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China, rumbo a la cara oculta de la Luna: ¿Cuál será su siguiente paso?

Tras completar otro lanzamiento exitoso al satélite natural de la Tierra, ¿cuáles serán los siguientes movimientos del gigante asiático y por qué busca cooperar con Latinoamérica?

Daniel Felipe Rodríguez Rincón

07 de mayo de 2024 - 03:29 p. m.
Imagen del lanzamiento del cohete no tripulado Chang’E-6.
Foto: EFE - XINHUA / Guo Cheng
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El pasado viernes 3 de mayo será recordado con júbilo en la ciudad de Wenchang, en el sur de China. Desde temprano, miles de personas se agolparon en la bahía de Qishui para presenciar un hecho que, según los presentes, se sintió como si las montañas temblaran.

A las 5:27 p.m. (hora local), la algarabía, los aplausos y los gritos de 200.000 ciudadanos fueron opacados en cuestión de segundos por un rugido ensordecedor que sería la antesala de un poderoso destello, cuyas luces luego se alzarían a los cielos hasta perderse entre las nubes.

Ese día se llevó a cabo el lanzamiento del cohete no tripulado Chang’E-6 hacia la cara oculta de la Luna. Si todo sale como está previsto, en junio llegará a su destino. Es el primer esfuerzo de este tipo en la historia de la exploración humana del satélite terrestre.

Como lo ha reiterado la Administración Espacial Nacional de China (CNSA), la sonda tomará muestras del terreno en la cuenca del Polo Sur-Aitken, como parte de un gran plan que pretende evaluar la utilidad de los recursos que existen en el satélite natural que orbita la Tierra. No se descarta la búsqueda de agua.

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El Chang’E-6, asimismo, allanará el camino para sus sucesores: las sondas Chang’E-7 y Chang’E-8, que se lanzarán en 2026 y 2028, respectivamente, si se cumple el cronograma de la CNSA.

Según han comentado voceros de la agencia espacial china, la Chang’E-7 será una misión más compleja, ya que estudiará los recursos y el medioambiente del Polo Sur lunar. Para ello, contará con dispositivos más complejos que su antecesor, entre los cuales se encuentran orbitador, módulo de aterrizaje, un vehículo lunar y un satélite de difusión.

La Chang’E-8, al igual que su predecesora, seguirá cimentando las bases para la futura construcción de una base lunar, que tendrá por nombre Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS).

La octava sonda de la serie Chang se embarcará en “exploraciones múltiples”, como el “establecimiento de un centro de mando y control”, así como de la verificación de la utilización in situ de los recursos lunares, como se menciona en un documento publicado en abril de 2024 por la CNSA.

Si todo sale bien es probable que para 2030 seamos testigos del primer taikonauta (como se les llama a los astronautas en el país asiático) que pone un pie sobre la superficie lunar.

Más de 200.000 presenciaron el lanzamiento del satélite chino Chang'E-6, en las costas de la ciudad de Wenchang, el pasado viernes 3 de mayo.
Foto: EFE - XINHUA / JIN LIWANG

La hoja de ruta aeroespacial de China

Lo que quiere China con esta base es apuntarle a varios objetivos científicos. Algunos de los más interesantes son “explorar la naturaleza de entornos habitables similares a la Tierra”, “experimentos de ecología lunar y ensayos científicos básicos” y “el desarrollo y utilización de los recursos energéticos y materiales lunares”.

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Una base lunar en pleno funcionamiento le permitiría al país asiático poner rumbo al espacio profundo. Puntualmente, China tiene en la mira a Marte, Venus y Júpiter; incluso, contempla misiones tripuladas para el 2040 o años posteriores.

El plan de exploración del espacio profundo incluye el lanzamiento de cinco misiones de la serie Tianwen. Tiananwen-2, por ejemplo, será lanzada en torno a 2025 y tomará muestras de asteroides; posteriormente, Tiananwen-3 tendrá un viaje ida y vuelta a Marte en 2030, donde recopilará muestras de la superficie marciana.

Tiananwen-4, por su parte, examinará Júpiter y sentará las bases de la exploración interestelar. Según la agencia espacial china, esta misión permitirá evaluar el potencial de las naves espaciales interplanetarias, para que Tiananwen-5 sea la que explore los “gigantes helados” (Urano y Neptuno) y Venus.

El bosquejo de línea de tiempo que ha presentado la CNSA termina con una imagen que ilusiona, por decir lo menos: una aeronave tripulada aterrizando sobre el suelo que bien podría ser el de Marte o de cualquier planeta de nuestro sistema solar.

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¿El tercer contendor?

Hubo un momento de la historia donde la conquista del espacio “trasnochaba” a las potenciales mundiales. Ser el primero en el envío de satélites artificiales, en la toma de imágenes o en poner el primer humano en órbita fueron logros que llenaron el palmarés de lo que se denominó una carrera espacial.

Una competencia que, por décadas, tuvo solo dos participantes: Rusia y Estados Unidos. En plena guerra fría, estas potencias usaban las conquistas espaciales como una forma de “mostrar músculo”.

