3 Oct 2020 - 2:00 a. m.

Turismo rural, una forma de apoyar la recuperación económica

Autoridades de Bogotá y Cundinamarca trabajan para potenciar esta industria, de la cual se desprenden actividades como alojamiento, restaurantes y artesanías. Entre los programas más demandados se encuentran el avistamiento de aves, el cicloturismo y el glamping.

Diego Ojeda y Manuela Valencia

Actividades como el senderismo son protagonistas en el turismo rural.
Actividades como el senderismo son protagonistas en el turismo rural.

En Cundinamarca, el impacto económico del COVID-19 en el sector turismo se ve reflejado en las más de 1.200 empresas (de las aproximadamente 3.500 que tiene el departamento) que no renovaron su Registro Nacional de Turismo. Según Luisa Fernanda Aguirre, gerente del Instituto Departamental de Cultura y Turismo (Idecut), esto ha significado que alrededor de 9 mil personas perdieran su trabajo.

En Bogotá, el panorama no es diferente. Según la presidenta de la junta directiva de Cotelco capítulo Bogotá-Cundinamarca, Luz Estella Flórez, durante los meses de cuarentena estricta la ocupación de los hoteles se mantuvo entre un 2 y 3 %, esto debido a las restricciones de movilidad aéreas y terrestres que impidieron el flujo turístico que acostumbra tener la capital. Solo en hotelería, la ciudad perdió alrededor de 6 mil empleos.

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Con la intención de ayudar a este sector, que en 2019 representó el 2,9 % del PIB de Bogotá, el Instituto Distrital de Turismo y el Idecut han sumado fuerzas para potenciar el turismo rural, el cual busca que las personas vivan experiencias relacionadas con el campo, de la cual se desprenden actividades como avistamiento de aves, senderismo, cicloturismo, glamping, entre otras.

Aguirre explica que para esto, en el departamento, se continuará trabajando sobre las cuatro rutas turísticas que definió la administración anterior, que son la Ruta de la Leyenda del Dorado (que abarca todas las provincias de Sabana Centro, Ubaté, Zipaquirá, Chía, Tabio y Tenjo), la Ruta del Agua (que es la provincia del Guavio y La Calera, hasta llegar al municipio de Gachalá), la Ruta del Río y el Encanto Natural (en la que se encuentran Tocaima, Apulo, Anapoima, La Mesa, entre otros) y la Ruta Dulce y Aventura (compuesta por Facatativá, La Vega, Vergara, Villeta, entre otros).

“En esas cuatro rutas hemos definido que uno de sus productos importantes sean las posadas turísticas, y alrededor de estas una serie de experiencias de agroturismo, para que el visitante pueda vivir un día recorriendo cafetales y fincas paneleras”, comenta al detallar que la idea es cambiar la rutina de los hoteles por un contacto más cercano con la naturaleza y la vida rural.

El IDT cree que Bogotá también tiene un amplio potencial para el desarrollo de este tipo de turismo, ya que el 70 % del territorio capitalino es rural y se concentra en las localidades de Sumapaz, Ciudad Bolívar, Usme, Suba, San Cristóbal, Santa Fe, Bosa, Usaquén y Chapinero. “Estas zonas se destacan por ser sectores que, por sus condiciones socioeconómicas, pueden beneficiar a sus habitantes, con la potencialización de iniciativas productivas que generen empleo”, comunicó, al agregar que según estudios realizados por Procolombia, los visitantes que buscan hacer este tipo de actividades provienen principalmente de Francia, Alemania y España, que gastan un promedio diario de entre US$50 y US$150.

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“En la conmemoración del Día Internacional del Turismo -que este año tuvo el lema ‘Turismo y desarrollo rural’-, el 27 de septiembre, pudimos destacar el potencial que tiene este sector como alternativa de desarrollo para los territorios rurales, que en una ciudad como Bogotá son amplios e incluyen una diversa oferta de atractivos, servicios turísticos y comunidades organizadas para su gestión”, manifiesta Károl Fajardo.

Desde el 5 de octubre el país entrará a la semana de receso, tiempo vacacional con alto potencial para dinamizar estas estrategias turísticas. En Cundinamarca, todos los municipios se encuentran habilitados para recibir turistas, esto gracias a su baja ocupación en camas UCI.

Sin embargo, Aguirre asegura que estarán trabajando para avanzar en la cultura ciudadana, pues los turistas tienen que ser conscientes que la amenaza del virus sigue latente y que es importante respetar las medidas de bioseguridad para mitigar su propagación.

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Para atender el incremento en la movilidad vial, en el que se espera que 9,9 millones de vehículos pasen por puntos de peaje (de estos 2,8 millones en Cundinamarca y 1,7 millones en Bogotá), autoridades como el Ministerio de Transporte, la Dirección de Tránsito y Transporte de la Policía Nacional (Ditra), la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), entre otras, harán presencia en las vías. Las recomendaciones siguen siendo las mismas: uso de tapabocas, lavado de manos y distanciamiento social. En resumen, todo el autocuidado.

Sitios turísticos a los que se puede viajar

Todos los municipios de Cundinamarca están disponibles para recibir a visitantes. Sin embargo, algunos lugares turísticos, aunque ya tienen el aval del Gobierno Nacional, están pendientes de completar las medidas para reabrir. Según la CAR Cundinamarca, los parques que todavía no están habilitados son el embalse del Neusa, el embalse El Hato, la laguna de Guatavita, el río Neusa y el puente de Sopó.

La CAR explicó que ya están casi listos los protocolos, y que una vez se radiquen, las autoridades de cada municipio serán las encargadas de autorizar su reapertura. Cabe resaltar que hay otros lugares, como la laguna de Fúquene, con entrada libre, al no ser parques ecoturísticos; la Catedral de Sal, el parque Jaime Duque y en ocho días abrirá la Mina de Sal de Nemocón. El poder visitar estos destinos de nuevo es una prueba del avance de la reactivación económica. Mantenerlo definitivamente depende de cada ciudadano.

Bogotá también es rural

El viernes se realizó el Foro Internacional de Turismo Rural Ciudad-Región, del que formó parte la directora del Instituto Distrital de Turismo, Károl Fajardo. Esta directiva recordó que Bogotá también es rural, de hecho, su ruralidad ocupa el 70 % de su territorio, representado en una gran proporción por un ecosistema de páramo.

“De los casi ocho millones de habitantes que tiene Bogotá, 25 mil viven en territorio rural, principalmente en Usme. Allí hemos encontrado comunidades que le han dicho ‘sí’ al turismo rural”, dijo la directora.

Históricamente, esta ruralidad ha sido aprovechada para actividades agrícolas, pero Fajardo cree que Bogotá tiene un gran potencial para destacarse en turismo rural y así convertirse en una nueva fuente de ingresos para estas familias. Esta realidad puede verse replegada en las nueve localidades con territorio rural en Bogotá, las cuales pueden ofrecer su fauna, flora y actividades relacionadas con el agro.

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