que corresponden en casos de pacientes sin identificación y víctimas de lesiones de causa externa. El cadáver fue entregado a las autoridades para hacer la necropsia.

¿Quién causó las quemaduras? Este es el principal misterio del caso. En la mañana de ayer, el comandante operativo de la Policía, coronel Óscar Pinzón, dijo a RCN Radio que una de las versiones es que el responsable pudo ser otro habitante de calle. “No tenemos una fuente humana que diga que estuvo en los hechos”, dijo el uniformado.

¿Qué les dijo Calidoso a los policías que lo llevaron al hospital? ¿Cómo lo encontraron los uniformados? ¿Por qué la Policía no pudo intervenir antes en el caso de Marco Tulio, si junto al lugar donde lo quemaron está la estación de Policía de Teusaquillo? Estas son algunas de las inquietudes que El Espectador trató de esclarecer con el coronel Pinzón, pero no fue posible.

Frente a la posible culpabilidad de otro habitante de calle, estas versiones las han dado algunos compañeros de Calidoso, pero según dijeron ayer en el funeral, tienen temor de hablar porque están amenazados. Otra hipótesis es la de un posible caso de limpieza social, en la que los responsables serían grupos neonazis.

“Más allá de que este sea uno de estos casos, no se puede desconocer que la limpieza social continúa, aunque no es algo visible. Es una situación real y común en varias localidades. Conocemos de varios casos”, dijo Andrés Idárraga, director de Derechos Humanos y Apoyo a la Justicia de la Secretaría de Gobierno Distrital.

La Policía ofrece una recompensa de $20 millones a quien dé información sobre el asesinato. El caso está en manos del CTI y por ahora la Fiscalía no ha dicho nada sobre las investigaciones.

La indignación ciudadana

La muerte de Calidoso generó una manifestación por parte de quienes lo conocían en la zona de la Javeriana. “No dejemos que esto pase por alto. Por Calidoso, por la vida, por la humanidad, por la dignidad y por cada una de las personas que lo conocieron o que de algún modo se ven tocados por una experiencia tan injusta y llena de maldad”, fue una de las frases con las que se convocó al funeral simbólico de ayer.

“Este tema sólo despierta indignación y la sociedad tiene que rechazar estos episodios a toda costa. Pese a que estamos a la espera de las respectivas investigaciones, preocupa que se trate de una tendencia racista o de limpieza social por ser habitante de calle”, son las palabras de Idárraga.

Por Redacción Bogotá

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