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No fue feminicidio: reducen condena a Paul Naranjo, asesino de Ana María Castro

El Tribunal Superior de Bogotá determinó que, legalmente, se trató de un homicidio agravado, y no de un feminicidio. De esta manera, en segunda instancia se mantuvo en firme la responsabilidad de Julián Ortegón y Paul Naranjo en el crimen, pero la sentencia pasó de 41 años a 33.

Redacción Bogotá
26 de septiembre de 2023 - 04:59 p. m.
No fue feminicidio: reducen condena a Paul Naranjo, asesino de Ana María Castro

El Tribunal Superior de Bogotá redujo, en segunda instancia, la condena impuesta a Julián Ortegón y Paul Naranjo, de 41 años y 6 meses en prisión, a 33 años y 3 años, por considerar que el crimen en contra de Ana María Castro, ocurrido el 5 de marzo de 2020 en la capital, se trató de un homicidio agravado y no de un feminicidio como fue declarado inicialmente.

“Aun cuando está demostrado que Paul Naranjo y Ana María Castro sostuvieron una relación amorosa por espacio de cuatro meses, no se acreditó que durante ese lapso el primero haya ejercido actos de dominación y sometimiento sobre la segunda. Nada de ello, refirieron Nidia Margot Romero Bernal y Camila Estefanía Segura Vargas, quienes conocieron la existencia de ese nexo”, indicó el falló proferido por el magistrado Mario Cortés.

En contexto: Paul Naranjo y Julián Ortegón pagarán 41 años de prisión.

En ese sentido, el togado hizo referencia a la exequibilidad parcial de la Ley 1761 de 2015, que creo el feminicidio como delito autónomo, que indica que “el feminicidio nunca es ni puede ser un acto aislado […] es el acto final de violencia, necesariamente coherente y armónico con un contexto material de sometimiento, sujeción y discriminación, al que ha sido sometida la mujer de manera antecedente o concomitante a la muerte.”

De esta manera, el magistrado mantuvo en firme la responsabilidad de Julián Ortegón y Paul Naranjo en el asesinato de Ana María Castro. No obstante, determinó que las pruebas aportadas por la Fiscalía no fueron suficientes para condenarlos por el delito de femicidio agravado.

Vale señalar que, según la juez de primera instancia, el accionar de los jóvenes se enmarcó en un contexto de “control” y “discriminatorio contra Ana María”, en razón de su condición de mujer, debido a un disgusto, porque ella se estaba besando con Mateo Reyes en la parte trasera de la camioneta, en la que iban juntos, después de salir de la Zona Rosa de la calle 116, al norte de Bogotá.

Situación que, según la jueza, se evidenció cuando Naranjo y Ortegón no auxiliaron a la joven que, minutos después, fue socorrida por transeúntes que pasaban por la calle 80, en la madrugada del 5 de marzo de 2020. Además, por Mateo Reyes, el último conocido de ella en verla con vida. “Esto demuestra el poco aprecio por la vida de la occisa”, señaló. Y, además, por el término que usó Paul Naranjo para referirse a ella la mañana de los hechos cuando hablaron del paradero de su celular.

En contraste, para el juez de segunda de instancia indicó que “no le bastaba a la Fiscalía demostrar, como en efecto lo consiguió, que los acusados al hacer descender a Mateo Reyes Gómez de la camioneta dejaron incomunicada a la víctima, en tanto resultaba necesario, además, acreditar que le dieron muerte por su condición de ser mujer, aspecto que, se reitera, no se demostró más allá de toda duda.”

La muerte de Ana María Castro

La muerte de Ana María Castro generó inicialmente confusión entre los familiares de la víctima y las autoridades, que intentaban dilucidar lo que había ocurrido. Las versiones iniciales indican que Castro salió de su casa alrededor de las 4:30 p.m. del cuatro de marzo, diciéndole a su madre que iba a verse con Paul Naranjo, un nombre que su madre venía escuchando meses atrás.

Al encuentro, en el que estuvieron tomando bebidas alcohólicas en los bares de la zona rosa de la calle 116, asistieron varios amigos y conocidos de Ana María, como Mateo Reyes y Paula Ramírez. Según contó Paul Naranjo, durante la noche tuvo una molestia con Mateo cuando lo vio, según él, besar a la fuerza a la joven. En ese momento, Naranjo, quien pretendía a Castro, señaló sentirse “incómodo” y se retiró del bar donde se encontraban junto con Ortegón, para seguir tomando en el apartamento este último.

No obstante, cuando se preparaban para salir se percataron de que Ana María también había salido del bar en compañía de Reyes, aunque parecía querer distanciarse de él. De manera que Paul le ofreció llevarla a su apartamento al notar que estaba en estado de embriaguez, a lo cual esta aceptó, pero con la condición de llevar también a Mateo.

Choque de versiones sobre los hechos

A partir de este punto, las versiones empezaron a enredarse. Según indicó Paul Naranjo —que era el conductor del vehículo en el que iban también Julián Ortegón, Mateo Reyes y Ana María—, luego de tomar varias vías llegaron a la avenida carrera 68 con calle 80. En ese sitio, según él, miró hacia los asientos traseros y observó que Ana y Mateo besándose, por lo cual decidió detener el vehículo a la altura de la carrera 69P con calle 80 y decirles que se bajaran del vehículo.

Ortegón y Naranjo señalaron que los dejaron a los dos en el andén y partieron hacia el apartamento de este último. En ese sentido, los abogados que asumieron la defensa de ambos, argumentaron que existía la posibilidad de que hubiese un carro fantasma que la arrollara y le causara la caída que le ocasionó los golpes que acabaron con su vida.

Por su parte, Mateo Reyes sostuvo en un principio que Paul y Ana María discutieron por la situación y por eso los bajaron a ambos del carro. Según dijo, los bajaron de repente, Paul arrancó muy fuerte, Ana María dio unos giros y cayó al suelo.

Este relato fue soportado por un testigo estrella de la Fiscalía: un conductor de plataformas que aseguró que vio a una mujer siendo arrojada de un vehículo sobre la vía. Sin embargo, esta información fue criticada por la defensa que señaló que esto es imposible, pues Paul y Julián estaban en los asientos delanteros y que, en ese lugar, no pudieron haber realizado esa acción con la camioneta en movimiento.

De esta manera, el caso que se demoró diez meses en llegar a los estrados, y que se convirtió en un caso mediático, llegó a una condena en primera instancia luego de dos años de los hechos, en el que le impusieron una pena de 41 años de prisión. En ese sentido, la esposa de Paul Naranjo ha dicho que la decisión de la jueza al condenarlos se vio afectada por la presión mediática sobre el caso.

“No es cierto. La jueza, muy profesional, tuvo en cuenta lo que debió tener en cuenta. Todas las pruebas los incriminan. Ahora, es lógico que den patadas de ahogado, pero las pruebas están. Tuve que esperar casi un año para que se diera una captura, tiempo en el que tuve claro que había sido un asesinato”, aseguró Nidia Romero, mamá de Ana María, a El Espectador.

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Redacción Bogotá

Por Redacción Bogotá

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Alvaro(63032)26 de septiembre de 2023 - 11:06 p. m.
Entonces para que haya feminicidio hay que someter previamente a la victima por x meses y finalmente matarla. Cuantos meses? Una hora no es suficiente? Que absurda la ley. Feminiciido por definicion seria homicidio de una femina , punto.
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