3 Aug 2018 - 3:00 a. m.

Así es Parker: la primera nave que llegará al Sol

El cohete, construido con una sofisticada estructura, podrá observar y estudiar de cerca los campos magnéticos, el plasma, las partículas energéticas y los vientos solares.

Juan Miguel Hernández Bonilla /@Juanmiguel94

Cortesía NASA
Cortesía NASA

La sonda Parker Probe será la primera nave espacial en llegar al Sol. Este pequeño cohete, del tamaño de un carro, será lanzado el próximo 11 de agosto, viajará 144 millones de kilómetros, atravesará la atmósfera de nuestra estrella y el 1° de noviembre se ubicará a 6 millones de kilómetros de distancia del núcleo solar. Nunca un objeto creado por los humanos había tenido una posibilidad real de observar y estudiar de cerca los campos magnéticos, el plasma, las partículas energéticas y los vientos solares.

“Esta misión revolucionará nuestra comprensión del Sol. Nos ayudará a entender cómo las condiciones cambiantes de la estrella pueden afectar el sistema solar, la Tierra y otros planetas. Parker Probe viajará a través de la atmósfera del Sol, más cerca de la superficie que cualquier nave espacial anterior, enfrentando un calor brutal y condiciones de radiación extremas”, aseguraron los investigadores de la NASA en un comunicado de prensa.

La pequeña nave, diseñada por el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (EE. UU.), podrá resistir las altas temperaturas gracias a tres avances tecnológicos sin precedentes: un escudo térmico de vanguardia compuesto de fibra de carbono, el sistema de refrigeración de la matriz solar y el sistema avanzado de gestión de fallas. De acuerdo con los líderes del proyecto, siete sensores solares ubicados alrededor de los bordes de la sombra proyectada por el escudo térmico protegerán la nave espacial durante largos períodos cuando no se pueda comunicar con la Tierra”.

Se espera que la histórica misión responda tres preguntas claves para entender el funcionamiento del Sol. La primera es el misterio de la aceleración del viento solar y la constante salida de material del Sol. “A pesar de que captamos los orígenes del viento solar, sabemos que hay un punto, aún no observado, donde este fenómeno se acelera a velocidades supersónicas. Los datos muestran que estos cambios ocurren en la corona, una región de la atmósfera del Sol que sólo Parker podrá analizar”, afirmó la NASA.

Otro de los interrogantes que Parker busca resolver consiste en entender el secreto de las altas temperaturas de la corona. La superficie visible del Sol está en aproximadamente 10.000 grados Farenheit, pero, por razones que aún no se comprenden del todo, la corona es ciento de veces más caliente, alcanzando varios millones de grados F. Esto es contrario a la intuición, porque la energía del Sol se produce en su núcleo. “Esta diferencia de temperatura es un misterio que nadie ha podido resolver”, aseguró Nicola Fox, científica del proyecto de la Sonda Parker, a National Geographic. “Es un poco como si te alejaras de una fogata y de repente se pusiera mucho más caliente”, añadió Fox.

La tercera pregunta que los instrumentos de Parker deberían ser capaces de explicar radica en el funcionamiento de los mecanismos de aceleración de partículas energéticas solares. “Al estudiar a nuestra estrella, podemos aprender no sólo más sobre el Sol”, dijo Thomas Zurbuchen, el administrador asociado de la Dirección de Misión Científica de la sede de la NASA. “También podemos aprender más sobre todas las otras estrellas en toda la galaxia, el universo e incluso los comienzos de la vida”.

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