24 Apr 2018 - 5:53 p. m.

Científicos descubren una especie de hormiga que explota al sentirse amenazada

Los individuos más pequeños de esta especie son capaces de romper sus pieles ante sus enemigos. Ese autosacrificio tiene una explicación: envenenar al adversario con una sustancia tóxica que excretan al inmolarse.

Redacción ciencia

Alexey Kopchinskiy.
Alexey Kopchinskiy.

El primer registro de una hormiga "explosiva" se remonta a 1916. Sin embargo, entre la falta de evidencia, la ciencia secreteó sobre el insólito comportamiento de esta especie por décadas. Le llamaban "las hormigas que explotan" o para ser más correctos, Colobopsis cylindrica en nombres científicos. Su fama se debe a que este grupo de insectos, en especial los individuos más pequeños (obreros), rompen sus pieles al sentirse amenazadas, como si dentro de ellas se detonara una bomba. De esa manera liberan un líquido tóxico a través de sus glándulas agrandadas con el fin de matar al enemigo.

Ese era el único dato confiable que se conocía de esta especie, endémica de los bosques lluviosos tropicales del sudeste asiático. Por eso un grupo de investigadores de Austria, Tailandia y Brunei se interesaron en ella desde hace cuatro años, con la curiosidad de entender ese mecanismo de autosacrificio. 

De ahí que desde aquel entonces hayan identificado hasta quince especies distintas de estas hormigas. Hoy, precisamente, en la revista ZooKeys fue publicado el último descubrimiento hallado por estos entomólogos, botánicos, microbiólogos y químicos del Museo de Historia Natural de Viena, la Universidad Técnica de Viena, la Universidad de Ciencias Naturales de Viena y la Universidad Brunei Darussalam. 

Esta nueva especie desconocida hasta ahora para la ciencia la han llamado Colobopsis explodens. Sus características son unas llamativas glándulas de color amarillo y la susceptibilidad de las obreras para sacrificarse ante el peligro de algun enemigo, "así como por los investigadores intrusos", afirmaron los autores del descubrimiento en Abc Ciencia. 

El misterio es que mientras las pequeñas explotan súbitamente, las otras no se quedan atrás en cuanto a particularidades. Las obreras mayores, conocidas como porteras, tienen cabezas en forma de tapón para bloquearle la entrada a los intrusos en sus nidos. 

Y se espera que haya más aunque el comportamiento, perfil químico, microbiología, anatomía y evolución de esta especie todavía le falte datos para completar. No obstante, la certeza de este extraño mecanismo agranda el enigma que tienen los científicos acerca de insectos que tienen la capacidad de explotar. 

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