Obras del Metro de Bogotá, a la altura de la Av. Caracas entre calles 26 y 28.
Foto: Óscar Pérez
Casi con la misma expectativa con la que se espera el primer hijo, Bogotá cuenta los días para ver en marcha la primera línea del metro. Desde el nacimiento de Transmilenio, hace 25 años, los capitalinos no habían sido testigos de un hito urbano semejante, y por eso cada día sale nueva evidencia sobre los efectos de la relación que tendrá este medio masivo en la urbe: desde lo habitacional hasta lo social y ambiental.
De hecho, dada la característica elevada del trazado en la primera línea, varios investigadores urbanos se han dado a la tarea...

Por Miguel Ángel Vivas Tróchez
Periodista egresado de la Universidad Externado de Colombia interesado en Economía, política y coyuntura internacional.juvenalurbino97 mvivas@elespectador.com
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