
Tras constatar que una clínica veterinaria de la localidad de Suba abandonó gasas, jeringas y otros residuos hospitalarios en el espacio público, la Secretaría de Ambiente selló, de manera temporal, las áreas de hospitalización, cirugía y consulta.
Foto: Mauricio Alvarado
El hallazgo de gasas, jeringas y agujas con restos de sangre abandonadas en una vía pública de la localidad de Suba encendió de nuevo las alertas sobre una práctica que persiste en Bogotá: la mala disposición de residuos peligrosos y hospitalarios. Se trata de un problema que, pese a la regulación vigente y a los operativos de control, continúa repitiéndose y generando riesgos para la salud pública, el bienestar animal y los ecosistemas urbanos.
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