
Imagen del peine de frecuencias en el Instituto Nacional de Metrología, en Bogotá, señalado por Jorge Galvis.
Foto: Gustavo Torrijos Zuluaga
Cerca de la carrera 50 con calle 26, en Bogotá, hay un edificio que no está en el radar de muchos colombianos. Es una construcción de baldosas blancas con ventanas oscuras que da hacia una calle cerrada y tranquila, por la que casi no transitan personas. En horas laborales tan solo se ve uno que otro guardia de seguridad que custodia la edificación vecina, con mucho más movimiento, pues hasta ahí llegan policías en búsqueda de un médico general, un psicólogo o un odontólogo. Si es difícil saber que en ese edificio está el Instituto Nacional...

Por Sergio Silva Numa
Editor de las secciones de ciencia, salud y ambiente de El Espectador. Hizo una maestría en Estudios Latinoamericanos. También tiene una maestría en Salud Pública de la Universidad de los Andes. Fue ganador del Premio de periodismo Simón Bolívar.@SergioSilva03ssilva@elespectador.com
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