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Dos guacamayas que no podían extender sus alas, un mono compartiendo jaula con un loro y varias aves silvestres encerradas en espacios inadecuados fueron algunos de los hallazgos que dejaron recientes operativos de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) en la provincia de Gualivá. Las intervenciones permitieron rescatar nueve animales que permanecían en cautiverio y, según la autoridad ambiental, eran mantenidos en condiciones incompatibles con su bienestar.
Los procedimientos fueron realizados por profesionales de fauna de la CAR en coordinación con la Policía de Carabineros, luego de denuncias ciudadanas relacionadas con tenencia ilegal y maltrato de fauna silvestre en distintos municipios de la región.
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Guacamayas encerradas en jaulas
Uno de los casos más llamativos se registró en Sasaima. Allí, las autoridades encontraron dos guacamayas confinadas en jaulas de aproximadamente un metro cuadrado, una condición que impedía el movimiento normal de las aves y afectaba su comportamiento natural.
“Fueron halladas dos guacamayas confinadas, cada una en jaulas de aproximadamente un metro cuadrado, imposibilitando la extensión de sus alas y el desarrollo natural de esta especie”, explicó Ronald Prieto, director regional de la CAR Gualivá.
Las guacamayas son aves que en estado silvestre recorren grandes distancias diariamente y requieren amplios espacios para volar, alimentarse y socializar, por lo que el cautiverio prolongado puede generar afectaciones físicas y de comportamiento.
Un mono y un loro compartían jaula
Otro hallazgo se produjo en Villeta. Durante la inspección, los funcionarios encontraron un mono y un loro encerrados dentro de una misma jaula.
Según la CAR, esta situación representa riesgos tanto para los animales como para las personas, debido a la posibilidad de transmisión de enfermedades y al estrés generado por la convivencia forzada entre especies con necesidades biológicas completamente distintas.
“Se evidenció un caso en el cual un mono y un loro compartían la misma jaula, una situación inadecuada que representa un alto riesgo sanitario y afecta gravemente el bienestar de ambos animales”, señaló Prieto.
Loras encerradas y un erizo usado como mascota
Los operativos también llegaron al municipio de Vergara, donde fueron recuperadas cuatro loras cabeciamarillas que permanecían encerradas en un corral destinado a gallinas. De acuerdo con la autoridad ambiental, las aves estaban expuestas a condiciones incompatibles con sus necesidades de salud y bienestar.
En La Vega, por su parte, se produjo la entrega voluntaria de un erizo joven que permanecía como mascota dentro de una vivienda. Aunque el animal fue entregado por sus tenedores, la CAR recordó que la fauna silvestre no debe mantenerse en cautiverio ni ser utilizada como animal doméstico.
¿Qué pasará ahora con los animales rescatados?
Las nueve especies fueron trasladadas al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) ubicado en Tocaima. Allí recibirán valoración veterinaria, procesos de rehabilitación y seguimiento especializado para determinar si pueden regresar a su hábitat natural o requieren reubicación en espacios adecuados para su conservación.
Según la CAR, desde enero de 2024 este centro ha recibido 2.272 animales silvestres. De ellos, 893 han podido ser liberados nuevamente en ecosistemas naturales y otros 153 fueron reubicados en sitios especializados para su cuidado.
Sanciones por tráfico de especies
La CAR recordó que mantener animales silvestres en cautiverio constituye una infracción ambiental y, dependiendo de las circunstancias, puede derivar en procesos sancionatorios e incluso investigaciones penales. Además, advirtió que muchas especies sufren graves afectaciones físicas y comportamentales cuando son extraídas de sus ecosistemas para ser mantenidas como mascotas.
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