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16 Jul 2020 - 9:34 p. m.

¿Cuántos perros calientes puede comer una persona en 10 minutos? La ciencia responde

Un fisiólogo investigó la capacidad del intestino y su plasticidad para determinar el limite físico teórico del ser humano a la hora de deglutar esta comida. Para el estudio, utilizó los datos de más de 39 años del famoso concurso Nathan’s, que se realiza cada 4 de julio en Estados Unidos.
Este año, por la pandemia, solo 10 personas compitieron. Se estableció un récord mundial comiendo 75 hot dogs en 10 minutos.
Este año, por la pandemia, solo 10 personas compitieron. Se estableció un récord mundial comiendo 75 hot dogs en 10 minutos.
Foto: Agencia AFP

Desde hace más de 100 años cada 4 de julio en Estados Unidos se realiza el famoso concurso Nathan’s, en el que las personas compiten para conocer quién puede consumir la mayor cantidad de perros calientes en 10 minutos. Este año por la pandemia la celebración fue diferente. Aunque no hubo público y solo participaron 10 personas, Joey “Jaws” Chestnut logró establecer un récord mundial: comió 75 hot dogs en 10 minutos, es decir digirió 267 gramos por minuto. (Lea: La colombiana que quiere ser líder en biología del desarrollo)

Chestnut habría podido comer un poco más de perros calientes en ese mismo lapso de tiempo. Así lo determinó el fisiólogo James Smoliga, quien se basó en la capacidad del intestino y su plasticidad para determinar el limite físico teórico del ser humano a la hora de deglutar esta comida. Para determinar la cantidad exacta utilizó los datos de más de 39 años del famoso concurso y empleó un modelo matemático creado por Mark Denny, biólogo de la Universidad de Stanford.

Por medio de este modelo, Mark Denny quería calcular las velocidades de carrera máximas posibles de perros, caballos y humanos. “Al encontrar una función matemática que se ajusta a los puntos de datos de registros mundiales pasados en un evento determinado se puede predecir los límites de rendimiento en dicho evento”, sostiene el investigador a la revista Science.

Smoliga recopiló los datos desde 1980, cuando el tiempo de competencia se fijó de 10 a 12 minutos, hasta 2019. Encontró que el número del ganador pasó de 10 perros calientes en 1980 a 74 en 2018, un récord que también estableció Chestnut. Este incremento en tan poco tiempo, explica el experto, no se ha dado ni en la maratón de los 100 metros ni en ningún evento deportivo en este país. (Puede leer: En un hito para la ciencia, crean bacteria con ADN sintético)

“A través del modelado no lineal y el análisis generalizado de valores extremos, demuestro que los humanos son capaces de lograr un ACR (consumo activo) de aproximadamente 832 g min de materia fresca durante 10 minutos de duración. El modelado del desempeño individual a lo largo de 5 años revela que la ACR máxima aumenta significativamente con el tiempo en los comedores competitivos de ‘élite’, probablemente debido a los efectos del entrenamiento”, añade el experto en el estudio.

Según los cálculos de Smoliga, publicados en The Royal Society, una persona debería ser capaz de comer hasta 83 perros calientes en esos 10 minutos. Denny, sin embargo, añade que las matemáticas por sí solas no son suficientes para estimar esa cantidad, principalmente porque las ecuaciones no tienen en cuenta los factores fisiológicos. La principal preparación de las personas que compiten en este concurso es relajar el estómago para que se estire rápidamente.

David Metz, gastroenterólogo de la facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania, cuenta a Science que el objetivo de los competidores es entrenar el estómago para que se relaje, “permitiendo que absorban este enorme volumen que la mayoría de la gente no puede”. En 2007 consiguió registrar cómo se expande el estómago de un comedor profesional. En solo 2 minutos logró tomar 4,5 litros de agua, mientras que una persona normal solo bebió menos de 2 litros.

Los tres expertos apuntan en que los datos sobre la fisiología de los consumidores competitivos aún es escasa y quedan algunas incógnitas, como la capacidad máxima que tiene el estómago humano. Recomiendan a los consumidores aficionados ser precavidos, ya que podrían sufrir graves consecuencias para la salud al tratar de ingerir un volumen enorme de comida, como asfixiarse o romper su estómago. (Le puede interesar: La científica colombiana que diseña comida para astronautas)

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