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Así se ve un cúmulo de galaxias a 2.800 millones de años luz

El telescopio espacial Hubble acaba de ofrecer una imagen que no solo deslumbra por su belleza. También revela un rompecabezas cósmico: cómo se curva el espacio-tiempo cuando la materia (incluso la invisible) se acumula en los rincones más lejanos del universo.

Redacción Ciencia

09 de julio de 2025 - 08:49 a. m.
(Foto de ARCHIVO) Un enorme cúmulo de galaxias que se expande en el espacio-tiempo, imagen de la semana de Hubble REMITIDA / HANDOUT por ESA/HUBBLE Y NASA, M. POSTMAN, P. KELLY Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma 07/7/2025
Foto: ESA/HUBBLE Y NASA, M. POSTMAN, P. KELLY - ESA/HUBBLE Y NASA, M. POSTMAN, P. KELLY
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El cúmulo de galaxias Abell 209, a 2.800 millones de años luz de la Tierra, ha sido elegido esta semana como la imagen destacada por el telescopio espacial Hubble. Más allá de su apariencia majestuosa, este retrato cósmico ofrece una ventana a uno de los misterios más grandes del universo: la materia oscura.

Capturado en la constelación de Cetus, Abell 209 está compuesto por más de 100 galaxias que se extienden a lo largo del espacio-tiempo como islas de luz separadas por millones de años luz. Pero lo que parece vacío entre ellas no lo está: ese espacio está impregnado de un gas extremadamente caliente y difuso, perceptible solo en longitudes de onda de rayos X. Aún más escurridiza es la materia oscura, una forma de materia que no emite, refleja ni absorbe luz, y sin embargo representa aproximadamente el 25 % del contenido del universo.

Para realizar la observación, los astrónomos recurrieron a un lente gravitacional. Cuando un cúmulo de galaxias tiene una masa lo suficientemente grande (como es el caso de Abell 209), su gravedad deforma el espacio-tiempo a su alrededor. Esa curvatura actúa como una lente natural, distorsionando la luz de galaxias mucho más lejanas que se ubican detrás del cúmulo.

En algunas imágenes del Hubble, este efecto genera los llamados “anillos de Einstein”, arcos de luz perfectamente curvados. Abell 209, sin embargo, muestra una versión más sutil del fenómeno: galaxias con formas veteadas y ligeramente alargadas que evidencian la presencia de una gravedad inmensa, aunque invisible.

Al medir cómo se distorsiona la luz de fondo, los científicos pueden estimar cuánta masa está provocando esa curvatura. Y si la materia visible (como las estrellas y el gas) no alcanza para explicar la deformación, lo que queda es un indicio claro de la presencia de materia oscura.

Esta técnica no solo permite cartografiar cúmulos como Abell 209. También es una herramienta clave para probar teorías sobre la evolución del universo y la distribución de la materia en grandes escalas. La Agencia Espacial Europea, que participa en la operación del Hubble junto con la NASA, destaca que investigaciones como esta son fundamentales para entender no solo la materia oscura, sino también la aún más misteriosa energía oscura, que se estima constituye el 70 % del universo y estaría relacionada con su expansión acelerada.

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Abell 209 es, en efecto, una postal del pasado remoto del cosmos. La luz que vemos hoy partió desde allí hace casi tres mil millones de años, cuando en la Tierra aún no existía vida compleja. Y, sin embargo, sus galaxias curvadas siguen enviando claves sobre la estructura profunda de nuestro universo, recordándonos que, incluso en lo aparentemente vacío, hay fuerzas en juego que aún no comprendemos del todo.

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