
La presencia de 14 estelas y altares, como los de la foto, sugiere que la ciudad maya tuvo un lugar importante en la jerarquía de la región.
Foto: Quintín Hernández - INAH
Las ruinas llevaban siglos ocultas detrás de humedales y colinas, en bosques a los que ni siquiera llegaban los caminos de tala.
Los arqueólogos vieron por primera vez indicios en imágenes aéreas de la península de Yucatán, en México, pero solo había una forma de estar seguros: ir allí ellos mismos.
Así que recorrieron en coche un antiguo camino forestal y abrieron una ruta para las cuatrimotos. Luego, la selva se volvió demasiado densa incluso para esos vehículos todoterreno. No les quedó más remedio que caminar, con machetes en mano y las...
Por Emiliano Rodríguez Mega / The New York Times
Conoce más