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Investigadores de la Universidad de Harvard presentaron esta semana en la revista Science, referencia de la mejor ciencia del mundo, la que dicen que es la evidencia más sólida disponible hasta ahora de una atmósfera en un planeta similar a la Tierra.
“Conectar la astronomía con la vida siempre resulta fascinante para el público”, afirmó, citado en una nota de prensa, el autor principal del estudio, Collin Cherubim, doctor en filosofía, quien realizó la investigación durante sus estudios de doctorado en la Escuela de Posgrado de Artes y Ciencias Kenneth C. Griffin de Harvard. “A la gente le interesan las grandes preguntas: ¿Estamos solos? ¿Existe vida más allá de la Tierra o de nuestro sistema solar? En este sentido, este estudio revela la primera atmósfera descubierta en un planeta rocoso situado en la zona habitable de una estrella fuera de nuestro sistema solar".
Los investigadores detectaron helio escapando de la atmósfera de LHS 1140b, un planeta rocoso situado en la zona habitable de una estrella enana roja ubicada a unos 49 años luz de la Tierra. El hallazgo constituye una evidencia de que el planeta aún conserva una atmósfera, aunque esta se encuentra en un proceso constante de pérdida hacia el espacio.
Para hacer el descubrimiento, los científicos aprovecharon el momento en que el planeta pasó frente a su estrella. Durante ese tránsito, una pequeña fracción de la luz estelar atravesó la atmósfera del planeta antes de llegar a los telescopios. Como cada gas absorbe la luz en longitudes de onda específicas, los investigadores buscaron la firma característica del helio y lograron identificarla en observaciones realizadas en 2024. Esa señal desapareció en nuevas observaciones hechas un año después, lo que sugiere que el escape de gases puede variar con el tiempo y depender de cambios en la actividad de la estrella o en la propia atmósfera del planeta. El helio es especialmente útil para estudiar este fenómeno porque actúa como un marcador de la pérdida atmosférica.
Los investigadores explican que la intensa radiación ultravioleta y de rayos X emitida por la estrella calienta las capas más altas de la atmósfera, haciendo que estas se expandan hasta que parte del gas vence la gravedad del planeta y escapa al espacio. Detectar helio en ese proceso es una evidencia directa de que la atmósfera sigue evolucionando.
Los resultados también ofrecen pistas sobre la historia del planeta. Los investigadores creen que LHS 1140b probablemente tuvo una atmósfera rica en hidrógeno cuando era joven. Con el paso de miles de millones de años, ese hidrógeno, el elemento más ligero, habría escapado casi por completo, dejando una atmósfera superior dominada por helio.
Mientras tanto, gases más pesados, como el oxígeno, el nitrógeno o el dióxido de carbono, podrían permanecer en capas más bajas, protegidos de ese proceso de escape. Aunque el estudio no encontró agua ni demuestra, por supuesto, que el planeta sea habitable, tampoco descarta esa posibilidad. Debido a que LHS 1140b tiene una temperatura de equilibrio relativamente baja, los autores plantean que, si existe agua, probablemente permanezca atrapada en las capas inferiores de la atmósfera o en la superficie, en lugar de alcanzar las regiones altas desde donde podría escapar al espacio.
“Es perfectamente razonable imaginar que podría haber vida en ese planeta”, afirmó, citado en la misma nota de prensa, el coautor David Charbonneau, profesor Fred Kavli de Astrofísica, director del Departamento de Astronomía e investigador del Centro de Astrofísica. “No tenemos pruebas de ello, pero cuenta con todos los elementos que consideramos esenciales para la vida: es rocoso, tiene la temperatura adecuada y posee atmósfera. Me imagino que los científicos comenzarán ahora a plantearse seriamente realizar observaciones detalladas para obtener más información sobre esta atmósfera. Preveo que este mundo en particular acaparará gran parte de la atención”.
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