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La cadena de decisiones por la que Colombia no pidió rescatistas tras el sismo

El terremoto de magnitud 7,4 puso a prueba la capacidad de respuesta de Colombia. Mientras unos 71 equipos de búsqueda y rescate urbanos monitoreaban la emergencia y otros seis estaban en prealistamiento, el país decidió no activar durante las primeras horas la ayuda internacional. La discusión es qué capacidad tenía Colombia, cuál era la brecha frente a las necesidades y cuándo debía apretarse el botón.

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14 de agosto de 2026 - 05:43 p. m.
Este viernes, más de 80 horas después del terremoto, cuando la llamada “ventana de oro” se cerró, arribó a Colombia el equipo USAR de las fuerzas militares de Israel. Los equipos USA-01 y USA-02 de Estados Unidos también llegaron a Cali en las últimas horas.  EFE/ Ernesto Guzmán
Este viernes, más de 80 horas después del terremoto, cuando la llamada “ventana de oro” se cerró, arribó a Colombia el equipo USAR de las fuerzas militares de Israel. Los equipos USA-01 y USA-02 de Estados Unidos también llegaron a Cali en las últimas horas. EFE/ Ernesto Guzmán
Foto: EFE - Ernesto Guzmán
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Han pasado más de 72 horas desde el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente colombiano, con epicentro en San José del Palmar, Chocó. Parece un dato más, pero significa que ahora las posibilidades de encontrar personas con vida bajo los escombros en ciudades como Pereira y Cali, donde aún se reportan decenas de desaparecidos, se han reducido. Aunque muchas variables explican lo que los expertos consideran la “ventana de oro” —entre ellas, la capacidad biológica del cuerpo para soportar con vida el peso de lo que pueden ser decenas o incluso miles de toneladas de cemento—, todas ayudan a entender por qué la primera respuesta a una emergencia de este tipo es la diferencia entre la vida y la muerte.

Frente a esto, en las últimas horas se han conocido dos cartas fechadas el 11 de agosto, emitidas por Javier Pava, exdirector (e) de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), que han generado controversia por la manera en que se tomaron decisiones en las primeras horas de la emergencia. En la primera comunicación, dirigida al ministro de Relaciones Exteriores, Omar Bula, Pava consideró que no era necesario solicitar ni activar el despliegue de equipos USAR. Según el documento, hasta ese momento no se habían identificado necesidades que superaran las capacidades nacionales disponibles.

El Espectador confirmó con Pava que la comunicación es real. “La Unidad tiene la competencia de consolidar estas solicitudes; sin embargo, para el día martes, cuando envié esa carta, no teníamos requerimientos de las alcaldías para solicitar apoyo internacional”, asegura en una llamada. “Yo no me podía inventar esa solicitud si no había requerimientos. La ayuda en estos casos nunca va a sobrar, pero hay que ser eficiente con estos requerimientos, y no se pueden asignar trabajos a estos equipos si no hay solicitudes sobre en qué áreas pueden trabajar. Posteriormente, sí se hicieron gestiones”.

“Yo no me podía inventar esa solicitud si no había requerimientos. La ayuda en estos casos nunca va a sobrar, pero hay que ser eficiente con estos requerimientos, y no se puede asignar trabajos a estos equipos si no hay solicitudes de en qué áreas pueden trabajar. Posteriormente, sí se hicieron gestiones”.

Javier Pava, exdirector encargado de la UNGRD.

Horas después, Pava envió otra carta al canciller, en la que solicitó ayuda humanitaria como hospitales de campaña y kits para las personas damnificadas. Frente a su decisión, Pava agrega que Colombia cuenta con una gran capacidad de equipos de búsqueda. “Tenemos 23 grupos USAR certificados, algo que no tienen otros países en la región, a lo que se suman los socorristas de la Defensa Civil, que cuenta con una enorme cantidad de voluntarios”.

La cifra de 23, sin embargo, no coincide con el número de equipos colombianos registrados en la plataforma de INSARAG, que es de 17. La decisión ha generado una serie de pronunciamientos y preguntas. “Nos pidieron certificación y luego pidieron otra, por lo que estas brigadas de la Secretaría de Defensa no fueron aprobadas por el Gobierno de Colombia”, comentó, con cierta molestia, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. “Vale aclarar, —dijo después— estas brigadas mexicanas han ido a 98 países”.

Durante esas primeras horas después del terremoto del lunes, entonces, ningún equipo USAR con clasificación internacional de INSARAG llegó. Aunque en redes sociales y algunos medios se reportó la llegada de los llamados “Topos Azteca” de México, este grupo no cuenta con una clasificación IEC de INSARAG. Carlos Carrillo, exdirector de la UNGRD, asegura, consultado por El Espectador, que la obligación de la Unidad es solo pedir ayuda hasta que se agoten las capacidades nacionales de respuesta. “Al final, el llamado es una decisión que toma el presidente asesorado por la entidad”, dice.

