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11 Jun 2020 - 2:19 p. m.

Describen siete nuevas “efímeras” especies para la ciencia

Estudiante de biología de la Universidad de Caldas describió nuevos insectos de la orden Ephemeroptera, considerados de los más primitivos de la tierra. En Colombia, donde se estima apenas se conoce el 10 % de animales los invertebrados, se contaban hasta ahora apenas cuatro especies.

Juana Valentina Bustos*

Insectos del orden Ephemeroptera, que como su nombre lo dice, son efímeros.
Insectos del orden Ephemeroptera, que como su nombre lo dice, son efímeros.
Foto: Federico Salles

“En bajíos las horas,

sus números constantes traen,

como insectos que se despiertan a la primavera que avanza;

que surgen de larvas obscenas que yacen en piscinas poco profundas,

o desde allí ascienden al cielo:

tales son estas efímeras de base,

nacidas para morir antes de la próxima mañana giratoria”.

Este verso del poema The Newspaper, escrito en 1785 por el poeta inglés George Crabbe, aborda la relación que el autor encuentra entre los periódicos y los insectos del orden Ephemeroptera, que como su nombre lo dice, son efímeros. Se trata de un grupo lleno de curiosidades y considerado uno de los más primitivos de la tierra. Pues Isabel Cristina Hernández Cortés, estudiante del pregrado de Biología de la Universidad de Caldas, describió siete nuevas especies del género Thraulodes que pertenecen a dicho orden. (Lea: Kathy Sullivan, la primera mujer en caminar en el espacio y en llegar a lo más profundo del océano)

La primera especie descubierta para el género Trhaulodes lleva el nombre de Thraulodes laetus, un imago macho de Colombia encontrado en 1883. Geográficamente se encuentra ampliamente distribuído en el continente americano con aproximadamente 70 especies, 55 de ellas propias de Sudamérica y solo cuatro registradas para Colombia. Son de color castaño-anaranjado, con áreas más oscuras y su tamaño puede variar, van desde cinco milímetros hasta un centímetro.

Al pertenecer al orden Ephemeroptera o efímeras como coloquialmente se conocen, atraviesan por cuatro etapas de vida (huevo, ninfa, subimago e imago) a diferencia de los otros insectos relacionados, como las libélulas, que solo transitan por tres. Después del huevo, en su etapa inmadura, los Thraulodes son ninfas con capacidad para nadar que viven en agua dulce a la espera de alcanzar su madurez sexual y el desarrollo de sus alas. Después, pasan por un ciclo intermedio llamado subimago en el que su hábitat pasa a ser la tierra; para entonces los Thraulodes ya tienen alas con capacidad para volar y, finalmente se convierten en imagos cuando ya pueden reproducirse. Sin embargo, en esta etapa solo tienen un pronóstico de vida de pocas horas a días, mientras que en la etapa ninfal pueden llegar a meses o años. Para facilitar el encuentro de parejas, estos insectos vuelan en enjambres y así perpetúan la especie.

Son un grupo de gran importancia dentro de la entomofauna acuática por su papel de bioindicadores de la calidad del agua en los ríos y arroyos porque en detección de contaminación, los insectos desaparecen. Además, son un componente fundamental en la cadena trófica de estos ecosistemas porque son el alimento para peces, ranas, arañas y aves.

Según el Sistema de Información sobre Biodiversidad SiB, Colombia cuenta con 6.457 especies de insectos descritos, el mayor número para animales invertebrados. Las proyecciones, acorde a la misma fuente, ronda entre los 65.000, es decir que solo conocemos el 10% del total que existen en Colombia. Para el caso específico del género Thraulodes hay únicamente cuatro especies.

La ciencia de describir especies

Isabel Cristina Hernández Cortés, estudiante del programa de Biología de la Universidad de Caldas, desarrolló esta investigación como parte de su trabajo de grado. El proyecto partió de la revisión taxonómica del género Thraulodes y lo realizó con base en la Colección Entomológica del Programa de Biología de la Universidad de Caldas (CEBUC) que reposa en el Centro de Museos de la institución.

“Lo primero que hice fue una revisión de la literatura de todas las especies registradas y conocidas para este género. Revisé caracteres físicos como coloración y manchas en el abdomen y las patas, venación alar, coloración de los segmentos abdominales, además de las estructuras de las genitalias de los machos, y ahí iniciaba la comparación con las aproximadamente 70 especies descritas para el mundo, donde siete especies no coincidieron con ninguna de las descritas”, afirmó.

Los cambios entre una especie y otra son mínimos, generalmente las alas son transparentes y parecer guiarse con dos delgadas patas al frente, mientras que las demás le dan estabilidad. El cuerpo es alargado, pintado de manchas. La cabeza parece un con un gorro de baño en el que sobresalen dos pequeños ojos color marrón.

El proceso de investigación de Hernández Cortés duró un año y medio. Revisó un total de 3.368 ejemplares procedentes de Caldas, Tolima, Caquetá, Meta y Putumayo, entre otros departamentos. A hoy, la investigadora está a la espera de su publicación en una revista indexada para ingresar a los datos abiertos de los sistemas de información que validen el resultado de su proyecto.

Lucimar Gomes Dias, bióloga y directora de esta investigación, expresa su admiración hacia el trabajo de Isabel. “La descripción y publicación de una especie nueva es equivalente a un registro de la existencia de la misma en la naturaleza. Esta es la primera vez que una estudiante de pregrado de este programa hace la descripción morfológica de un número tan elevado de especies nuevas”, expresó. Gomes Dias junto con el investigador Frederico Falcão Salles de la Universidade Federal de Viçosa fueron los encargados de confirmar la novedad.

Proceso de descripción

El investigador o científico examina y compara el espécimen con uno similar acudiendo a colecciones biológicas del mundo y a la bibliografía teórica que se tenga, desde ilustraciones, fotografías hasta en textos. Cuando se concluye que se trata de una nueva especie, se realiza una descripción, se ilustra y sigue un trabajo fotográfico, luego se asigna un nombre científico. Para el proceso de validación, el resultado de la investigación debe ser publicado en una revista científica y, posteriormente, comunicado a los expertos que trabajen en el mismo tema. Además, es necesario que los ejemplares se conservan en una institución que los proteja como un centro de ciencia o un museo. Las siete nuevas especies descritas serán albergadas en el Centro de Museos de la Universidad de Caldas.

“Los museos y las colecciones que se encuentran allí son importantes por esto, porque conservan y custodian el resultado de investigaciones que posteriormente sirven para futuros estudios”, finaliza Gomes Dias.

*Centro Cultural Universitario Rogelio Salmona de la Universidad de Caldas.

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