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¿Cómo sobrevivió esta pirámide de Egipto a 4.600 años de terremotos? La ciencia tiene pistas

La Gran Pirámide de Keops ha sobrevivido milenios, terremotos y el desgaste del tiempo sin sufrir daños estructurales graves. Un nuevo estudio científico concluye que esa resistencia se debe a una combinación de ingeniería, geometría y conocimiento del suelo que permitió a los antiguos egipcios construir una estructura capaz de disipar energía sísmica y mantenerse estable durante 46 siglos.

Redacción Ciencia

25 de mayo de 2026 - 12:28 p. m.
Las tres principales pirámides de Giza son Keops, Kefrén y Micerinos.
Foto: María Alejandra Castaño
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Los científicos se llevan haciendo una pregunta hace mucho tiempo: ¿cómo es posible que, 4.600 años después, la Gran Pirámide de Keops haya logrado mantenerse en pie, pese a que la zona de Giza en la que está ha sufrido múltiples terremotos a lo largo de la historia?

Una investigación publicada el 21 de mayo en la revista Scientific, referencia de la mejor ciencia del mundo, intenta responder a esa pregunta. Para entenderlo, los científicos estudiaron cómo responde la estructura a las vibraciones sísmicas y al movimiento natural del suelo. El trabajo concluye que la pirámide no solo fue construida con enorme precisión arquitectónica, sino también con un conocimiento geotécnico sorprendentemente avanzado para su época.

Los investigadores realizaron mediciones de ruido ambiental en 37 puntos dentro y alrededor de la pirámide. Ese “ruido” no se refiere a sonidos audibles, sino a pequeñas vibraciones naturales producidas por el viento, las actividades humanas, las olas oceánicas o movimientos del terreno. Analizando esas vibraciones, los investigadores dicen que pudieron identificar las frecuencias naturales de la estructura y compararlas con las del suelo que la rodea.

Uno de los hallazgos principales fue que la pirámide tiene una frecuencia de vibración uniforme, cercana a 2,3 Hz, mientras que el suelo circundante vibra a una frecuencia muy distinta, alrededor de 0,6 Hz. Esa diferencia es muy importante porque evita el fenómeno de resonancia, que ocurre cuando un edificio y el suelo vibran al mismo ritmo y las ondas sísmicas se amplifican peligrosamente. En otras palabras, explican los científicos, la pirámide parece diseñada de forma que los terremotos no “entren en sincronía” con su estructura.

El estudio encontró que la forma misma de la pirámide ayuda a disipar la energía sísmica. Su enorme base concentra la mayor parte de la masa cerca del suelo y reduce progresivamente el peso hacia la cima, lo que mejora la estabilidad. Además, la estructura es altamente simétrica, carece de esquinas vulnerables y distribuye las fuerzas de manera uniforme. Todo esto disminuye el riesgo de torsión, vuelco o acumulación de tensiones durante un terremoto.

Otro aspecto importante fueron las llamadas cámaras de alivio, ubicadas sobre la Cámara del Rey. Los investigadores observaron que en esas zonas la amplificación sísmica disminuye notablemente, lo que sugiere que estas cámaras no solo tenían una función arquitectónica para distribuir peso, sino también un efecto práctico para reducir vibraciones y proteger las áreas internas más sensibles de la pirámide. El análisis del terreno sobre el que se construyó la pirámide también mostró una vulnerabilidad sísmica baja. Según escriben los investigadores en el artículo científico, el suelo tiene una gran capacidad portante y un riesgo reducido de deformarse durante terremotos. Esto significa que los antiguos egipcios no solo eligieron cuidadosamente el diseño de la estructura, sino también el lugar exacto donde levantarla.

El estudio plantea que la resistencia de la pirámide no es producto únicamente del tamaño o del peso de las piedras, sino de una combinación muy sofisticada entre arquitectura, geometría y comprensión del terreno. Los autores consideran entonces que los constructores del antiguo Egipto tenían un conocimiento empírico muy avanzado sobre estabilidad estructural y comportamiento sísmico, mucho más complejo de lo que tradicionalmente se pensaba.

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