20 Dec 2020 - 4:33 p. m.

Taxistas consideran obsoleta la fórmula de las nuevas tarifas de taxis en Bogotá

La Secretaría de Movilidad definirá la última semana de diciembre el aumento de tarifas de taxis, que por años fue un clamor de empresarios, propietarios y conductores de vehículos amarillos. Sin embargo, para muchos el aumento que se planteó de forma preliminar es mínimo y la fórmula para definirlo no tiene en cuenta muchas variables que afectan al gremio.

En los próximos días la Secretaría de Movilidad emitirá el decreto definitivo con el aumento de tarifas de taxis en Bogotá a partir de 2021. De acuerdo con el borrador de la norma, que estuvo publicado por varias semanas en el portal de la entidad, el aumento sería de 3,02 %, cifra que se obtuvo al comparar las canastas de costos entre 2019 y 2020. Esto a pesar de que desde hace cuatro años, cuando se hizo el último ajuste de costos del servicio, los diferentes actores del gremio venían pidiendo una actualización tarifaria para mitigar el impacto del ingreso de las aplicaciones que ofrecen el servicio de transporte en vehículos particulares.

Desde ese último aumento de tarifas, cuando se condicionaron los incrementos a la modernización tecnológica que se conoció como “Taxi inteligente”, el gremio amarillo pidió que el aumento de las tarifas no fuera muy excesivo, pues unos precios considerablemente elevados incrementarían la desventaja que de por sí ya tienen con las apps. Para el aumento, los diferentes actores del gremio (empresarios, propietarios y conductores) pidieron que se hiciera un estudio amplio y de paso cambiar el método actual para calcular la tarifa, pues es de hace más de 20 años.

En lo que varios coincidieron es que lo ideal sería que con el ajuste tuvieran, así como las apps, una tarifa dinámica. Pero en el borrador del decreto no se contempló y el aumento preliminar que se definió fue en cada tarifa, pasando el banderazo de $2.300 a $2.400; cada segundo de espera de $82 a $85; el servicio puerta a puerta pasaría de $700 a $800, el recargo nocturno y dominical se mantendría $2.000. En cuanto a la carrera mínima, el borrador dispone que quedaría en $4.200, $100 más que actualmente.

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Y aunque la petición era que la tarifa no quedara tan elevada, el aumento previsto, según algunos empresarios del gremio, es irrisorio. Pero, más allá de eso, llamaron la atención por la manera en que se calculó la tarifa: afirman que es obsoleta y que hay muchas variables de la economía actual que no se están teniendo en cuenta.

Así lo expresa Alejandro Hernández, gerente de la empresa TaxExpress, quien dice que el incremento que por mas de tres años han pedido es mínimo. “Es algo mínimo para la crisis que tenemos. Parece más una limosna y no es posible sacar un valor con unas variables tan desactualizadas respecto a lo que maneja hoy en día el gremio. En algunas reuniones nos muestran costos de vehículos de hace casi 10 años, una época en que las obligaciones eran muy diferentes y es increíble que con esas bases y soportes planteen esa tarifa”.

Debido al descontento que, para Hernández, se generó con el borrador del decreto, cuenta que varios empresarios y propietarios tuvieron reuniones con la Secretaría de Movilidad para plantear sus desacuerdos. “Esperamos que antes de ser publicado el decreto sea socializado, y no solo que salgan a decir que nos reunimos”.

Tarifas y equilibrio, los reclamos de los taxistas - El Espectador

Otras consideraciones que van por la misma vía plantea Ernesto Sandoval, gerente de Taxis Teleclub y representante del gremio ante Fenalco. “Desde hace mucho tiempo se esta pidiendo cambiar la resolución 4350, de 1998, que es la norma básica de tarifas. Es un decreto obsoleto que no es acorde a la época y tecnología actual. Además, de eso, en una muy corta visión hacen un aumento irrelevante, con el que un servicio de $8.000 aumenta a $8.300″, asegura Sandoval, quien no obstante reconoce que los cambios que plantea no son competencia de Movilidad, sino del Ministerio de Transporte.

El representante del gremio también criticó que la fórmula se obtuviera mediante el análisis de una consultoría. “Ellos son especialistas en cifras, pero le hace falta la experiencia que no da una fórmula matemática ajena a la realidad de un sector. Dicen que al día se hacen 22 servicios, pero eso no pasaba ni siquiera antes de las apps. La investigación son solo encuestas y de allí se deriva la canasta de costos”.

Sandoval solicitó a Movilidad los estudios que derivaron en la canasta de costos escogida para hacer el aumento, pues afirma que la fórmula se basa en distancia cuando debería ser en tiempo. “La ilegalidad tiene unos algoritmos muy modernos de acuerdo a horarios, usuarios, tiempos, hasta clima, y de alguna manera tiene un modelo contemporáneo”, manifiesta el líder gremial, quien reitera que la base de todo el problema es que se mantenga un decreto antiguo como soporte para calcular los costos del servicio.

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A manera de conclusión, María Botero, gerente de Radio Taxi Autolagos, resume que a su juicio el borrador no es más que un resumen de los varios decretos expedidos durante la anterior administración con el proyecto de “Taxi inteligente”, por lo que considera que no tiene nada nuevo y que lo que se debería estar discutiendo es cómo brindarle a los usuarios una tarifa confiable. “Esto solo se logra si conocen de antemano el valor que les van a cobrar y lo aceptan. Las aplicaciones tienen muchas variables y por ello deben estar reguladas dentro de un contexto social y económico para que brinde beneficio a los propietarios, a los conductores y por supuesto a quienes utilizan el servicio público”.

A lo que hace referencia Botero es a que, aunque nunca se materializó, el reajuste que planteó la administración de Enrique Peñalosa dependía exclusivamente de si se subían a la modernización de taxis que, por costos y seguridad, tuvo una fuerte oposición en el gremio. “Hablar de tarifas con factor de calidad y factor de seguridad sólo será un distractor que los ilegales aprovecharán para cobrar lo que deseen por un lado y desprestigiar al servicio público de taxi por el otro”, explica Botero.

Hace unos días, Hugo Ospina, otro de los líderes del gremio, aseguró que a su modo de ver la tarifa mínima debería quedar en $5.000, y lo soporta en que el aumento debería tener en cuenta costos como la seguridad social, la gasolina, l precio del dólar dado que muchos repuestos son importados, las llantas y los lubricantes. Por ahora, todos estos reparos son analizados por la Secretaría de Movilidad, que emitirá su decisión mediante el decreto definitivo que esperan expedir en la última semana del año.

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