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22 Oct 2020 - 2:00 a. m.

Reivindicación de la marcha pacífica

El Comité del Paro calificó de exitosa la jornada de manifestaciones que en Bogotá terminó con un concierto. En los próximos días continuarán las protestas, a la espera de nuevos diálogos con el Gobierno. Los retos: mantener el interés de la ciudadanía y alejar a los infiltrados.

La nueva jornada de protestas en el país se destacó, en su mayoría, por ser pacífica. Tanto en Bogotá como en las demás ciudades las manifestaciones, caravanas y plantones se desarrollaron desde la mañana y terminaron con la exposición, en las principales plazas y puntos de llegada, del pliego de emergencia que el Comité Nacional del Paro presentó al Gobierno. Si bien anunciaron nuevas marchas de cara al primer año de protestas, los organizadores tienen como retos la reivindicación de la protesta pacífica (como la de ayer) y mantener el interés de la ciudadanía en salir a expresarse en las calles.

En Medellín, la jornada inició con música en el plantón, que se hizo en el Parque de las Luces. En el transcurso de las marchas se destacaron, junto a los carteles en contra del asesinato de líderes sociales, las personas que promovían el distanciamiento entre los participantes. En Cali, a las movilizaciones y plantones se unieron volqueteros, y a las de Barranquilla llegaron alrededor de 600 vehículos de La Guajira, Sucre, Córdoba, Bolívar y Magdalena, para acompañar la caravana hasta el Paseo de Bolívar.

Por su parte, en Bogotá, a las organizaciones sindicales y estudiantiles, que recorrieron las principales vías de la capital, se sumó la minga indígena, que estaba en la ciudad desde el pasado domingo y que marchó el lunes en completa calma. En esta oportunidad, antes de dejar la ciudad y volver a sus territorios, los indígenas lideraron parte de la movilización, que comenzó en el Parque Nacional.

Junto a sus peticiones se sumaron las de las agremiaciones, que piden fortalecer lo servicios de salud, la renta básica, las condiciones de los campesinos, la protección para las pequeñas y medianas empresas, así como el respeto por el derecho de las mujeres, las políticas de empleo y la protección de la comunidad educativa.

“El balance es positivo, porque salió el pueblo colombiano que está inconforme con el Gobierno, que no escucha a los indígenas, a los afros o a los maestros. Ha sido pacífico y democrático, y eso siempre lo reivindicaremos, porque el Gobierno lo que ha hecho es estigmatizar”, aseguró Néstor Alarcón, presidente de Fecode.

En este mismo sentido, Fabio Arias, fiscal de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), indicó que “el regreso de las manifestaciones es una forma contundente de decirle al Gobierno Nacional que hay un inconformismo y que se tiene que sentar a negociar”, por eso desde ya el Comité del Paro se refiere a nuevas movilizaciones, antes de la que se tiene prevista para el 21 de noviembre. “Lo único que nos detendría es un rebrote del COVID-19 muy grande”.

La respuesta del establecimiento fue variada. Mientras la Alcaldía de Bogotá destacó el cuidado y el orden con que los indígenas entregaron el Palacio de los Deportes y lo pacífico de las manifestaciones, el Gobierno Nacional insistió en la entrada en vigencia del nuevo protocolo para las manifestaciones y reiteró que sí ha escuchado tanto a la minga como al Comité del Paro. “El Gobierno estableció desde el año pasado la conversación nacional con todos los colombianos y no solo los escuchamos, sino que hemos venido cumpliendo, pero hay sectores que nunca van a estar de acuerdo con este Gobierno”, aseguró Daniel Palacios, viceministro del Interior.

Para la profesora y analista política de la Universidad Javeriana Patricia Muñoz, “es importante reconocer que las manifestaciones son un camino para llamar la atención a la sociedad, sobre la falta de garantías por sus derechos sociales, por lo que en el transcurso de los días otros grupos, como los estudiantiles, se irán uniendo a las marchas”. Asimismo, señala que la pandemia cumple un doble papel: “Es un inhibidor, que puede desestimular la salida de quienes se sienten vulnerables por el virus, pero también puede ser un mecanismo para desencantar y desincentivar las protestas”.

En cuanto a la reivindicación de la protesta, Muñoz dice que es un factor común entre los actores, ya que después de las manifestaciones del 9 y 10 de septiembre se evidencia un rechazo a la violencia en medio de las marchas. “Los consecuentes actos violentos al caso de Javier Ordóñez no solo hicieron que se desligitimara el proceso ante algunos sectores, sino que además se consideraron espacios propicios para que se infiltraran grupos violentos y con otros intereses. Por ello el rechazo a los encapuchados y el uso de los actos pacíficos, para ganar el respaldo de la ciudadanía”.

Por lo pronto, el Comité Nacional del Paro indicó que se reunirá para definir la ruta que seguirán en los próximos días. Lo cierto es que con el precedente de ayer buscarán mantener las protestas pacíficas y con ello tendrán que crear nuevas estrategias no solo para agrupar nuevamente la indignación ciudadana, sino para volver a sentarse con el Gobierno Nacional a dialogar sobre sus reclamos en una nueva mesa nacional.

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