En veremos se encuentra el estudio de la propuesta que hizo hace dos meses la Alcaldía de Bogotá para recategorizar, realinderar y sustraer una parte de la reserva Van der Hammen, debido a que la CAR, entidad encargada de tomar la decisión, tiene dudas sobre el procedimiento y espera una respuesta del Ministerio de Ambiente para comenzar en firme el análisis de la solicitud.
De acuerdo con Sabina Rodríguez Van der Hammen, integrante de la Veeduría de la Reserva y nieta del botánico Thomas Van der Hammen, las dudas giran en torno al proceso de realinderación, tema sobre el cual se habrían encontrado vacíos en los estudios previos que realiza un grupo de expertos que encargó la CAR.
Como el Ministerio de Ambiente no ha dado respuesta a la CAR, esta no ha podido expedir el acta administrativa con la que daría inicio al proceso de análisis de la propuesta de recategorizar, integrar y realinderar la reserva, por lo que hasta que las dudas no estén resueltas no se podrá continuar su estudio.
Al respecto, el gerente de Ciudad Norte, Juan Camilo González, manifestó que “si hay dudas que las resuelvan. Nosotros estamos disponibles en cualquier momento para resolver y si hay que modificar en forma y fondo, estamos listos. La idea es que se haga bien y que tomen los pasos que tengan que tomar y estén seguros de todo”.
Una vez tengan claros los pasos a seguir, comenzará la discusión y luego se someterá a votación del consejo directivo. Vale resaltar que, a pesar de tener asiento en este organismo, en la votación no participarán el alcalde Enrique Peñalosa (quien anunció que se mantendría al margen); el delegado del presidente de la República, Julio César Turbay (tío del secretario de Gobierno del Distrito, Miguel Uribe), ni el representante de las entidades sin ánimo de lucro, Luis Alejandro Motta (participó en la firma del decreto que permitió la intervención de Lagos de Torca, otro de los ambiciosos proyectos del Distrito para expandir la ciudad hacia el norte).
Una vez la CAR tome una decisión, el Distrito lo incorporará en el proyecto del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), que presentará al Concejo de Bogotá para definir el rumbo urbanístico de la ciudad para los próximos 12 años.