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De los 24 ejemplares bovinos con los que contaba el hato de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional, nunca se había perdido uno. Pero hace nueve días los estudiantes de la Clínica de Grandes Animales se llevaron una desagradable sorpresa al notar que Corsario, un toro raza Normando de unos 800 kilos con el que hacían sus prácticas de campo, ya no estaba.
Un suceso que causó tristeza entre los estudiantes de la Clínica de Reproducción y el Club Bovino, que eran quienes más tiempo pasaban junto al animal de cinco años. A estas alturas, tanto los jóvenes como la decana de la Facultad, Claudia Jiménez, creen que Corsario, puede estar muerto. Se calcula que un animal de estos puede ser vendido entre $3 y $5 millones.
¿Cómo ocurrió la pérdida del toro? Uno de los estudiantes de la clínica, quien prefirió omitir su nombre pero que en este caso llamaremos Pablo Orduz, cuenta que el jueves de la semana pasada, alrededor de las 9:00 a.m., cuando salió junto a sus compañeros a hacer la ronda de cuidado de los animales, notaron la ausencia de Corsario. Sin embargo, ninguno de los celadores les dio razón de lo que hubiera podido pasar con el animal. “Incluso algunos hasta nos preguntaron que de cuál toro hablábamos”, dice Pablo. Agrega que en una de las entradas del estadio Alfonso López de la universidad, donde permanecía el ejemplar, no estaba el candado.
La última vez que los estudiantes estuvieron por largo tiempo con el toro fue el martes 21 de agosto. Ese día realizaron pruebas de recolección de semen, pues Corsario era el único apto para reproducción y uno de los mejores donantes de sangre de los 24 bovinos de la universidad.
Uno de los detalles que ahora los estudiantes relacionan con la pérdida del animal es que en los cinco días anteriores a su desaparición, varias veces los llamaron a la clínica para avisarles que el animal no estaba amarrado, entonces ellos debían ir cerca del estadio para volverle a poner su lazo. Por esta razón, no descartan la complicidad de alguien en la desaparición.
Las directivas de la Facultad pusieron una denuncia en la Unidad de Reacción Inmediata de la Fiscalía de Paloquemao, para empezar las investigaciones respectivas. Para la vicerrectora de la institución, María Clemencia Vargas, más allá del precio del animal, la pérdida más grande es para los 1.200 estudiantes que ya no podrán hacer las prácticas de reproducción. Por lo pronto, “nos tendremos que quedar con la teoría y sin poder hacer las pruebas de reproducción, porque la última muestra del semen de Corsario tampoco la guardamos”, dice Pablo.