Bogotá

27 Nov 2008 - 11:00 a. m.

Sobre la diversidad en un país en guerra

Esta semana se celebró en Bogotá el seminario internacional “Derechos Humanos, diversidad sexual y políticas de Estado”. Entrevista con Bill Fairbairn, defensor de las minorías.

El Espectador

“No es que en Colombia no haya garantías para hacer cumplir los Derechos Humanos de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgeneristas). No las hay para hacer valer los derechos de los ciudadanos en general”. La frase es de Bill Fairbairn, integrante de una organización canadiense que apoya a las comunidades minoritarias, quien estuvo esta semana en la capital participando en el seminario internacional ‘Derechos Humanos, diversidad sexual y políticas de Estado’. Fairbairn habló con El Espectador sobre la situación de las personas LGBT en Colombia.

¿Cómo está Colombia  en la defensa de los Derechos Humanos de esta comunidad?

No se puede separar la lucha por los derechos de la comunidad LGBT de la lucha de los Derechos Humanos. Creo que la situación en Colombia sigue siendo bastante difícil. Además, es muy complicado hablar de diversidades en un país  en guerra, con un conflicto armado interno tan difícil y con violaciones a los Derechos Humanos tan flagrantes. Creo que no se le presta atención a la comunidad LGBT, porque sigue habiendo situaciones de asesinatos extrajudiciales, torturas, desapariciones, cuatro millones de desplazados, etc.

¿Qué le debería ofrecer una ciudad capital como Bogotá a esta comunidad ?

Lo más difícil es el cambio de mentalidad. Uno puede introducir leyes, pero si no cambia la mentalidad éstas personas van a seguir siendo objeto de ataques y discriminaciones. Se necesita  un trabajo de sensibilización, de educar a la gente sobre el tema a través de los medios de comunicación y de las instituciones educativas.

Cuáles son los países que más han avanzado en ese tema

El tema de la lucha por los derechos de la población LGBT es mundial. No creo que haya un país en el mundo donde las cosas estén bien. En algunos países los actos homosexuales son penalizados. Por ejemplo, en Nicaragua, hay castigos entre uno y tres años.

¿La iglesia ha contribuido a esa segregación?

Muchas veces la doctrina de la Iglesia sigue siendo utilizada para legitimar los abusos en contra de la población gay. La Iglesia tiene que ver hasta qué punto ha contribuido a la falta de inclusión y a la violencia hacia ellos.

En Bogotá hay una localidad considerada gay, Chapinero. ¿Qué opina de que esta población este territorializada?

Yo veo positivo que haya un espacio donde ellos puedan tener lugares seguros. Pero creo que la lucha no es de tener un barrio, sino una ciudad donde puedan caminar tranquilos, seguros, de mano a mano con sus parejas.

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