Por su parte, en entrevista con Blu Radio, el ministro del Interior, Rodrigo Lara, aseguró “el doctor Pava fue el que certificó que no necesitábamos ayuda de socorristas; yo pienso que tenemos un buen número de rescatistas nacionales. En Quibdó, por ejemplo, cientos de socorristas quedaron cesantes, pues no había puntos por atender”. Lara agregó que luego de que Daniel Tamayo asumió la dirección de la UNGRD, el pasado 13 de agosto, se reunió con el canciller Bula, y se pidieron ayudas internacionales y socorristas de tres países.

Este viernes, más de 80 horas después del terremoto, cuando la llamada “ventana de oro” se cerró, arribó a Colombia el equipo USAR de las fuerzas militares de Israel. Los equipos USA-01 y USA-02 de Estados Unidos también llegaron a Cali en las últimas horas.

¿Cómo funciona la solicitud de rescatistas internacionales?

Durante esos primeros minutos después de que la tierra deja de temblar y el polvo de los edificios derrumbados todavía no se ha dispersado del todo, se debe activar un complejo mecanismo que excede las fronteras de los países. Personas como Luis Hernando Aguilar, que ha trabajado en distintas agencias, fondos, proyectos y programas, así como en la atención de emergencias en Colombia, Venezuela, Filipinas, Siria, Mozambique y Honduras, lo conocen bien. Se trata de algo que empieza mucho antes de que ocurra el evento.

A nivel internacional existen sistemas que monitorean permanentemente amenazas y redes de equipos que permanecen preparadas para responder cuando ocurre una emergencia de gran magnitud en cualquier lugar del mundo. El Virtual OSOCC, por ejemplo, es uno de los más importantes. Es una suerte de sala de crisis virtual en la que se encuentran los actores humanitarios cuando ocurre un desastre. Cuando los sistemas de monitoreo detectan un terremoto como el ocurrido en Colombia hace unos días, la información empieza a circular y los equipos que podrían ser necesarios reciben la alerta.

No todos esos equipos hacen lo mismo ni todos tienen que llegar al mismo tiempo al lugar del desastre. Hay grupos especializados en búsqueda y rescate, equipos médicos de emergencia y otros con capacidades específicas que pueden ser requeridas según las características de cada desastre. Todos ellos están conectados al OSOCC y listos para actuar. Entre los mecanismos y equipos que pueden activarse están los UNDAC (United Nations Disaster Assessment and Coordination). También están los equipos USAR (Urban Search and Rescue), especializados en búsqueda y rescate urbano. Estos últimos son coordinados por el Grupo Asesor Internacional de Búsqueda y Rescate (INSARAG, por sus siglas en inglés), una red que establece estándares y certifica a los equipos de acuerdo con sus capacidades. Esa certificación permite saber con qué se cuenta realmente cuando ocurre una emergencia de gran magnitud: qué personal tiene el equipo, qué entrenamiento ha recibido, qué herramientas utiliza, qué seguros tiene y qué capacidades despliega.

Colombia, por ejemplo, tiene unos 16 equipos registrados actualmente en la plataforma de INSARAG, pero solo uno cuenta con certificación internacional: el USAR-COL 1. ¿De qué depende que esos equipos que monitorean los desastres reciban la llamada y lleguen al país afectado? “Los equipos USAR, al recibir la notificación, entran en prealistamiento y esperan”. La imagen que usan los expertos para describir ese momento es la de un botón: los equipos están preparados para salir, pero necesitan que alguien lo oprima y diga: “Sí, los necesitamos, vengan. La idea es que llegue lo que hace falta”.

El debate de fondo

Para que un país apriete el botón, según explica Rafael Cruz, exdirector de la UNGRD, tiene que haber llegado a un punto en el que su capacidad de respuesta ya no sea suficiente para atender las necesidades que está dejando la emergencia. No depende solo de la magnitud del terremoto, sino de cuántos municipios están afectados, cuántas personas necesitan atención, qué estructuras colapsaron, qué tan accesibles son las zonas y qué equipos están disponibles.

Adriana Mangones, experta en reducción del riesgo de desastres y con experiencia en la atención de emergencias con entidades como la Cruz Roja y el sistema de la Media Luna Roja, lo resume así: “Tan local como sea posible y tan internacional como sea necesario”. Esa evaluación debía hacerse en tiempo real. La UNGRD y las autoridades tenían que consolidar información sobre las estructuras afectadas, las personas damnificadas, las necesidades de rescate y las dificultades de acceso. No es lo mismo responder en Cali o Pereira, capitales de sus departamentos, que llevar equipos hasta municipios apartados del Chocó. “Entre más municipios afectados, más se debe estirar esa infraestructura de respuesta”, explica Mangones.

