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Venezolanos deciden salir de albergue de Bogotá hacia su país

Un grupo de 26 migrantes, que llegó hace cinco días al nuevo albergue, prefirió abandonar el lugar, según dijeron, por motivos familiares. La Secretaría de Integración Social hace un balance positivo de estos primeros días del campamento, pese a los constantes atropellos al manual de convivencia.

Redacción Bogotá - Bogota@elespectador.com

17 de noviembre de 2018 - 08:33 p. m.
El grupo de venezolanos hacía parte de los 460 que desde hace cinco días viven en el nuevo campamento para migrantes de Engativá. / Gustavo Torrijos - El Espectador.
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No han sido fáciles los primeros días del centro hogar ‘El Camino como campamento para venezolanos. Desde mediados de esta semana, el lugar ubicado en la localidad de Engativá se convirtió en nuevo albergue para más de 450 migrantes que hace dos meses se asentaron en inmediaciones a la terminal de Salitre. Los venezolanos fueron reinstalados en 44 carpas, pero antes de llegar allí debían firmar una aceptación del manual de convivencia diseñado para el campamento. Cinco días después de la apertura del campamento, un grupo de 26 venezolanos decidió dejar el lugar y regresar a su país. (LEA: Traslado de venezolanos, en medio de contrastes)

Según confirmó la Secretaría de Integración Social, el proceso se llevó a cabo sin presiones y con intermediación del Gobierno de Venezuela. Asimismo, los venezolanos aseguraron al dejar el hogar de paso que habían tomado la decisión pensando en su familia. “Salieron 27 personas de regreso a Venezuela, con ayuda de la embajada venezolana. El próximo fin de semana salen otras 29 personas y en estos días vamos a definir el plan con cada familia para cumplir con el compromiso de levantar el campamento antes del 15 de enero”, afirmó la secretaria social, Cristina Vélez Valencia. 

>>> Imágenes: así fue el traslado de venezolanos a un nuevo albergue en Bogotá

— Secretaría Social (@integracionbta) 17 de noviembre de 2018 La funcionaria sabe que los primeros días del campamento tampoco han sido fáciles para los vecinos del lugar, que se han quejado en distintos escenarios por la reubicación. Pese a esto, Vélez Valencia pide a los vecinos un poco de empatía y les reitera que el campamento no durará más de dos meses.

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“Estamos pidiendo a los vecinos un poco de solidaridad y paciencia. Siempre han convivido con población vulnerable y esa convivencia tradicional se debe seguir repitiendo con el campamento transitorio de venezolanos”, agregó la secretaria social. Y es que, los residentes de zonas aledañas al campamento han asegurado desde antes de la reubicación que las condiciones del lugar no son óptimas.

Además, se quejan por el atropello al manual de convivencia pactado desde el principio. De acuerdo con lo que estaba consignado en el papel, los migrantes tenían prohibido prender fogatas, cocinar o recibir donaciones. No obstante, ha pasado todo lo contrario, pero también se trató de una situación extrema, ya que no podían preparar sus propios alimentos, pero tampoco recibían alimentación en el lugar, como les dijeron inicialmente. El servicio de alimentación era solo para menores de edad, por lo que desde la primera noche los vecinos empezaron a registrar los grandes fuegos que prenden para encender sus fogones. Esto ha impactado la calidad del aire de la zona. 

Pese a esto, el Distrito hace un balance "positivo" de los primeros cinco días de la medida y asegura que han sido de tránsito entre lo que se tenía planeado y el choque con la realidad. Por eso, también han tenido reuniones con los migrantes para definir la manera en que se llevará a cabo el campamento. “La primera semana ha sido positiva y de estabilización. Hemos tenido reorganizacion de personas dentro de las carpas y negociaciones con los líderes de las personas que están en el campamento, para definir las reglas del juego y asegurarnos que cumplan las normas de convivencia”, destacó Vélez. 

La entidad también pidió a las personas que están llevando donaciones a los venezolanos, que no lo hagan y lleven la ropa y los alimentos a la Cruz Roja, que se encarga de repartirlos entre las distintas poblaciones que los necesitan. Esto debido a que la repartición de las donaciones es uno de los más recurrentes motivos de pelea entre los migrantes. “Hemos tenido confrontaciones y discusiones entre las personas y para eso tenemos gestores de convivencia y policías. Pedimos a la ciudadanía que canalice sus donaciones de alimentos y ropa a través de la Cruz Roja, porque las donaciones son el principal punto de ellos”, concluyó la encargada de la Secretaría de Integración.

Por Redacción Bogotá - Bogota@elespectador.com

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