21 Dec 2019 - 5:20 a. m.

Una casa museo en Bogotá para recordar la segunda llegada del hombre a la Luna

Tal vez en el barrio Los Laches esté el único museo del mundo que tiene la figura de una nave espacial hecha de mimbre. Su fundador, don Pedro Pablo Baquero, es un humilde exagente de la Policía que recibió el honor de presenciar el lanzamiento del Apolo 12.

Diego Ojeda / @diegoojeda95

Pedro Pablo Baquero hizo parte de la delegación colombiana que hace 50 años  presenció el despegue del Saturno V. / Fotos: Diego Ojeda
Pedro Pablo Baquero hizo parte de la delegación colombiana que hace 50 años presenció el despegue del Saturno V. / Fotos: Diego Ojeda

“Dese cuenta que Los Laches no es cualquier barrio caído del zarzo”. Esta frase hace parte de los comentarios de orgullo que genera el museo del Apolo 12 entre los vecinos del sector. Allí, don Pedro Pablo Baquero destinó la sala de su casa para rendir homenaje al despegue que marcó su vida hace cinco décadas.

“¡Cincuenta años, cincuenta años!”, gritaba una y otra vez Baquero para recordarles a quienes visitaban su vivienda que aquel día, 14 de noviembre de 2019, se cumplía medio siglo de la segunda misión espacial que permitió a un grupo de hombres pisar la superficie lunar. Él estuvo en primera fila, cuando en Cabo Kennedy los propulsores del Saturno V impulsaron la nave de los astronautas norteamericanos.

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“Ese día desayunamos temprano para llegar a tiempo al despegue. En el lugar había mucha gente de todo el mundo. Yo me hice adelante, por ser bajito. Más tarde comenzó el conteo de ignición... y soltaron la fuerza poderosa de esos motores. Eso salían llamas, era algo hermoso, pero a la vez sentí miedo, porque la tierra se movía. Luego de cinco minutos ya no se veía nada en el cielo”, recuerda Baquero aquella mañana lluviosa del año 1969.

Él para la época, como lo describe en algún momento de la conversación, era un “simple agente de la Policía” que se ganó el favor del presidente Carlos Lleras Restrepo. Resulta que en la candidatura del mandatario, Baquero pronunció un discurso en la entrega del barrio que él mismo ayudó a construir. Su labor social impactó tanto al expresidente, que hizo que este le prometiera que si quedaba electo le daría algo para recompensar sus esfuerzos.

Más temprano que tarde Baquero recibió dicha recompensa. “Yo estaba dando clase —en el colegio que el oficial retirado ayudó a edificar— cuando recibí una llamada de la Alcaldía. Pensé que era porque me querían dar una ayuda para consolidar la edificación del colegio. Cuando llegué a las oficinas me informaron que el señor presidente me había elegido para integrar la misión diplomática que representaría a Colombia en el lanzamiento del Apolo 12”.

“Me quedé pensativo... (fue la forma en la que reaccioné a la alegría). Les dije que debía solicitar el permiso al director de la Policía. Ellos me dijeron: ‘No señor, el máximo directivo de la Policía es el presidente de la república’. Entonces les dije: ‘¡Ah, no hay problema, vámonos! Esta oportunidad no me la pierdo’”.

Parte de estas historias son las que revive don Pedro Pablo a quienes se acercan a curiosear en su museo. Allí las paredes están repletas de recortes de prensa que narran su visita a Cabo Kennedy, así como también el registro del lanzamiento que consolidó la victoria de Estados Unidos en la carrera espacial.

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Incluso está enmarcada la carta que le envió el secretario de Estado de EE. UU., Tom Adams, en donde le agradece por la forma ejemplar en que representó a Colombia. “Sus palabras durante la cena en el club de oficiales fueron grandemente apreciadas por todos”, menciona la misiva.

El discurso del que habla Adams es el que pronunció Baquero ante cientos de personas, una noche antes de que los astronautas emprendieran su misión. Parte de la misma comisión diplomática colombiana murmuró en contra de él: ¿cómo era posible que un oficial de la Policía representara con sus palabras a Colombia? No obstante, con su oratoria logró enmudecer aquellos murmullos.

“En mi discurso hablé de lo que nos representa a los colombianos: la nobleza. Dije que la gran sabiduría sale de la clase más noble, porque de allí emergen los hombres y mujeres que se consagran a estudiar y, a medida que se capacitan, van desarrollando las capacidades que permiten los avances científicos, mismos que pueden lograr proezas como llevar a un ser humano al espacio”, menciona.

En el ala derecha de su sala hay una exhibición de réplicas artesanales del Saturno V. Junto a una de sus 17 hijas e hijos, el señor Baquero destinó meses y dinero para construir una versión del cohete, de casi dos metros. En las vitrinas se encuentran otras, una construida con fichas de Lego y otra tejida en mimbre. También estaría la réplica que le obsequió la NASA por su visita, si no hubiera sido porque, al cabo de los días, sus hijos la volvieron pedazos.

Como si fuera el cumplimiento de una meta de año nuevo, Baquero emprendió en enero de este año la tarea de darle forma al museo. Con la ayuda de sus familiares comenzaron por seleccionar del archivo los documentos, fotografías y recortes de prensa que pondrían en la exhibición. Luego le llegó el turno a la pintura y poner todo en su lugar. Para él este museo es el legado que le deja a su comunidad. Un estímulo para que la juventud se capacite y estudie, para que ellos sean los que el día de mañana vayan al espacio.

Don Baquero, le pregunté: ¿se imagina que en unos años un titular de prensa diga: ‘Un bogotano de Los Laches, el primer colombiano en ir a la Luna?’. En ese momento el hombre de 89 años comenzó a aplaudir de emoción: “¡Uy!, eso sería muy lindo. No pierdo la esperanza. Ese es mi gran anhelo. Por eso es que decidí abrir las puertas de mi casa, para que se motiven y crean que pueden lograrlo”.

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