Colombia cuenta con una estructura de respuesta construida durante años, que involucra a autoridades, bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja, Policía y Fuerzas Militares, además de decenas de miles de voluntarios. La respuesta está pensada como una escalera: primero actúan las comunidades y los organismos locales; si no es suficiente, se recurre a la capacidad departamental y luego a la nacional. “Lo más rápido es que cada municipio tenga su respuesta”, explica Mangones.

Pero tener equipos y personas disponibles no es suficiente. También deben saber cómo trabajar juntos. Fabián Rosas, médico especialista en medicina de emergencias, explica que la respuesta debe organizarse bajo un sistema de comando de incidentes, con jerarquías claras entre el nivel nacional, las secretarías de salud y las instituciones. De lo contrario, advierte, la ayuda puede terminar generando más problemas: “Todos queremos ayudar, pero si no sabemos cómo, podemos hacer estorbo”.

“Todos queremos ayudar, pero si no sabemos cómo, podemos hacer estorbo”.

Fabián Rosas, médico especialista en medicina de emergencias

La capacidad colombiana tampoco es comparable con la de todos los países. Aguilar recuerda que Colombia fortaleció sus normas de construcción y sismorresistencia después del terremoto de Popayán y que, tras Armero, creó una estructura nacional para prevenir y atender desastres. Para él, esa arquitectura es una fortaleza del país, aunque existe una distancia entre lo que está diseñado y lo que ocurre en la práctica. El problema es que esa brecha no se conoce con precisión desde el primer momento. Las autoridades van construyendo la fotografía de la emergencia mientras llegan nuevos datos sobre estructuras colapsadas, personas atrapadas, accesos y capacidades disponibles.

Por eso, los primeros informes son incompletos. Y ahí aparece entonces una de las reglas de la respuesta ante desastres, la “regla del no arrepentimiento”: es preferible preparar y movilizar recursos de más que quedarse corto y perder un tiempo que puede ser determinante.

Esa información no proviene solo de las autoridades. Las comunidades pueden reportar estructuras afectadas, personas atrapadas o zonas a las que todavía no han llegado los equipos, pero en ocasiones, estas comunidades han estado incomunicadas tanto en términos de vías como de telecomunicaciones. En ese contexto, coinciden las fuentes que consultamos, no es usual que un país con una emergencia de gran magnitud prescinda por completo de la ayuda externa. Francisco Tenorio, director de la Unidad de Gestión del Riesgo del Valle del Cauca, uno de los departamentos más afectados, cuenta por su parte que la mayoría de rescatistas que llegaron se concentró en Cali y que desde esta región no se hizo solicitud de ayuda internacional. En la capital aún hay 111 desaparecidos. “Nuestros municipios en el departamento no nos han reportado desaparecidos, por lo que no se hicieron los requerimientos”.

Con el paso de las horas, la necesidad de equipos USAR cambia. A medida que se cierra la ventana en la que es posible encontrar personas con vida bajo los escombros, sus misiones se concentrarán en la movilización de escombros y la búsqueda de personas desaparecidas en el terreno.

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Alejandro Mazuera(31298)Hace 4 minutos
Lo que no dice el artículo es que la absurda decisión de no hacer empalme al final también afectó la respuesta. Eso lo reconoció el mismo Abelardo al decir que estaban trabajando con las uñas, cuando en un desastre entre más capacidad se tenga mayor es la capacidad de respuesta. A eso súmele que se demoraron más de 48 horas en nombrar al director de la Ungrd y se corrieron para cosas que no eran prioritarias,
Leumar Niño Castro(ptqus)Hace 1 hora
Y usted sr periodistas si tuviera un familiar debajo de los escombros de un edificio que pensaría de tanta estupidez que usted busca justificar a una de las mayores invesilidades que se ha podido tener en una emergencia tan grave que no distingue color político pero que al.parecer si distingue la mediocridad de este medio querer defender lo indefendible
Ptolomeo(73769)Hace 1 hora
Toda esta información demuestra que Colombia no esta preparada para una tragedia como la presentada. Funcionarios con poco criterio y nivel gerencia manejando estas entidades y que solo quieren protagonismo mediatico. Se contradicen unos y otros sin dimensionar la verdadera tragedia que nos trae este siglo 21. Shows mediaticos y ninguna toma de decision gerencial quedó en evidencia, diluyendo responsabilidades y tirándose la pelota entre unos y otros mientras el desastre se agigantaba. Inepto
javier arlés(96673)Hace 1 hora
Ahora De la Espriella anda por todas partes prometiendo lo obvio: que el gobierno va a ayudar a los damnificados por el terremoto. Y en la "patria milagro", también un "fondo milagro".
YOMAIDA CARDONA PAJARO(53199)Hace 1 hora
Y cuál es la conclusión. ?¿Debió Colombia recibir ayuda, si o no?
  • José Luis Velásquez(77991)Hace 8 minutos
    Exacto. ¡Qué confuso este reportaje!
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