Cinco metros alcanzó a recorrer Wilson Sarmiento, de 31 años, antes de que el gas acumulado en la mina La Trinidad le quitara el conocimiento. A duras penas se alcanzó a poner el rescatador que cada uno de los 15 mineros tenía a disposición, en caso de emergencias en el socavón, operado por la empresa Los Pinos S.A.S. Eso fue lo que le contó a su esposa Tatiana Dorado, cuando despertó. Luego preguntó: “¿Cómo están los demás?” y recibió la fatal noticia: murieron nueve de sus compañeros. “Fue el último que sacaron… tenía la esperanza de que todos sobrevivieran”, dijo Dorado, quien se tuvo que enterar por redes del accidente.
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En contexto: Sutatausa: tragedia que duele, pero no sorprende
“Confusión”. Esa fue la palabra con la que Javier Garnica, de 39 años, resumió lo que vivió minutos antes de sentir el estallido, que los aturdió a todos. Acababan de bajar a la bocatoma, para empezar el turno de 2:00 a 10:00 p.m. A diferencia de Wilson, él salió por sus medios del túnel de 600 metros de profundidad. Así lo hicieron otros dos compañeros, que lograron aguantar los gases y salir a campo abierto. Aunque la mina que explotó queda en jurisdicción de Sutatausa, la mayoría de los mineros venían de Ubaté y los trasladaron de urgencias a su hospital El Salvador, donde, además, reposaron los nueve cadáveres mientras avanzan las investigaciones. Al menos cinco de las víctimas mortales provenían de este municipio que hoy llora una nueva tragedia minera en la región, para la cual, las familias buscan una explicación.
Vida entre carbón
Crecer en Sutatusa o Ubaté se reduce a decidir entre dos oficios: ser minero o agricultor. Allí se concentra el 66 % de la explotación de carbón en Cundinamarca. De hecho, según la Agencia Nacional de Minería (ANM), solo en Sutatausa hay 32 títulos mineros vigentes, de los cuales 21 son para la explotación subterránea de carbón térmico y metalúrgico, concentrando 78 bocaminas. Los restantes son de materiales de construcción.
Y es que, según Jonathan Ojeda Barrera, alcalde de Sutatausa, la minería es el eje económico de su municipio, que representa el 75 % de la actividad económica, tanto de manera directa como indirecta. “En Ubaté, sin tener minas, la situación es la misma”, agregó. Esta realidad, dijo, explica por qué, aún en medio del temor, por accidentes como el de 2023, que dejó 21 muertos, continúan dependiendo de esta actividad, de la que viven cientos de familias en la provincia.
“La necesidad de subsistir es mayor al temor”, dijo Tatiana, esposa de Sarmiento. En su caso, como en muchos otros, su familia dependía de la labor de su marido. Situación similar a la de la familia de Rodolfo Moreno, de 44 años, uno de los nueve fallecidos y quien dejó cinco hijos. Junto a él fallecieron: Crisanto Balanta Sandoval, Osvaldo Barrera Mojica, Fredy Albeiro Bucuru Acosta, Blas María Chitiva Choachí, José Hernando Mojica Martínez, Carlos Edilson Prada Fuentes, Wilmer Yesid Prada Rincón y Eduar Ferney Trochez.
¿Pudo evitarse?
Aunque no hay respuesta definitiva, solo hipótesis de que la acumulación de gases habría provocado la explosión, la pregunta que ronda es si se pudo o no evitar la tragedia, en especial, luego del pronunciamiento de la ANM, la cual confirmó que el pasado 9 de abril había hecho una serie de advertencias a esta mina. Según el acta de la visita, conocida por este diario, se realizó un recorrido y en la inspección se evaluaron varias bocaminas, entre ellas La Grande, Depósito, Vidriosa y Ciscuda; se revisaron documentos técnicos, y se verifió el cumplimiento de viejas recomendaciones.
Uno de los aspectos más sensibles señalados en la visita fue la adecuación del refugio de seguridad, un elemento vital en caso de explosiones o acumulación de gases. El acta indica que este espacio debía completarse conforme a los estándares técnicos, incluyendo resistencia estructural, sistemas de ventilación, comunicación con la superficie y disponibilidad de equipos como autorescatadores.
Al cuestionar a la entidad por qué permitió continuar con la actividad minera, pese a los hallazgos, respondieron que ninguna de las observaciones era tan contundente como para ordenar una suspensión. “Para los títulos mineros mencionados, no se habían reportado emergencias mineras desde el mes de mayo del año 2005 hasta la fecha. No obstante, en la inspección del 9 de abril no se identificaron condiciones de riesgo inminente en materia de ventilación, sostenimiento y demás condiciones de seguridad que dieran lugar a una medida preventiva que desencadenara en suspensión”, aclaró la ANM.
El peligro no cesa
Familiares de los heridos y víctimas afirman que hace unas semanas supieron de la inspección. “Sabíamos que hubo recomendaciones con los gases, pero no parecía mayor cosa. El trabajo siguió normal. Mi esposo llevaba cinco años trabajando allí y no hubo accidentes hasta ahora”. Lo mismo reconoce el hermano de Rodolfo, minero que falleció y llevaba más de seis años en la mina. Sin embargo, el peligro para los mineros, en especial, para los que trabajan en minas de carbón es latente.
Según un reporte de la ANM, de 494 emergencias mineras registradas en el país entre 2022 y 2026, 363 ocurrieron en minas de carbón, Estas dejaron 419 fallecidos de los 585 a nivel nacional. En el caso particular de Cundinamarca, en este mismo periodo, se reportaron 88 accidentes, con 116 fallecidos.
Y aunque las familias no conocían de accidentes hace tres años, Tatiana Dorado recuerda que su esposo sí ha sufrido varias afectaciones físicas debido a esta labor: “daño en la clavícula, en las articulaciones, los ojos”. Una realidad que corroboran los datos: la minería en 2025 fue de los sectores que presentaron mayor tasa de enfermedad laboral calificada, con una tasa de 257,22 enfermedades por 100.000 trabajadores, cifra que es 3,4 veces mayor en relación con la tasa nacional.
Al final del día, las familias de esta región se ven obligadas no solo a aceptar la tragedia, sino a esperar la siguiente. El dolor se mezcla con la incertidumbre sobre lo que viene. Mientras esperan respuestas oficiales y decisiones de la empresa, el sentimiento común es de duelo. “No nos han dado razón… no sabemos qué va a pasar”, expresó Dorado, quien reúne la voz de todas las familias que esperan darle el último adios a sus seres queridos.
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