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15 Jan 2021 - 3:18 a. m.

¿Reabrir el hospital de Corferias es una opción?

Con la rápida ocupación de las UCI y salas de urgencia de la ciudad se ha puesto sobre la mesa la opción de reabrir el hospital que funcionó por cinco meses. El Distrito no descarta esta alternativa, pero no la considera como una posibilidad cercana.
Mónica Rivera

Mónica Rivera

Periodista Bogotá
Mientras estuvo abierto, el hospital atendió a 515 pacientes con COVID-19 y otras comorbilidades. / Gustavo Torrijos
Mientras estuvo abierto, el hospital atendió a 515 pacientes con COVID-19 y otras comorbilidades. / Gustavo Torrijos
Foto: Mauricio Alvarado

El segundo pico de la pandemia encendió las alarmas en la ciudad. Con el aumento significativo de los casos activos, que hoy son 46.016, también se ocuparon rápidamente las unidades de cuidados intensivos (UCI). De las 1.919 que se habilitaron para pacientes con COVID-19 en Bogotá solo quedan 139 disponibles .

A diferencia del primer pico, hoy hay más camas, pero también más personas que han llegado a las condiciones más graves, por lo que dentro del sistema hospitalario se presenta una alta demanda de pacientes, de insumos y de ocupación de las salas de urgencias, por lo que se ha vuelto a poner sobre la mesa el debate acerca de la necesidad de reabrir el hospital en Corferias.

El Centro Transitorio fue inaugurado en abril del año pasado, como una alternativa en caso de que la cantidad de contagios se pudiese salir de control y se requiriera extender la capacidad hospitalaria para pacientes con otras patologías. Fue así como se instalaron 2.000 camas en el centro de eventos para la atención de pacientes por temas generales de mediana y baja complejidad, para lo que se invirtieron $200.000 millones de la administración.

Su cierre se dio cinco meses después, en septiembre, justo cuando la ciudad terminó de atravesar el primer pico. Según explicó el Distrito, se atendieron 515 personas y se habilitaron 274 camas para pacientes de las cuatro subredes y cinco EPS, por lo que en total se gastaron $18.000 millones y el resto se devolvió a los fondos de la Alcaldía. “Afortunadamente no colapsó la vida ni el sistema hospitalario, por lo cual el hospital de campaña ha tenido pocos pacientes y puede cerrar. Los $182.000 millones que no gastamos en Corferias los invertiremos en investigación COVID, rastreo/aislamiento y salud mental”, dijo Claudia López.

Pero lo que hoy se ve es que el sistema de salud requiere espacios como estos, por lo que privados han optado por instalar carpas y contenedores en sus parqueaderos para aumentar la capacidad, mientras que en los del Distrito se están instalando hospitales de campaña, en los que se hace el primer triaje de la atención de urgencias.

Para Fabián Rosas, presidente de Acem (Asociación Colombiana de Especialistas en Urgencias y Emergencias), aunque hoy se hable de Corferias como una de las opciones, no fue apresurada ni su apertura ni su cierre. “No se sabía qué iba a pasar y estar preparados fue lo mejor. Para mayo fue una buena opción, ahora en el segundo pico lo que pasa es que nos relajamos un montón y eso nos está generando una serie de consecuencias”.

En este mismo sentido, Leonardo García, presidente del Colegio Médico de Bogotá, cree que en su cierre influyó más el componente político que el técnico. “Era una acción preventiva, pero toda la presión se dio porque se piensa que todo hay que tenerlo ocupado, ni tampoco se previó que la segunda ola fuera tan complicada”.

Ante las condiciones, las UCI se encuentran en el 92 % y las hospitalizaciones por encima del 80 %. Pese a esto, el secretario de Salud, Alejandro Gómez, asegura que se ha seguido con el protocolo que se estableció desde el primer pico y se plantean opciones, como la de hacer uso de hoteles para atender a pacientes de baja complejidad, como lo ha propuesto la Clínica Colombia. “Los hospitales se están sometiendo a ampliar urgencias y la hospitalización siempre se está incrementando, pero por lo pronto, por la logística que requiere Corferias, creemos que no sería la mejor solución”.

Esto lo explica Gómez porque el proceso no es tan fácil, pues el Distrito tendría que buscar otra vez los recursos para garantizar el funcionamiento del hospital transitorio, además “la gran mayoría de la maquinaria que allá había, hablo de tensiómetros, fonendoscopios y laringoscopios, entre otros, estaban en alquiler y se devolvieron. Aquello que se compró, que fundamentalmente eran camas, mesas de noche y algunos atriles, se repartieron en las cuatro subredes, instituciones e Integración Social”, y se están usando.

Al respecto, Rosas cree que una buena opción es adecuar los Centros de Atención Prioritarios de Salud (CAPS) y otros centros de primer nivel. “Una disminución del pico la veríamos hasta finales de mes, por lo que continuará alto el volumen de consulta de urgencias, aunque se evidencia una reducción porque con las cuarentenas también bajan los traumas y los eventos de violencia”. Mientras que García piensa que la solución está más allá. “Con más UCI y camas no solucionamos el problema, porque está desde más abajo, porque no tenemos buena atención ambulatoria por parte de las EPS. Si se resolviera eso, se solucionaría el problema con la demanda, pero para ello se requieren medidas fuertes”.

A la espera de una reducción en los casos que requieren atención médica, el Distrito confía en que la ocupación comenzará a bajar en los próximos días, pero mientras eso no ocurra la alerta seguirá encendida ante un posible colapso, pues los expertos creen que no se está teniendo en cuenta a las personas que han regresado en los últimos días a la ciudad, lo que mantendría la presión sobre el sistema de salud. Por ahora dependemos de la responsabilidad ciudadana y de las acciones que tome el Distrito antes de que sea demasiado tarde.

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