10 Nov 2020 - 12:17 a. m.

Se declaró la emergencia climática en Bogotá ¿qué viene ahora?

El Concejo aprobó el proyecto que busca aumentar los esfuerzos para proteger el agua, disminuir las altas concentraciones de dióxido de carbono y promover energías renovables. Son 10 mandatos que se deben tener en cuenta en la estructuración del POT, el código de construcción y la renovación de las flotas del sistema de transporte público.
Se declaró la emergencia climática en Bogotá ¿qué viene ahora?
Foto: Mauricio Alvarado

Con 34 votos a favor, la plenaria del Concejo de Bogotá aprobó el proyecto con el que se declara la emergencia climática en Bogotá y así establecer objetivos específicos para la mitigación y adaptación al cambio climático, entre los que se encuentra la protección de los recursos hídricos, la reducción de la concentración del dióxido de carbono y la promoción de las energías renovables.

Los ponentes Manuel Sarmiento (Polo) y Óscar Ramírez (Centro Democrático) hicieron un llamado a los diferentes sectores trabajar en contra del cambio climático, para lograr que con este proyecto la ciudad marque una pauta en América Latina como la primera ciudad en implementar este tipo de estrategias a favor del ambiente.

Por su parte, la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia, agradeció a la autora del proyecto, Susana Muhamad (Colombia Humana) y a los ponentes y resaltó que se hayan impuesto medidas y metas estrictas para que el proyecto no solo quede en el discurso. “Sin duda, nos impone tareas, actividades y obligaciones con una vara muy alta, pero que nos dejará en una posición mucho más fuerte y robusta para enfrentar este enorme reto de toda la humanidad”.

Lo que trae el proyecto

La declaratoria no sólo lanza una alerta sobre las condiciones en que se encuentra la ciudad y que requieren de la atención inmediata de la administración sino que además cuenta con diez declaratorias dentro de las cuales se incluyen una serie de estrategias y acciones por cumplir hasta el 2030.

Entre estas hay temas que serán claves y deberán replantearse dentro del Plan de Ordenamiento Territorial (POT). Por ejemplo, la declaratoria pide ordenar el territorio a través del agua, “para lo que se necesita respetar los valles aluviales y los ríos, en los casos de los planes de construir cerca al río Bogotá, de canalizar o expandir la ciudad hacia estos lugares. Ahora se deberá ahora evaluar la estructura ecológica principal y las necesidades de crecimiento”, indicó Muhamad.

Asimismo, se le pide a la actual administración definir un nuevo modelo de tratamiento de los residuos, teniendo en cuenta que el relleno de Doña Juana es la segunda fuente de emisiones en la ciudad y que próximamente se vencerá su licencia ambiental, mientras que con respecto a la protección de la estructura ecológica principal se pide establecer fuentes de financiación fija y continuidad en los procesos para que las siguientes administraciones den seguimiento y no vuelvan a comenzar procesos desde cero.

En cuanto a la construcción, dentro de las estrategias está la creación de un código de construcción sostenible, “que debe tener como mínimo unos criterios sustentables, como por ejemplo que haya sistemas de compostaje o que tengan un sistema de recirculación de aguas grises o energías renovables. No será fácil", indicó Muhamad. Además, para 2022 el Distrito no podrá comprar lotes de vehículos de transporte masivo que sean de combustibles fósiles.

Sobre el agua está el trabajo de reutilización, pensando en que las fuentes de agua no serán eternas, mientras que con respecto a la seguridad y soberanía alimentaria se busca no solamente crear estrategias con la región sino también aprovechar y proteger los suelos agroecológicos de la ciudad. “El COVID-19 nos enseñó que en las emergencias los entes territoriales capaces de proveer agua y comida a sus habitantes pueden manejar la situación, pero si no hay problemas muy graves, por eso tenemos que proteger la ciudad y la región y no solo destinar esos suelos a industrializar o vivienda, hay que protegerlos”, argumentó la cabildante.

Por último, se estableció para la participación ciudadana un panel compuesto por académicos, universidades, ciudadanía y diferentes grupos y saberes para hacer un control político del cumplimiento de los mandatos así como para garantizar que los alcaldes venideros no se nieguen a cumplir con las condiciones de la emergencia.

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