La competencia alcanzó su tensión máxima entre los años 50 y 60, hasta aquel 20 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin se convirtieron en los primeros hombres en posarse en la Luna a bordo del módulo Lunar Eagle. Este hecho, por antonomasia, le otorgó a EE. UU. la medalla de oro en la carrera espacial.

En años recientes, la irrupción de China como potencia espacial no ha sido desapercibida. De hecho, su agencia espacial cumplió 30 años en 2024 y, para los expertos en estas lides, no han perdido el tiempo.

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Tres décadas en las cuales el país asiático ha llevado a cabo más de 580 lanzamientos al espacio, con una tasa de éxito del 97 % en aeronaves de la serie Long March (cohetes portadores de satélites).

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Durante este tiempo, además, la Administración Espacial Nacional de China se ha enfocado en líneas como la exploración lunar y del espacio profundo, la astronáutica tripulada, el desarrollo de infraestructura espacial (satélites de comunicación, de navegación y de teledetección) y las aplicaciones de la ciencia espacial en la Tierra.

Para ello cuenta con cuatro sitios de lanzamiento, ubicados en las ciudades de Wenchang (desde donde despegó el Chang’E-6 el pasado viernes), Xichang, Taiyuan y Jiuquan, con centros de control en Xi’an y Beijing.

Entre 2015 y 2023, las misiones espaciales chinas se han enmarcado en la detección de materia oscura, los agujeros negros, el origen del universo y de los cuerpos celestes, la comunicación cuántica y la vigilancia del medioambiente espacial, según la CNSA.

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Alcances de la ciencia espacial china

Una de las máximas de la ciencia espacial es que “mirando hacia afuera podremos conocernos más sobre nosotros mismos”, o mejor, sobre la Tierra. China ha venido especializándose en el desarrollo de satélites de teledetección que pueden monitorear diferentes zonas de la Tierra y generar imágenes de gran nitidez.

Recientemente, la CNSA anunció que en junio de este año iniciará el monitoreo del viento y las olas de la superficie de los océanos en la Tierra como parte de un proyecto de cooperación con Francia. El proyecto, que tiene como objetivo obtener información fiable sobre las interacciones entre los mares y la atmósfera, será lanzado en junio de 2024, según informó la CNSA.

Además, la tecnología china permitirá el monitoreo de la Amazonía brasileña. Según portavoces del gobierno del país latinoamericano, los satélites usados -a diferencia de modelos anteriores- incorporan tecnologías de teledetección que capturan imágenes en condiciones meteorológicas complejas, como la alta presencia de nubes o durante tormentas.

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Entre otros proyectos de cooperación con Latinoamérica, China ha lanzado junto a Venezuela y Bolivia satélites de telecomunicaciones, y en 2023, el país asiático le donó a Uruguay una estación meteorológica satelital móvil para apoyar labores relacionadas con el análisis del cambio climático.

China busca aliados en Latinoamérica

El pasado miércoles 24 de abril se llevó a cabo la primera edición del Foro de Cooperación Espacial Chica-Celac (organización que cobija a los países de América Latina y el Caribe), en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei.

La cita contó con la presencia de cerca de 90 delegados de países latinoamericanos, incluyendo Colombia, y ocho organizaciones espaciales internacionales.

A través de una carta, el presidente chino Xi Jinping destacó la iniciativa y afirmó que, en los últimos años, China y Latinoamérica han logrado avances en la cooperación para el desarrollo de los satélites de teledetección, comunicaciones y de las redes de estaciones espaciales.

“China está dispuesta a trabajar con los países de América Latina y el Caribe para construir una asociación espacial de alto nivel (...), promover la tecnología espacial (...) y continuar promoviendo la construcción de una comunidad China-América Latina y el Caribe”, dijo el líder chino en su misiva.

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Durante el mencionado foro se emitió la Declaración de Wuhan, en la que los países participantes del foro prometieron compartir soluciones sobre ciencia, tecnología, aplicaciones, educación y capacitación espacial.

El viceprimer ministro chino, Zhang Guoqing, señaló que el gigante asiático está dispuesto a trabajar con la región latinoamericana con el fin de fortalecer la sinergia de las estrategias de desarrollo en el campo del espacio, profundizar la cooperación en innovación científica y tecnológica, crear más escenarios de aplicación, promover la complementariedad industrial y la mejora mutua e intensificar los intercambios de talentos.

Durante el foro, se llevó a cabo un panel con Gui Haichao, astronauta y científico chino, quien ha liderado diferentes misiones en órbita. Luego de contar sus anécdotas en el espacio y mencionar algunas infidencias sobre la estricta preparación de los taikonautas, el hombre respondió qué es lo más impresionante al ver la Tierra desde el espacio.

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“Desde el espacio no se ven fronteras en nuestro planeta. Las fronteras no existen en la Tierra, sino en el corazón de nosotros los seres humanos”, mencionó Gui.

Justamente, cooperación, sinergias y beneficio mutuo son los principios de la cooperación aeroespacial que plantea China para los países de América Latina y el Caribe y que resumen bien su trasegar en el espacio exterior.

*Enviado especial de El Espectador en China

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Por Daniel Felipe Rodríguez Rincón

Comunicador Social y Periodista. Desde 2017, se ha desempeñado en diferentes medios de comunicación colombianos.@DanfeRodriguezdrodriguez@elespectador.com
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